Una vez más el resultado de unas elecciones nos ha dejado atónitos, descolocados , con muchas preguntas y pocas respuestas.

El pase a segunda vuelta de Emmanuel Macron y Marine Le Pen y la debacle de Benoît Hamon es digno de un estudio sesudo que explique lo qué está pasando en la política actual.

Pero vayamos por partes, empezando por el candidato socialista, Benoît Hamon, conviene recordar algunos puntos importantes de su biografía; es cierto que formó parte del Gobierno de Hollande (como Macron) y que por tanto tenía que luchar contra la carga que suponía haber formado parte de un gobierno que adoptó medidas impopulares. Pero también es cierto de Hamon se opuso a estas medidas llegando a dimitir cuando entendió que Hollande estaba asumiendo la política del austericidio.

Hamon, referente de los sectores de izquierda y ecologistas, ganó las primarias del PS frente a Manuel Valls, cuyas políticas también había criticado. Por resumir, Hamon representaba el ala más a la izquierda del Partido Socialista, con propuestas como derogar la reforma laboral, establecer una renta básica, apostar por la economía verde o legalizar el cannabis. ¿Respaldo obtenido? 6,4 % de los votos. Una autentica debacle que coloca al Partido Socialista al fondo de un abismo que parece pasar necesariamente por la refundación.

Siguiente candidato: Jean Luc Mélenchon. Formó parte del ala izquierda del Partido Socialista hasta el año 2008 en el que decidió montar el Partido de Izquierda. En 2015 anunció su candidatura a las Presidenciales de 2017, pero fuera del “marco de los partidos” por lo que fundó el movimiento “Francia Insumisa”. Contrario a las políticas de austericidio, según una encuesta realizada a principios de abril, es, para el 44% de los franceses , el candidato que mejor representa los valores de la izquierda. Resultado: 19,5% de los votos.

Y llegamos al que parece haber sido el gran vencedor de esta primera vuelta, Emmanuel Macron. Fue Ministro de Economía de Hollande cuyas reformas no le parecían suficientes. Siendo Ministro presentó el movimiento “ni de izquierdas ni de derechas”. Socialista en los social y liberal de libro en lo económico. Entre sus propuestas, aunque algunos le acusan de indefinición y de decir al mismo tiempo una cosa y la contraria, reducir el número de funcionarios, universalizar el subsidio del paro y bajar el impuesto de sucesiones. Resultado: 24% de los votos

Por entendernos, en una Francia azotada por la crisis como media Europa, donde un Gobierno Socialista, por convicción o por necesidad, adoptó medidas difíciles de entender por sus votantes tradicionales; con tres candidatos entre los que elegir que de una forma u otra habían estado vinculados al PS, los franceses han decidido “castigar” a los que se opusieron a dichas medidas, principalmente al candidato socialista que en la más pura expresión castiza se ha llevado un hostión de tres pares de narices y eso a pesar de dimitir como muestra de rechazo a las políticas de Hollande y a pesar de haber ganado unas primarias en lo que parecía ser un “giro a la izquierda”.

Díganme ustedes que lo comprenden, porque yo no. Ni el “podemos francés de Mélenchon”, ni el Partido Socialista girado a la izquierda de Hamon. Tampoco hay que olvidar que el tercer candidato más votado ha sido François Fillon (conservador). Como decía al principio esto da para muchos, pero que muchos y necesarios estudios y análisis. Parece que no se trata tanto de las medidas como de quién las toma.

El caso es que al margen del por qué del resultado, ahora toca nuevamente decidir. O nos ponemos finos y exquisitos y le abrimos la puerta a un personaje como Marine Le Pen, racista, xenófoba, ultraderechista o nos preocupamos por el futuro no sólo de Francia, también de Europa entera y optamos por el mal menor.

Vaya por delante que de ser francesa ni en mil años habría votado a Macrón, pero claro, la opción ahora es elegir entre democracia y fascismo. Si esa es la decisión a tomar, lo tengo claro. En primer lugar porque no quiero a un/una ultraderechista al frente de ningún Estado de la Unión. En segundo porque se opone al ideal que representa ser europeo. Me refiero por supuesto a la Europa de los derechos y de la democracia. A la Francia y a la Europa de la libertad, la igualdad y la fraternidad. También porque la ultraderecha al frente de Francia supondría una herida mortal, supondría liquidar de forma definitiva un sueño, tocado sí, pero recuperable.

 

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorYo, dimito
Artículo siguienteDespierta
A Coruña 1974, Licenciada en Derecho. Durante varios años, compatibiliza el ejercicio de abogada con su activismo en organizaciones sociales y feministas. En el año 2012, tras coordinar el área digital de varias campañas electorales funda Full of Ideas Socialmedia, donde se dedica a la asesoría política y digital.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Trece + 18 =