Dicen que no toca, expresión tan querida para uno de nuestros egregios Presidentes, el más nefasto aunque no el más importante históricamente… pero tampoco el más indiferente (además del que casi no fue). Hay que ser breve y claro: ¿cuándo toca, pues?

Respecto del traslado de los restos del dictador Franco, oigo en una entrevista al Vicesecretario de Organización del PP, un tal Regalodediós García Egea, decir aquello de que todas las víctimas son iguales en los dos bandos, que esto fue una guerra y ya se sabe lo que pasa con esas cosas, que desenterrar muertos de hace cuarenta años no arregla los problemas de la España actual… todo ello, y esto lo dejamos para otro día, adobado con cierta purulencia e invitación a la gresca en Cataluña afirmando que cuenten con él para quitar lazos amarillos… amigo, está claro que se puede no estar de acuerdo con los lazos y joderse uno mucho pero tener un cargo e invitar a la violencia es un poco… ¿cómo se dice en italiano?, llamaré a Mateo Salvini para preguntarle.

El problema del fascismo es que no sabe que lo es. Esto es algo que ya he escrito, lógicamente sin relevancia (es mi sino intelectual): no es lo mismo ser hijoputa que nazi, aunque puedan coincidir ambas cosas. En la mayor parte de los países que han sufrido dictaduras, y por tanto diseños políticos para eliminar sistemáticamente a los “enemigos” de esos valores, se suele ajustar cuentas con los genocidas y el juicio histórico suele ser muy claro y distinto: la oscuridad y la confusión se llaman colaboracionismo, y nada tienen que ver con el análisis complejo… claro que caso a caso entre los fascistas españoles hubo un víctimario y héroes, como entre los nazis alemanes, persona a persona en una guerra las motivaciones son inextricables, sin duda.

Lo que no terminamos de aclararnos en España es si hubo alguna vez aquí una dictadura, ¿hubo un dictador genocida?, ¿hubo un plan sistemático de exterminio de una parte de la población?, ¿hubo un silenciamiento de la voz popular democrática a través del voto y la libertad de pensamiento o expresión?, ¿hubo una identificación del Estado con alguna creencia religiosa que usara la privacidad de los sentimientos para imponer una moral concreta?, ¿hubo una oligarquía que resultara beficiada en todos los sentidos de ese dominio violento?, ¿estuvo ese sistema amparado por la tortura como método, las desapariciones forzadas y la pena de muerte arbitraria como formas de control?, ¿hubo un caudillismo sostenido en el tiempo amparado, nada más y nada menos, que en un absoluto y suspuesto designio divino?, ¿hubo colaboracionismo sostenido en el tiempo con la protección de criminales de otras dictaduras universalmente reprobadas?…

Yo quiero que la Historia juzgue todos los crímenes de la Guerra Civil, que dé los datos y ponga nombre y apellidos a todas las víctimas, sin dudarlo un instante, sean del complot sovietizante o del “sursum corda”… Además de exigir que contesten a lo cuestionado hace un momento, la pregunta que lanzo a los dirigentes del PP o de Ciudadanos es ¿se atreverían a decir que “no toca” trasladar a algún sitio privado los restos de Hitler (suponiendo que los hubiere) o Stalin para evitar las procesiones de simpatizantes criminales?

Claro, en el PP y Ciudadanos piensan ahora: No es lo mismo. Y ahí está la clave, porque no es ajuste de cuentas ni resucitación de fantasmas, es prudencia democrática para evitar la promoción del crimen político, y el problema radica en que la mitad de este pseudopaís, que parece sólo existir todavía definido por los símbolos de la dictadura, que pudo ser algo de haber cerrado correctamente esta página histórica, el problema es que los fascistas (que, recuerdo, no saben que lo son) han desarrollado carta de naturalidad para un olvido que les sitúa perpetuamente en el poder apropiándose de la Historia, de las víctimas, del uso pseudojustificado de la criminalidad, de las creencias y su morales, de la Libertad y de la Razón…

Fascismo: la inversión de los valores; llamar libertad al imperio, llamar espiritualidad a la patraña, llamar orden al caos, llamar vida a la muerte. En nuestra política la España fascista sigue viva. Y cuando desde un partido, sin complejos, se promueven esas ideas: atengámonos a las consecuencias, porque la calle lo verá normal, y eso es muy peligroso.

 

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es

2 Comentarios

  1. Esto nunca ha ido de “bandos” cual aficionados a 2 equipos de futbol rivales o de buenos y malos, sino de demócratas (defendieron el orden establecido democraticamente) y de anti-demócratas (se rebelaron y levantaron en armas contra el gobierno legítimamente elegido en las urnas).Si no estaban de acuerdo con el gobierno podían haber propuesto una moción de censura o esperar a las elecciones y pedir el voto explicando sus ideas.
    Cuando uno impone por la fuerza sus ideas queda automáticamente desligitimado, aunque esas ideas sean geniales.Quien justifica el uso de las armas por un bien superior, no se sabe en qué, está justificando lo que hacen los terroristas cuando defienden su visión de la sociedad.
    Por lo tanto el régimen franquista no fue sin un acto terrorista tras de otro hasta que murió el dictador. Los que le añoran hoy y defienden lo que hizo tienen un nombre: Pro-terroristas que hacen apología del terrorismo. Eso creo que está castigado por nuestro ordenamiento jurídico.

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