Las noches en España serán menos oscuras ahora que se acerca la Navidad. Ya se sabe este año qué colores alumbrarán las calles de muchos pueblos y ciudades así como cuáles serán sus formas. El debate sobre si este año superará al pasado está servido. Con la llegada del frío se proyectan valores como la solidaridad o la generosidad entre amigos, familiares y desconocidos. En Navidad todos quieren ser un poquito más buenos que el resto del año. Estos valores se ven enmarcados en un clima de color, sonrisas, compras y regalos.

Por otro lado, llama la atención ver las calles paralelas a las principales. Un poco menos luminosas, en ocasiones sin adornos, el esplendor va desapareciendo a medida que uno se aleja del centro. Es en esas calles donde se puede encontrar que la Navidad no es igual de cálida para todo el mundo. Si se deja a un lado la ensoñación, si se omiten luces y escaparates, se verá que algunos duermen en cartones y otros, con un poco de suerte, tienen hasta mantas. La realidad en estas fechas es muy diferente en función de la economía de cada uno.

Unas 40.000 personas son las afectadas. Personas que sea por el motivo que sea están apartadas del sistema y muy pocos se preocupan por sus circunstancias. Con la llegada del 28 de noviembre, Día Internacional de las Personas sin Hogar, se hace algo visible el drama que vive este colectivo – para pasar a olvidarlo lo antes posible con la llegada de la festividad en diciembre-. Año tras años se han ido reduciendo las prestaciones y ayudas sociales. Cuando alguien pasa hambre, frio o se encuentra sin hogar cabría preguntarse si la inversión millonaria que se hace en este tipo festividades es la correcta.

El foco se puede desviar a la situación que viven millares de padres y madres preocupados de cómo conseguir dinero un año más para que sus hijos tengan el regalo perfecto. Hay una regla no escrita que hace indispensable, pase lo que pase, gastar en estas fechas y aparentar que todo va bien.

Este tipo de actividades atrae turistas e incentiva el comercio. El verdadero debate surge cuando alguien se plantea si los valores que se proyectan en estas fechas se corresponden con las actuaciones que se llevan a cabo. San Valentín, Navidad o el Black Friday, ¿son estos eventos grandes inventos de multinacionales? La unión de compras con valores efectiviza que la población salga a consumir en un momento poco apetecible por el frío y la lluvia.

En 2017 seguirán habiendo personas sin techo, personas que pasan hambre. Algunos se sentirán generosos por dar un euro al mendigo de turno. Pero, los grandes privilegiados, siempre tendrán la luz que les hará olvidar lo que hay bajo ella y que seguirá manteniéndolos en una burbuja, en un sueño del que no todos pueden participar.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorLidia Falcón, en su cumpleaños
Artículo siguienteRecordando al buen compañero y ejemplar socialista Carmelo Padrón
Graduado en periodismo por la Universidad de Málaga. Pasé por el periódico La Opinión de Málaga. Interesado en la resolución de conflictos y en la cooperación. Máster de Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos. Amante de todo lo que envuelve a China. Estudios de chino en el Instituto Confucio así como numerosos cursos complementarios sobre la materia. Colaborando con ACNUR.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

siete + 6 =