Si hay una mujer que tiene todo el arte del mundo para concienciar y llamar la atención sobre todo que afecta y denosta al universo femenino en los medios de comunicación esa es la artista y experta en comunicación y género Yolanda Domínguez. Una se pregunta de dónde puede sacar tanta y tan buena materia para bordar cada una de las acciones que maquina en su cabeza y lleva a cabo después en la calle. Con el fin de despejar dudas, nada como invitarla a abrir la segunda temporada de programa #MujeresDeFrente que se emite desde el Room Mate Mario Hotel en colaboración con Agora News y Diario16. Domínguez, nos contó que no le resulta nada difícil inspirarse ya que el mundo machista en el que vivimos, le da material de sobra. “Siempre hay temas universales que pertenecen y arrastran a las mujeres. Uso esa actualidad para sacarla a la luz, concienciar y cambiarla a todo lo contrario. A esto sumo que me escriben muchas personas y me dan ideas. Me mandan anuncios sexistas, campañas de publicidad…esa conexión me hace tener un flujo de trabajo que es casi colectivo. Me inspiro en la actualidad y cuánta más información y más en contacto estoy con la gente más inspiración tengo”, asevera.

Además esta reconocida feminista ha aprendido a pasar con su trabajo de la autorreflexión a la propuesta. “He pasado la etapa de estar cabreada e indignada a la de ver qué podemos hacer para construir un mundo en igualdad y proponer alternativas ante un mundo tan machista. Me he deconstruido para construirme. La vida es un quitar y un poner que espero que no se acabe nunca”, sonríe. Quizá por eso la relación de su trabajo con el feminismo es de todo menos intimista. “No me gusta nada encerrarme con la obra y exponerla en un sitio. Me parece frio crear algo y dejarlo ahí. Me gusta ir más allá y sorprenderme con los proyectos. Estar abierta y ser flexible”, añade.

El poder de las imágenes

En cuanto a la cosificación del cuerpo de las mujeres dicha artista incide en el poder que las imágenes tienen sobre nosotras. “Nos quieren sumisas y por eso el valor que se ve de una mujer en los medios es sexual y corporal. Se nos ocultan otras dimensiones de lo que es la mujer a la par que se ensalza una masculinidad agresiva y dominante. Las mujeres tenemos que poder elegir quienes queremos ser”, dice. “Por ello es a nosotras a las que siempre se nos pide dar la talla aunque suframos por ello. A las mujeres se nos obliga a entrar en un vestido o en tener una talla. Es nuestro cuerpo el que se tiene que adaptar a la prenda y no al revés. Lo que es visible es la normalidad y lo invisible se representa como una anomalía”, añade dicha experta en género.

“La imagen de la muerte y la debilidad están constantemente relacionadas con el sexo femenino”

Una anomalía o incomodidad provocada por el sistema patriarcal que influye en que las mujeres tengamos una relación con nuestro cuerpo muy complicada. “No nos queremos, nos enseñan que nuestro cuerpo ha de ser construido para ser deseable pero no para ser deseante. Nos olvidamos que el deseo surge de dentro”, añade. Un deseo que en lugar de significar autorrealización nos muestra como meros trozos de carne. “En el mundo de la moda o de la publicidad las mujeres aparecemos desparramadas, tiradas, con las piernas y la boca siempre abiertas. Estamos como muertas. La muerte y la debilidad están constantemente relacionadas con el sexo femenino. Incluso las poses que se buscan tapan el orgullo que cada una de nosotras deberíamos tener por nuestro cuerpo. La pose corporal te influye en lo que cuentas al mundo de ti”.

Y es precisamente esa imagen cosificada, la que según la artista, provoca que el dialogo interno que tenemos las mujeres nos influya en el contexto. “Todas las personas queremos que nos quieran. Si se nos vende constantemente que si llevamos tacón o estamos delgadas es solo cuando se nos quiere, lo que sucede es que tendremos que luchar contra corriente”, explica. La solución para que esa lucha interna no se dé para Domínguez solo es una: la del feminismo. “Necesitamos del feminismo porque con el logramos conciencia personal. Tenemos que cambiar el contexto machista por el feminista. Las mujeres tenemos deseo y necesidad de ser visibles cada una tal cual somos. Si no es así lo que tenemos es una cultura y una educación incompleta. Entiendo que no es fácil y que no siempre se ve todo de repente tan claro como cuando eres feminista. A mí me ha llevado más de 15 años llegar a estas conclusiones. Una cultura que solo está formada por una sola visión es una cultura incompleta. Tenemos que incluir la visión de las mujeres para poder ser libres. Sin diversidad no hay libertad”, comenta.

Además Yolanda añade que dado que el machismo va reinventándose y tomando diferentes formas para impedir que tomemos conciencia, las feministas han de combatirlo con la diversidad y la sororidad. “No hay que bajar la guardia. Cada día tenemos que seguir combatiéndole cada una con sus estrategias y desde donde estemos. Cada una tenemos que usar nuestro tono concreto porque cada una de nosotras somos diferentes y diversas. Alguna en un momento dado lo hace desde un tono por unas circunstancias y otra desde otro pero lo importante es que sumemos. En mi caso siento que no hay competitividad entre las mujeres. Yo estoy agradecida a todas y cada una de ellas porque aprendo a ser más valiente y quererme más. Con la sororidad te llenas de energía y te dices que eres capaz de todo. En mi caso siento que no estoy en un lugar en el que enseñar sino en el de compartir mi proceso con otras personas”, subraya.

 

El arte y la mirada del hombre

Domínguez además incide en cómo la mirada masculina que ha traspasado y protagonizado desde el principio de la historia toda nuestra cultura ha provocado la inferioridad y el sometimiento de las mujeres a la misma. “Tenemos siglos de historia y de imágenes donde a las mujeres se nos ha representado y sigue representando bajo una mirada concreta. Hoy las mujeres reproducimos esa mirada porque es en la que se nos ha educado. La solución pasa porque haya una reflexión o relectura de las obras. El acto por ejemplo de retirar cuadros o criticar obras de literatura no es censurar. Es quitar algo para generar una llamada de atención. Las personas que recibimos mensajes tenemos el derecho de poder quejarnos ante los mismos”. Por eso la experta en comunicacion visual reclama las gafas del género para dejar de reproducirla.

Por último Domínguez recuerda en #MujeresDeFrente7 que el machismo no solo perjudica a las mujeres. También a los hombres. “Es una enfermedad social que a ellos les hace peores personas. Sin duda les confiere privilegios pero les quita otras muchas cosas. No se puede vender algo como positivo cuando significa el sometimiento de los la otros. El machismo es casposo. Les invitaría a mejorar como personas y a informarse y a mirar a las mujeres desde la igualdad. Queremos que se nos escuche, se nos dé la oportunidad de hablar”, finaliza.

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Es periodista, autora de Hombres por la Igualdad (Ed LoQueNoExiste) http://loquenoexiste.es/producto/hombres-por-la-igualdad/, editora y responsable de Comunicación y RR.PP. de @juanmerodio. Además es Máster en Producción Radiofónica (RNE), Biblioteconomía y Documentación (Universidad Complutense) así como Mujer y Liderazgo (Escuela Aliter). Fue becaria Erasmus y Leonardo en Roma. Ha desarrollado su carrera durante 25 años a caballo entre el periodismo, la comunicación, la organización y la presentación de eventos. Colabora con El Español, 20 minutos, Diario 16 y AgoraNews, entre otros medios. Es madre de dos hijos y cree que el liderazgo y la defensa de los derechos y los valores sociales, en especial los de las mujeres, han de partir de uno mismo.

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