España, ese país lleno de gente que si por algo se puede caracterizar es por apuntarse a cualquier fiesta por el simple hecho de ser una fiesta. Una estupidez supina de quienes ni siquiera se preguntan la razón de la fiesta que celebran. Una desfachatez mayúscula para aquellos que se deben encargar de enseñar las tradiciones propias en lugar de bogar por importar las de fuera. Una desconsideración de quienes se encargan de preservar la identidad de un pueblo como el nuestro. Una brecha abierta de la que los países y gobiernos más asquerosamente materialistas sacan toda la tajada que pueden, empujando a traición las costumbres ancestrales del país que conquistan. Como el nuestro. Una España estúpidamente regalada, que si el ‘halloween’, el ‘black friday’ o el ‘santa claus’ estadounidenses, la ‘nuit-blanche’ francesa, o el ‘oktoberfest’ alemán, por poner algunos ejemplos vergonzantes.

Produce gran estupor comprobar de primera mano que en los colegios los maestros imponen la festividad de ‘halloween’ a sus alumnos mientras les niegan rotundamente el conocimiento de las fiestas españolas. “El niño es libre de celebrarlo o no, pero si no viene a clase disfrazado como los demás niños seguramente se sentirá desplazado”, es exactamente la misma respuesta que se ha llevado un servidor en más de un colegio, habiendo preguntado tanto en modelos privados como públicos y concertados. De la respuesta se deduce que celebrar algo extranjero en los centros de enseñanza no es cosa sólo de los profesores, sino que también viene de arriba, es algo impuesto por aquellos que se deben encargar de preservar nuestras propias tradiciones, y que por alguna razón han decidido acabar con ellas para sustituirlas por otras costumbres completamente ajenas a nuestro pueblo, y sin contar con el pueblo.

En esos mismos colegios me he molestado en preguntar a los alumnos en la salida de clases, para saber si conocían las tradiciones españolas. El resultado no podía haber sido más nefasto. Ni un solo niño sabía qué eran los huesos de santo, los buñuelos de viento, los panellets, las rosquillas de anís, los pestiños, los fallaetes o el pan de higo. Ningún profesor de escuela se ha encargado de enseñárselos. No hubo ni un solo niño que supiera reconocer que en el Día de Todos los Santos, en España es tradición representar el “Don Juan Tenorio” de Zorrilla. Sin embargo, y es lo que duele en el alma, sí sabían que en ‘halloween’ se va de casa en casa disfrazado y diciéndoles a los vecinos eso de “truco o trato” para que te den caramelos. Incluso alguno, muy joven, defendía que se ha celebrado “toda la vida” en nuestro país, convencido de que es así, y negando la mayor de que en España se celebra otra fiesta distinta.

Es por eso que, indignado, he decidido escribir este artículo, para ver si los maestros de nuestros niños aprenden lo que tienen que enseñar y lo que no deben enseñar. Si tu hijo, querido lector, se siente desplazado porque no quiere ser otro gilipollas más, la culpa la tienen los profesores en primer lugar, y quienes les mandan en segundo término. Exígeles responsabilidades, ponles contra las cuerdas, y pide una compensación al hacer que tu hijo se haya sentido desplazado por no celebrar una fiesta extranjera. Y sino, convéncele de que a partir de ahora quieres celebrar “la purga” y comienza por enseñarle la festividad al maestrillo de turno, que puestos a celebrar sinsentidos, cada uno celebra lo que le da la gana, aunque le joda a los demás. Las reglas las han puesto ellos, así que con su listón les podéis dar duro.

Enseñando a los enseñantes. En España no se celebra ‘halloween’, se celebra el “Día de Todos los Santos”, una festividad que tiene su origen en el siglo IV, y que conmemora a los mártires de “La Gran Persecución” del emperador Diocleciano. Tantas víctimas dejó a su paso que cuando quisieron recordarlas resultó imposible hacerlo individualmente o por pueblos, así que decidieron honrarles con un día festivo al año. Dicha fecha fue cambiando hasta que Gregorio III, en el siglo VIII, fijara la festividad el 1 de noviembre, pero no sería hasta Gregorio IV, en el siglo IX, cuando se adoptó la festividad en la iglesia cristiana. Desde entonces, todos los países de tradición católica celebran fiestas y rituales en honor a Todos Los Santos. Más de 11 siglos de tradición.

Por otro lado, ‘halloween’ tiene su origen en el “samhain”, una celebración celta precristiana que servía para festejar el final de verano y de la cosecha, y que en el calendario suponía el año nuevo celta, comenzando por la “estación oscura”. De inicios paganos, Roma adoptó la festividad al ocupar los territorios celtas, mezclándose con la “Fiesta de la Cosecha”, ofrecida a Pomona, diosa de los árboles frutales. La fecha terminó consolidándose en el siglo IV, hasta que en el siglo VIII Gregorio III quiso aplacar las celebraciones paganas haciéndolas coincidir con el “Día de Todos los Santos”. No sería hasta 1840, siglo XIX, cuando la festividad llegaría a norteamérica de mano de emigrantes irlandeses, que huían de su país por culpa de la hambruna. Una vez allí surgiría la historia de “Jack el Tacaño”, fruto de la cual la fiesta adoptaría la figura del ‘Jack-o’-lantern’, calabaza gigante hueca con una vela dentro que aseguraban alejaba a los espíritus ese día. Y a pesar de todo, ‘halloween’ no se celebraría masivamente hasta 1921, cuando se produjo el primer desfile en Minnesota. O lo que es lo mismo, una fiesta “tradicional” con menos de un siglo de existencia.

Ahora sí. Conociendo las diferencias entre ambas celebraciones, se puede asegurar que una de ellas es realmente una tradición, mientras que otra es simplemente una estúpida moda. ¿Cómo se puede comparar la persecución y matanza de cristianos, real como la vida misma, con un borracho que engañó al diablo según un cuento irlandés? Si lo que se celebrara fuera un ‘samhain’ en el norte de la península, zona celta española, todavía, pero esta fiesta de chichinabo, ¿para qué? Ni la necesitamos, ni la queremos por aquí. ¿Sustituir el ‘Día de Todos los Santos’ por el ‘halloween’? ¿Pero estáis tontos o qué os pasa? Son vuestros muertos los que descansan en los cementerios españoles, ¿les dedicáis algún otro día del año acaso? Malditos hipócritas…

En nuestro país, el Día de Todos los Santos se celebra el 1 de noviembre, día festivo no laborable en todo el país. Y el día 2 se conmemoran Los Fieles Difuntos, de gran arraigo desde hace siglos. Esa relación entre la vida y la muerte en España proporciona tradiciones como la costumbre de visitar las tumbas de los seres queridos, limpiándolas y engalanándolas con flores frescas y algunos rezos. Los cementerios se llenan de gente, de olores y de colores. Y la añoranza y tristeza hacia quienes ya no están entre nosotros se endulza con todo tipo de productos típicos de cada región. Así surgen dulces como los huesos de santo, buñuelos de viento, panellets, rosquillas de anís, pestiños, fallaetes, borrachillos y pan de higo, entre otros. Y además, en cada región también se ha personalizado la festividad.

En lugares de Castilla existe la creencia de que los muertos salen de las tumbas la noche del 2 de noviembre para asustar a quienes anden por calles y caminos; En Galicia se cree que los difuntos asisten a las misas que se ofrecen por ellos; En Alicante se celebra la Feria de Todos los Santos con licencia de mercado desde 1326, concedida por Pedro IV de Aragón, y que reúne zoco árabe y mercado cristiano, animales y maquinaria agrícola; En Canarias las familias se juntan y cuentan historias de los amigos y familiares fallecidos mientras comen frutos secos y beben anís, vino dulce o ron con miel; En Cádiz incluso se celebra el Día de los Muertos de Carnaval, espectáculo divertido acompañado de compras en mercados donde conejos, cerdos y gallinas a la venta están disfrazados; En Jaén los jóvenes salen a la calle con cazuelas llenas de gachas y tapan las cerraduras de las viviendas para que no entren los malos espíritus; En Sevilla se sale al campo a pasar el día, “echar los santos” lo llaman; En Ceuta es el Día de la Mochila, se llena de fruta y frutos secos para irse a comerlos al campo en familia; En Zamora las Cofradías de las Ánimas organizan procesiones por los cementerios con velas encendidas, mostrando el camino a las ánimas al tiempo que rezan el rosario; En Soria se celebra el Ritual de las Ánimas, procesión eclesiástica con grupos de solteros y casados coreando estrofas del cántico de ánimas, y tocando a muerte en la plaza de los pueblos; En Murcia se organizan mercadillos callejeros que venden flores, arrope, calabazate, pan de higo, membrillo y frutos secos. Y son solo algunos ejemplos, quizá los más populares en nuestro país.

Si has leído todo el artículo, ahora te toca valorar. Pon en el lado de una balanza las fiestas de tu tierra y de tus ancestros, y pon en el otro lado la fiesta llevada a negocio de tierras extranjeras y dudosa tradición. Tendrás que elegir, ambas se celebran el mismo día, no cabe ambigüedad. Ni tampoco hipocresía. Si en estos tiempos tan convulsos has ido presumiendo de bandera, no celebres fiestas de banderas contrarias a la tuya. Y si realmente crees que las costumbres ancestrales de tu pueblo se están dejando de lado para imponernos otras de otros pueblos, protesta, grita, patalea, y sobre todo, pelea, lucha, y defiende lo que es tuyo. Date cuenta de que hay gente que cobra un dinero, a veces del erario público, que debería estar obligada a transmitir y proteger el conocimiento y tradiciones de nuestros ancestros, al menos muy por delante de otros ajenos. Y si no cumplen con su cometido, señálales y mándales a los países donde celebran esas cosas que están imponiendo a nuestros hijos. No a ‘halloween’ en España.

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6 Comentarios

  1. Eso de prohibir os encanta….¿Estareis contentos con el 155 y la ley mordaza no?Desde luego, que como dicen por ahì:”Hay gente pa tò”
    PD:¿Como se puede escribir este articulo en pleno siglo XXI?

  2. Los que os quejáis que Halloween es una fiesta extranjera…

    ¿Os creéis que Jesucristo era de Burgos?

    • A Jesucristo lo trajo a España el apóstol Santiago.
      Al jalogüen ese, ¿ quien lo ha traído ? Ya te lo digo yo: tu prima la moda, a la que tu sirves como adorador, so necio.

  3. No podemos negar la evidencia, la pérdida de cultura y tradiciones españolas es un hecho. Ahí se arrastra todo, incluso las cuestiones de fe. Los perjudicados: los españoles en general, y no la religión en particular.

    El exagerado bilingüismo impuesto desde los colegios fomenta la importación de costumbres anglosajonas en detrimento de las propias. Permitir que las costumbres yankees se apoderen de nuestro espacio social puede suponer crear una especie de nación zombie… porque amigos, la cuestión económica es sólo una pequeña parte del pegamento que une un nación, aunque mañana, tarde y noche, por tierra, mar y aire nos quieran hacer pensar que todo va bien si la economía va bien.

  4. No dejes que la realidad te estropee una buena crítica… Muchos de los que defienden esas tesis están en contra de que se utilicen las lenguas vernáculas en cada territorio. Las tradiciones se siguen, no se imponen. Por qué no entras a explicar cuáles son los motivos de que haya tradiciones que pervivan y otras no?

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