El próximo 29 de junio se inaugurará en Pamplona/Iruña el monumento que recuerda los acontecimientos que ocurrieron el 8 de julio de 1978. Se cumplirán 40 años de la brutal intervención policial en la ciudad que supuso la muerte por disparo policial de Germán Rodríguez Saiz, 10 heridos de bala, cinco de ellos graves, más de 200 personas contusionadas de diversa consideración, las fiestas rotas y como respuesta a la solidaridad que se extendió, la muerte de Joseba Barandiarán en Donostia-San Sebastián el día 11.

Monumento que se une a la estela colocada en el lugar donde cayó Germán y que recuerdan que aquellos sucesos no deben caer en el olvido.

La Comisión investigadora de la ciudad que se creó ya desde los primeros momentos afirmó que aquello no fue casual, sino premeditado y que la responsabilidad por lo sucedido correspondía directamente al Gobierno de UCD (Martín Villa, ministro de Interior dijo públicamente en relación con la actuación policial: “Lo nuestro son errores, lo suyo son crímenes”).

Durante estos cuarenta años transcurridos, ni a la ciudad, ni a ninguna persona agredida se le ha reconocido verdad, ni se le ha hecho justicia, ni practicada ninguna reparación. Los sucesivos gobiernos del Estado han boicoteado las investigaciones y la justicia ha mirado en todo momento hacia otro lado. La impunidad ha sido total. Pero el recuerdo de aquellos días nunca se ha apagado para una parte importante de la sociedad navarra, y años tras año se han movilizado contra el olvido y la impunidad y cada vez con más firmeza exigiendo responsabilidades, verdad, justicia y reparación.

El pasado 18 de enero el Parlamento navarro pidió al Gobierno español desclasificar los documentos sobre los sucesos de los sanfermines de 1978.

En la moción, apoyada por todos los grupos parlamentarios, con la única abstención del Partido Popular, se emplaza al Ejecutivo español a que adopte el acuerdo que sea preciso para proceder a la desclasificación de todos los asuntos, actos, documentos, informaciones, datos y objetos existentes en la Administración del Estado relacionado con los sucesos de los sanfermines de 1978. En un segundo punto se establece la remisión de esta moción al Consejo de Ministros del Gobierno de España.

En parecidos términos se ha presentado una iniciativa en el Congreso de los Diputados, apoyada por siete grupos parlamentarios. No obstante haberla apoyado como partido en Navarra, el PSOE ha votado en contra de la misma en el Congreso de los Diputados.

La justificación del voto contrario a la desclasificación de los documentos que el PSOE ha dado carece de toda lógica. Afirman que han votado en contra porque se está tramitando una modificación de la Ley de Secretos Oficiales en el Congreso, y que es esa vía la que posibilitará la desclasificación pedida.

Pero esto es completamente falso. En primer lugar, la tramitación de la nueva Ley de Secretos Oficiales lleva ya más de dos años de tramitación en la Cámara, sin que haya aún visos de que sea aprobada en próximas fechas.

En segundo lugar, lo que el PSOE está proponiendo en la nueva Ley de Secretos Oficiales va en el sentido de que “las materias, documentos, procedimientos y, en general, las informaciones clasificadas que, a la entrada en vigor de esta Ley hubiesen superado el plazo de 25 años (caso de sanfermines de 1978), mantendrán su carácter por un único período adicional e improrrogable de 10 años”. O que la entrada en vigor de la Ley sea un año después de su publicación en el BOE. Con lo que la desclasificación de la documentación relativa a los sanfermines de 1978 debería esperar once años más.

Además, la tramitación de esta nueva Ley de Secretos Oficiales no está en contradicción con votar a favor de que sean desclasificados de forma inmediata los referentes a los sucesos del 8 de julio de 1978, más aún, si cabe, cuando esa solicitud cuenta con el 96% de apoyo del Parlamento de Navarra.

Durante los cuatro gobiernos socialistas de Felipe González y Rodríguez Zapatero, el PSOE no hizo nada por modificar la Ley de Secretos Oficiales, ni tampoco por desclasificar documentación alguna relativa a los sanfermines de 1978. Y ahora, cuando tiene la oportunidad de apoyar una iniciativa mayoritaria en el Parlamento Foral, de la que el PSN fue promotor, vota en contra diciendo que nos bastan los cuarenta años transcurridos, sino que hay que esperar once más.

La postura del PSN en el Parlamento Foral fue un paso positivo para sumarse al clamor popular por el desvelamiento de lo ocurrido en julio de 1978, la actitud del PSOE en la Comisión de Interior del Congreso de los Disputados, todo lo contrario. Nunca es tarde para rectificar, aún están a tiempo de sumarse al esfuerzo social que año tras año, y van cuarenta, sigue recabando Verdad, Justicia y Reparación para acabar con la impunidad.

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