Todo los vecinos sabían en Espiel (2.500 habitantes) que el nuevo párroco que llegó al municipio procedente del cercano Villanueva del Duque, también en la provincia de Córdoba y apenas a 35 kilómetros por carretera del primero, había sido trasladado de urgencia por el Obispado de Córdoba porque pesaba contra él una denuncia por haber abusado presuntamente de una niña de diez años. Así lo confirma a diario16.com María del Carmen Moreno, portavoz municipal del PSOE, único partido de la oposición en el Ayuntamiento de Espiel, gobernado por el Partido Popular.

El Obispado guarda sepulcral silencio, la corporación municipal de Espiel también mantiene un absoluto mutismo, y el único partido de la oposición, el PSOE, no se pronunciará al respecto hasta que no lo haga la justicia a partir del próximo 11 de mayo, fecha prevista para el inicio del juicio oral contra Ignacio Mora, con antecedentes penales por atentado terrorista cuando tenía 21 años.

Mientras tanto, el cura de esta pequeña localidad cordobesa “está perfectamente integrado”, aseguran algunos vecinos. Mora sigue oficiando misa con normalidad, así como el resto de actos litúrgicos. En declaraciones a La Sexta, el párroco asegura que no se ha podido defender todavía y mantiene su inocencia.

El fiscal pide seis años de prisión para Ignacio Mora, con antecedentes por terrorismo

El contundente auto de acusación de la Fiscalía, que pide seis años de prisión para Mora, cree probado que el cura abusó sexualmente de una niña en la cercana localidad de Villanueva del Duque tanto en la sacristía como en el vehículo particular del acusado.

“El Grupo Municipal Socialista quiere ser respetuoso con la justicia y no nos pronunciaremos hasta después de la sentencia”, asegura a este diario la portavoz municipal del PSOE, quien insta al obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, a “tomar las medidas cautelares que correspondan y retirarlo a otras ocupaciones”.

En este sentido, la consejera de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, María José Sánchez Rubio, ha instado al Obispado cordobés a que “aparte” al cura de sus funciones hasta que se instruya el caso e insiste en reclamar “tolerancia cero con los abusos”.

Cuando en agosto de 2015, solo unos meses después de ser denunciado, el obispo de Córdoba decidió actuar y trasladar al sacerdote a un pueblo a 22 kilómetros de donde supuestamente había abusado de una menor, su diócesis emitió un comunicado en el que aseguraba que el sacerdote encausado por la justicia estaba “habilitado plenamente” para ejercer el ministerio sacerdotal, del que “ha dado claras muestras” en el municipio de Villanueva del Duque, “con gran aprecio de los fieles que le conocen de cerca”. De allí es también vecina su supuesta víctima.

El Obispado subrayaba entonces: “Si ha habido una acusación, cabe esperar a que la justicia se pronuncie, pues puede resultar totalmente inocente”.

La Diócesis de Córdoba aseguró en 2015 que actuaba “siguiendo las pautas que ha dado la Santa Sede para el caso, una vez que lo ha conocido a fondo” y recalcaba que no había actuado “imprudentemente”, sino “con todas las cautelas que marcan los protocolos para estos casos”. El traslado al cercano municipio de Espiel se llevó a cabo, según la Iglesia, “no para desviar la atención, sino en cumplimiento estricto de lo señalado por la Sede Apostólica”.

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