Natalia Gómez del Pozuelo, la alta ejecutiva reinventada a mujer feliz

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Estaba en la cima del mundo, pero decidió bajarse de ella. Y es que a esta reconocida licenciada en Ciencias Empresariales con postgrado en Marketing por la Universidad de Berkeley, los más de 15 años en cargos de altísima responsabilidad en multinacionales como OPTENET (donde fue directora general), ALCATEL o CARREFOUR le pesaban tanto que decidió quitárselos de encima para dedicarse a una misión superior e impagable: la de ser feliz cultivando las pasiones de escribir y enseñar a otros, sobre todo a mujeres, a quitarse el miedo a hablar en público.

La decisión de abandonar una mochila demasiado pesada y de ser ella misma no le ha podido salir mejor. Desde el momento en que se lo jugó todo a una carta no ha dejado de participar como ponente en numerosos congresos, programas de radio y televisión. También ha publicado 8 libros y numerosos artículos de opinión en medios escritos. Es co-creadora de la Escuela de Comunicación Eficaz de Carmen Posadas www.yoquierocomunicar.com y del método AME Comunicar – Adiós Miedo Escénico www.adiosmiedoescenico.com


 

¿Hay que pasar por lo que no somos para convertirnos en lo que siempre fuimos? Lo digo por todo tu bagaje profesional y personal hasta llegar a dónde ahora estás.

Respondo con otra pregunta: ¿qué es llegar? Hay una noción del tiempo vertical que a mí me gusta mucho: en cada momento somos todo lo que fuimos y lo que seremos. En realidad, nunca se “llega” a ningún sitio, más bien se pasa por allí. Tal vez lo interesante es reconocer que cada etapa forma parte del todo y cuánto más color y más matices seamos capaces de sacarle, más interesante será el cuadro final. Por eso creo que, para avanzar, es bueno reconciliarse con cada estado de ánimo, con cada momento de la profesión o de la vida personal, ya que son partes indisolubles de lo que vendrá luego.

 

¿Qué te dejaste en el camino como mujer súper profesional?

Cada cosa que me dejé, me sirvió para saber lo que ya no quería seguir dejándome. En mi época de directiva, me dejé un tiempo precioso que robé a mis hijos, a mí misma, al amor, a la escritura… A cambio, aprendí mucho de marketing y comunicación y junté un pequeño colchón que me permitió dar el salto a la escritura. Y lo más importante que dejé atrás (afortunadamente) fue el requerimiento que sentía de ser una mujer súper profesional y adapté de forma más equilibrada mis necesidades, mis motivaciones y mis placeres.

 

¿La exigencia en ese mundo como directiva te la imponías tú, el propio ambiente o era una mezcla de todo? 

Uno es su propio jefe a lo largo de toda su carrera profesional. Decidimos la empresa en la que trabajamos, a qué dedicamos el tiempo, las prioridades, la hora de entrada y de salida, etc. Yo siempre he sido muy estricta conmigo misma (tal vez por la educación que he recibido) y, con el tiempo, he aprendido a ser una jefa mucho más benevolente: me dejo más espacio para caminar, leer, aprender, estar con los que quiero… y, todo ello, me da como retorno: paz, creatividad y abundancia. El error, en mi opinión, consiste en creer que a través de la rigidez logramos mejores resultados porque tendemos a fijarnos solo en la parte cuantitativa de los mismos. Para mí, la calidad de nuestra vida depende mucho más de a qué dedicamos el tiempo que al número de ceros que hay en la cuenta corriente.

 

 ¿Tirarse a la piscina de lo que puede venir es más complicado que seguir en un punto de la vida donde uno siente que ya no pertenece?

Me gusta el símil que has elegido para los cambios que uno realiza en la vida, realmente se parece a tirarse a la piscina. Por un lado, está el deseo de refrescarse, de sentirse mejor, de quitarse de encima el calor cuando empieza a agobiar y por otro, la pereza de cambiar de estado, de seco a mojado, el miedo de que el agua esté muy fría… Pero es solo un momento, una vez que estás en el agua, uno solo puede nadar o se va hacia el fondo y eso es lo que hacemos todos los profesionales cada vez que nos enfrentamos con un cambio: nadar. Y cuando nos cansamos, salimos y nos secamos. Luego llega e calor… y otra vez al agua. La vida misma.

 

Y cuando te tiras, y en tu caso ves que se sale a flote ¡y con qué brío! ¿Se aprovecha y se ve la vida de otra manera?

En todo camino hay momentos difíciles. Después de mis 15 años trabajando en multinacionales no resultó sencillo enfocar mi carrera de escritora; di bastantes tumbos hasta encontrar un sitio nuevo. Desde mi punto de vista, aprendes a aprovechar la vida de otra manera cuando te permites a ti mismo no ser perfecto, no llegar a todo, dejar cosas por el camino. Pero no solo es necesario dejar cosas, también hay que dejar ir a personas y, sobre todo, a las ideas a las que uno se aferra como verdades. En ese soltar es donde yo he encontrado el equilibrio y mi desarrollo como persona. Si no hacemos hueco en nuestra vida, es difícil que lleguen oportunidades nuevas. Elegir es renunciar. Y renunciar con alegría no es algo fácil de poner en práctica, pero es maravilloso en cuanto al retorno que produce.

 

Tú dedicación más absoluta está en la comunicación. En ayudar a quienes tienen miedo a hablar en público. ¿Te sientes feliz cuando sacas del bloqueo a alguien?

En mi trabajo, me sucede constantemente el que un profesional pierda el miedo y se convierta en un gran comunicador y uno no se acostumbra porque hay algo mágico en ver cómo determinadas palabras y/o ejercicios cambian el punto de vista de las personas y las liberan de un miedo que estaba frenando su crecimiento profesional y personal. En el tiempo que llevo aplicando el método AME Comunicar he visto transformaciones espectaculares y te das cuento de que lo único que estaba bloqueando a esa persona eran sus propios pensamientos limitantes, por eso es la misma persona, a través de un cuestionamiento y una recolocación de sus pensamientos, la que está a cargo del proceso. Yo solo soy un instrumento para que eso suceda y, lo importante, no es si me hace feliz a mí (que muchísimo, por supuesto), sino que haga feliz a esa persona y le permita desarrollarse más plenamente y lograr sus metas.

 

¿A la mujer le cuesta comunicar de manera más efectiva que los hombres por auto exigencia o por falta de práctica histórica (eso de tener que quedarse en casa es lo que tiene)?

De cada 10 personas con miedo escénico, 6 son mujeres y 4 hombres. En mi opinión tiene que ver con varios factores: la falta de práctica histórica, una educación que favorecía una actitud sumisa en las mujeres y un excesivo nivel de autoexigencia y de perfeccionismo. Sobre el primero y el segundo poco podemos hacer ahora, pero es importantísimo atacar el tercero. Y un truco para detectar cuándo nos sucede es fijarnos en si nuestra forma de hablar incluye mucho; “Hay que”, “tengo que”, “debería”. En la medida de lo posible, si reemplazamos esas palabras por “deseo”, “quiero”, “tengo interés en” es una forma de tratarnos con más amabilidad y sin esa exigencia de perfeccionismo que muchas veces nos bloquea.

 

¿Qué palabra o mensaje crees es capaz de empoderarnos más (internamente) y sin embargo no nos lo decimos?

Desapego. Nos aferramos a la concepción que tenemos de nosotros mismos, a la idea de perfección (cuando no existe), y a muchas otras cosas que nos bloquean y no nos permiten evolucionar. El apego es una de las principales causas del miedo. Tememos perder prestigio, estatus, o lo que cada uno busque. Como dijo Huxley: “El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.”

 

¿Nos falta escuchar más al silencio para ser más felices?

Nos hace falta escuchar y nos falta estar en silencio, ambas cosas. Vivimos en un mundo lleno de ruido, tenemos pocos momentos en los que no estemos introduciendo información en el cerebro: música, libros, películas, radio, conversaciones, redes y un largo etcétera. En ese entorno es muy difícil que nuestro cerebro produzca asociaciones creativas, que tenga tiempo para cocinar ideas nuevas y nos las muestre. Si estamos ocupados intoxicados con el exceso de información, resulta muy difícil crear, escuchar, amar.

 

¿Cuál es tu palabra talismán?

Este año he elegido la palabra cosecha. Creo que los últimos tiempos han sido duros en casi todos los sectores y este es un momento de ilusión, de recolectar los frutos de la dedicación de momentos pasados y de disfrutar de ello. Para todos: ¡Feliz cosecha!

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Es periodista, editora en @lideditorial y responsable de Comunicación y RR.PP de @juanmerodio. Además es Máster en Producción Radiofónica (RNE), Biblioteconomía y Documentación (Universidad Complutense) así como Mujer y Liderazgo (Aliter). Fue becaria Erasmus y Leonardo en Roma. Ha desarrollado su carrera durante 25 años a caballo entre el periodismo, la comunicación, la organización y presentación de eventos. Colabora con El Español, 20 minutos y Diario 16. Es madre de dos hijos y cree que el liderazgo y la defensa de los derechos y los valores sociales, en especial los de las mujeres, han de partir de uno mismo.

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