La Agencia EFE confirmó una filtración que aseguraba que el conservador Manuel Marchena presidiría el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y el Tribunal Supremo en sustitución de Carlos Lesmes, lo que después fue admitido por fuentes de Moncloa.

Sin embargo, antes de su publicación por la agencia EFE, la cadena Ser aseguraba días antes que el ex ministro de justicia del PP, Rafael Catalá, negaba veracidad a esas filtraciones indicando que Manuel Marchena no era su candidato a la presidencia porque “estamos buscando un candidato de consenso” y el actual presidente de la Sala 2ª del Supremo no lo era.

Entonces, la filtración sobre el pacto entre el Gobierno y el PP para elegir al presidente del CGPJ en realidad tenía por objeto “quemar” la candidatura de Manuel Marchena, algo que Rafael Catalá quería evitar, pero no lo ha conseguido.

De hecho, el nombramiento de Marchena como nuevo presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sigue en el aire.

El inconveniente técnico que puede convertirse en un obstáculo insalvable para ese nombramiento es la enemistad manifiesta que existe entre Manuel Marchena y la que se da por seguro que será una de las vocales propuestas por Podemos al CGPJ, la magistrada Victoria Rosell.

Después de que la magistrada obtuviera un escaño por Podemos tras las elecciones del 20 de diciembre de 2015, el ex ministro del PP José Manuel Soria presentó una querella contra la jueza ante el Tribunal Supremo, donde le acusaba de retrasar a sabiendas una investigación penal en la que aseguraba que tenía intereses personales. El caso fue asumido por Manuel Marchena, a pesar de la relación de amistad que le unía con el abogado que redactó la querella, y la admitió a trámite, provocando que Victoria Rosell abandonara la política. La querella fue archivada poco después.

Y aunque el régimen jurídico de la función pública no se pronuncia expresamente sobre este particular, el sentido común le obliga a Manuel Marchena que se replantee aceptar el cargo de presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo, sino quiere ser motivo de un escándalo muy superior al descrédito causado por la sentencia de las hipotecas.

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