Según el informe anual que elabora la Agencia Tributaria, la desviación de los ingresos respecto a las previsiones en los presupuestos de 2015 fue de 4.103 millones de euros. La recaudación de los impuestos fue negativa en todas sus modalidades destacando, sobre todo, el de la Renta de las Personas Físicas, que, debido a su reforma, tuvo un impacto negativo de 4.813 millones de euros, de los cuales, la reducción de 3.922 millones se debió a la rebaja de las retenciones, 453 millones fueron consecuencia de la disminución del tipo de Actividades Económicas, 271 menos por las retenciones de capital, y 267 millones por las nuevas deducciones anticipadas a familias numerosas y dependientes.

Al margen de la reforma fiscal, el IRPF recibió, también, ingresos extraordinarios adicionales que hay que sumar, en lugar de restar. Se trata de las retenciones que se efectuaron por la devolución de las pagas extraordinarias de los empleados públicos correspondientes a 2012: ingresos adicionales de 329 millones. La eliminación de la deducción por adquisición de la vivienda, supuso un impacto positivo de 90 millones para las arcas públicas frente a los 16 millones que se deben restar por las compensaciones fiscales de las que se beneficiaron los nuevos emprendedores. Sumando y restando, nos sale, al final un resultado negativo de 4.390 millones netos.

A ello hay que sumar los tan traídos y llevados cambios normativos en materia de Impuesto de Sociedades. 2015 fue el primer ejercicio en el que se suprimió la obligatoriedad del mínimo del 15% de los pagos a cuenta. Estos cambios normativos supusieron dejar de ingresar en las arcas públicas 1.089 millones, 974 millones en los pagos fraccionados y 115 en las retenciones del capital. También destacan los efectos negativos de 1.871 millones en la recaudación por la supresión de la limitación en la posibilidad de deducir los gastos de amortización, de 46 millones de la reversión de las cantidades que no pudieron deducirse en 2013 y 2014; y de 29 millones de la reducción en el tipo de las nuevas empresas.

La reforma fiscal supuso unos menores ingresos en el impuesto sobre la renta de los no residentes (IRNR) por valor de 82 millones.

Los ingresos por IVA apenas variaron. Si acaso, se detecta una ligera modificación en el régimen del IVA de los productos importados. El nuevo régimen, que entró en vigor en 2015, implicó que parte de los ingresos por importaciones que antes se liquidaban en aduana se recuperaban, unos meses después, a través de menores devoluciones, lo que hizo que estos ingresos se trasladaran a 2016. Por ello se produjo una merma en la recaudación de 2015, por valor de 1.162 millones, que se recuperaron en los primeros meses de 2016.

El único cambio en la escala de gravamen de este impuesto se refiere a los aranceles de notarios y registradores, para armonizarlos con los de la Unión Europea, y a algunos productos sanitarios. En total, por tales conceptos, Hacienda ha recaudado 387 millones extras.

En otros impuestos, como los de Hidrocarburos, los desfases negativos también son elevados: 912 millones de euros como consecuencia de la bajada de los precios.

Así pues, los ingresos fiscales siguen la senda negativa. Y los gastos tienen escaso margen de maniobra en lo que a recortes se refiere. El desfase de las cuentas públicas sigue siendo elevado y no se sabe bien por dónde se empezará a “abrir el melón”. Una de las asignaturas más duras de las que tiene pendiente el nuevo gobierno.

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