En aquel artefacto televisivo, hoy imposible, llamado Caiga Quien Caiga, el Wyoming ironizaba sobre la prensa castiza y tenía secciones en las que, para hablar, se situaba en una biblioteca (de mentira) mientras sonaba de fondo una versión hortera y dulcificada del segundo de los Brandenburgo de nuestro amado Bach.

Lars Von Trier se dio cuenta de que hay dos películas distintas, la que tiene banda sonora y la que no: más allá de si Spielberg y Williams forman o no un tándem emotivo (La lista de Schindler es magistral en esto), Trier quiso denunciar la “estafa” que supone sustituir lo cinematográfico con música evocadora que supla las deficiencias técnicas o narrativas. El debate era pertinente y complejo…

Cuando las universidades empezaron a ofertar carreras inexistentes decretaron la muerte de su vida intelectual. La endogamia y la mediocridad se hicieron con los estudios superiores, porque las facultades crecieron como setas para dar cobertura laboral y legal al colegueo (muchas veces político y clientelar, ¿les suena?). En vez de potenciar facultades señeras y tener como objetivo la investigación, hoy podemos encontrar especialidades de estudio que sólo sirven para mantener el puesto de profesora y currículos que no son más que la expresión de la decadencia y la inutilidad más flagrantes, maestro Liendre: que de tó sabe y de ná entiende.

Quizá las Facultades de Periodismo son parte de este mal; entiéndase, como especialidad amplia de alguna carrera humanística tendrían entidad, pero ¿qué coño estudia una periodista? Es la misma pregunta que se nos ocurre en Magisterio: ¿Qué coño estudia un maestro? Sin la base general de formación sobre la historia de las ideas: vacío absoluto. Y el problema del vacío es que lleva a descubrir lo ya descubierto, creyéndose en la genialidad.

Al grano: estoy hasta el moño de la musiquitas en los reportajes radiotelevisivos. Entiendo que Celia Cruz no es el fondo sonoro apropiado para memorar los atentados de Barcelona pero no soy idiota, no necesito que me pongan una banda sonora hipertriste (la formación musical tampoco es digna de alabanza en este país) para que me sienta compungido. Oigo en la radio una secuencia sonora recorriendo las noticias de aquel día y de fondo una música dramática que me pone en situación; el problema es que los hechos son suficientes para ponerse en situación, lo otro pervierte precisamente esa situación.

Construimos videoclips. El cine norteamericano de masas ha sustituido a la realidad; la gente se comporta como en un guion de película cutre; si traemos a un militar muerto, un paisaje amplio al amanecer con una corneta solitaria de fondo nos darán el clima adecuado para enterrar a papá, y papá será parte de un atrezo severamente triste en el que el verdadero drama se diluye en la historia, en la narración.

La pornografía se ha convertido en la maestra del sexo. Las series de criminales son la universidad del lumpen. Las de guerra trivializan el sufrimiento. Las políticas desestructuran la democracia. Las de amor estructuran la violencia de género… nuestra sociedad reproduce cada vez más el cine comercial americano…, la mentira del cine, su mentira.

“Comercial”, no lo olvidemos. No están convirtiendo, y lo saben, en clientes potenciales de lo que sea, no en espectadores de Arte. Me duelen los testículos de defender que el Arte no es entretenimiento, ni ingenio ni tiene por qué agradar. Que lo construye el espectador con su conocimiento; o lo que es lo mismo, si no tiene: no hay Arte.

La sección de deportes del informativo de Antena 3 al mediodía es la basura pseudosentimentaloide más terrorífica que uno pueda contemplar. Vaya por delante el respeto por el trabajo de quienes la hacen, pero ¡no es deporte sino prensa del corazón bajuna y cutre! Como tal tiene mucho mérito, es de más calidad que los Sálvame… La Cadena Ser, ésa que llama “congresos” a paquetes turísticos para tener cerca a famosos pseudointelectuales y comer en el mismo salón que los héroes del pensamiento contemporáneo (no hay emojis aquí, pero colocaría uno bien clarito), ha desarrollado sorprendentemente como novedad la radionovela y está impregnando sus informativos con las técnicas que empleaba Ama Rosa hace lustros.

La prensa colabora con esta pauperización intelectual que nos está llevando a la barbarie. Un poco de autocrítica nos vendría bien a todo el mundo. El horror, el horror…

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es

1 Comentario

  1. Sin duda todos esos son síntomas de la “espectacularización” de los medios informativos que ya vio Ignacio Ramonet en su obra “La tiranía de la comunicación” en el umbral del siglo XXI sobre las bases de Guy Debord en su ensayo “La sociedad del espectáculo” (1968). Los telediarios se estructuran como un gran show desde parámetros anglosajones.

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