Una película es el resultado de la suma del trabajo y el talento de muchos profesionales. El director capitanea un barco en el que cada departamento pone su experiencia para reflejar la visión del cineasta y aportar su impronta al proyecto. Se dice que el cine es el arte más completo pues está compuesto de la unión de otras artes: la escritura, la pintura, la fotografía… Siempre me ha fascinado el ver a gente de distintas disciplinas trabajando juntos en un set de rodaje. El cine es un trabajo en equipo, y quizás soy un romántico, pero siempre he creído que el esfuerzo de todas las personas que trabajan en una película queda reflejado en cada fotograma.

Gracias a ceremonias de premios como los Oscar y los Goya mucha gente está familiarizada con los distintos departamentos que hacen posible una película. Estos eventos sirven para premiar y dar visibilidad a los técnicos que trabajan duramente detrás de las cámaras. Las categorías que podemos encontrar en estos premios son: Mejor Maquillaje, Mejor Vestuario, Mejor Sonido, Mejores Efectos Especiales… Por desgracia hay profesionales que trabajan en un rodaje que no tienen representación en estos premios. El motivo principal por el que no se premia a estos técnicos es que evaluar su trabajo es más complicado. Todo el mundo puede valorar el trabajo de un maquillador viendo una película, pero no puede saber cómo ha sido el trabajo de un Jefe de Transportes.

La Academia de Cine comenzó hace unos años la bonita iniciativa de premiar a todos esos grandes trabajadores de nuestra industria que no tienen su propia categoría en los Goya. Estos premios se llaman “Homenaje a los profesionales”. En estos años la Academia ha homenajeado el trabajo de grandes técnicos sin los que una película no sería posible, personas con una larga trayectoria que ya forman parte de la historia de nuestro cine. Entre los premiados en anteriores ediciones podemos encontrar a Paco Calonge (Atrezzista), Yuyi Beringola (Script), Marina Rodríguez (Sastra), Rafa Martos (Jefe de eléctricos) , Teresa Isasi (Foto Fija), Miguel Gil (Ayudante de dirección) o Carlos Miguel (Maquinista). Yo he tenido la suerte de trabajar con muchos de estos profesionales y puedo decir que han sido los mejores maestros que he tenido, me han enseñado mucho sobre cine, pero también me han enseñado sobre la vida.

Mucha gente no sabrá cual es la función de un Script o un Ayudante de dirección, pero son puestos fundamentales sin los que no se puede rodar un film. Con este artículo quiero poner mi pequeño grano de arena para revindicar el trabajo de toda la gente que colabora en una película. Un grupo de profesionales que dan lo mejor de si mismos y a los que une el amor por el séptimo arte. Siempre se dice que los rodajes son como campamentos pues durante unos pocos meses tus compañeros se convierten en tu familia y amigos. A pesar de todos los inconvenientes (las largas jornadas de trabajo, el frío, los madrugones) lo más bonito del cine es la familia que se crea en cada rodaje. Siempre me ha gustado ese momento en el que cuando se va a rodar se grita “motor” y todo el equipo interrumpe lo que está haciendo; esto se hace para no provocar ruidos que se cuelen en la toma. Durante unos segundos parece que el mundo se detiene. Ese momento de silencio absoluto y compenetración entre todo el equipo es cine en estado puro.

Una película es recordada por su fotografía, su dirección o sus interpretaciones. Una película no se puede hacer realidad sin el Auxiliar de Producción que corta una calle a las seis de la mañana y te saluda con una sonrisa.

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