Ayer en la ciudad de Tenerife, La Laguna, abría los brazos a 44 mujeres que se unían gracias a la invitación de la consejera de Igualdad en Tenerife, Estefanía Castro.

Mujeres de diferentes colores que se unían con una sola finalidad, que no es otra que unirnos para contar parte de nuestras historias.

Y es que todas tenemos una historia que contar.

Soltar ese lastre que nos persigue y sobre el que tenemos que luchar día tras día.

Más de tres horas en el que las ponentes nos dejaban su huella en nuestros corazones.

Estefanía Castro nos daba de nuevo una lección que en política se viene y se está para trabajar por aquello en lo que fue designada en su momento.

No había un interés por medio. Simplemente era vivir y sentir.

Mujeres luchadoras. Hilda Siverio por su enfrentamiento al cáncer, a quien ha tenido los santos ovarios de enfrentarse a él parodiando esa maldita enfermedad, a quien además no le dejó que coartarse su decisión de traer al mundo su hijo, aún a sabiendas de lo que suponía.

O Rita Calero, quien siendo una de las víctimas de los ERES que se llevaron a cabo tras esa crisis que dependiendo quien fueras te salpicaría más o menos. Pero ella se reinventó sacando adelante un proyecto. Hoy directora de una revista “Más Mujer”.

Ana Liliana, mujer rumana que se lio la manta a la cabeza en busca de una calidad de vida, buscando sus propias señas de identidad y orgullosa de sus raíces. Su testimonio hizo que se me humedecieran los ojos. Y es que había mucho que nos unía.

Dayana, esa mujer de origen venezolano transexual quien a pesar de su juventud ya sabe lo que es dejar atrás a su familia y cargarse con una mochila de sueños que en Venezuela era prácticamente imposible ejecutar. Belleza externa, pero mucho más su interior. Una semana me bastó para darle mi mano y ayudarla a caminar en una sociedad en la que el patriarcado sigue pretendiendo atarnos y no dejarnos avanzar.

Pero que equivocado está el patriarcado con esas 44 mujeres que ayer éramos un solo corazón.

Podría seguir por muchas mujeres que allí se encontraron.

Nuestras historias, nuestras cicatrices, pero también heridas que pueden seguir abiertas.

El artículo de esta semana estaba destinado a darle la bienvenida al nuevo gobierno de Pedro Sánchez, el socialista que jamás se rindió pese a las zancadillas de los otros partidos políticos, pero también las de su propio partido. Evidentemente lo vivido ayer merecía hoy este artículo.

Mujeres con alma, mujeres de colores. El violeta, el color que nos identifica a todas.

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Madrileña de 52 años, afincada en Tenerife desde el 2002. Auxiliar de enfermería, pero desde hace catorce años, inspectora de seguros. Mi pasión por los medios de comunicación me ha llevado a colaborar en diferentes medios audiovisuales en la isla, donde actualmente dirijo “El Rincón de Ana Vega”.

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