Adivinen quién es el poeta invitado del primer Congreso de Direcciones de la Literatura Contemporánea y Actual, celebrado en Alcalá de Henares. Exacto. Alberto Guerra Obispo. Después de tanto tiempo alejado de la universidad, vuelvo al templo del saber, no como estudiante, sino como literato. Me gusta. El programa se divide entre ponencias y comunicaciones. La única distinción la marcan el poder y el dinero. Las ponencias corren a cargo de algún famoso (y cobran por esto). Las comunicaciones las suelen dar doctorandos (y en general tienen que pagar por ello). La vida misma. La eterna diferencia de clases. Entre los ponentes del congreso encuentro figuras literarias de la talla de Lorenzo Silva, José María Merino o Clara Obligado. Todos dan el callo. Están obligados a ello. Clara Obligado habla de su posición periférica doble con respecto al cuento. Merino nos confiesa que Borges y Chesterton son sus modelos de referencia. Ambos dan mucha importancia a su práctica literaria y, cómo no, leen cuentos propios. Lorenzo Silva entretiene al personal con anécdotas reales acaecidas en sus diez años como abogado. Todos, sin excepción, hablan largo y tendido sobre sí mismos. La tiranía del ego del artista. Promocionan sus textos de forma erudita y elegante. España está en crisis y tienen que comer. Hoy en día no importa si eres o no buen escritor. Sin nociones de marketing pasas hambre. El comité organizador, presidido por Fernando Larraz, lo sabe. También sus esbirros: redactores de la revista Contrapunto con gula de protagonismo. Se palpa la excitación de muchos de ellos por capitanear el evento. No solo se conforman con eso. La mayoría son, también, comunicantes. Custodiados por estudiosos de todos los rincones del planeta. Con ellos se gana en color e internacionalidad, pero se pierde en comprensión oral. El miércoles, por ejemplo, una erudita egipcia dio una conferencia sobre la ficción policial en Padura y Piglia. No puedo decir si estuvo bien o mal. No le entendí ni una palabra. Logro regocijarme, eso sí, en otras muchas charlas, como las de Sergio García García, que habla de la estrecha relación entre las novelas de Montalbán y la música, Andrea Toribio, que hilvana varias hipótesis sobre Esther Tusquets y la atmósfera lésbica de sus novelas, o Paula García Talaván, que nos descubre la huella de la ciencia ficción en la obra de Padura.   

El martes por la noche llega mi turno. Recito en Le bistró, el bar literario del Complutum Hostel. No estoy solo. Me acompaña el hijo pródigo de la poesía española actual, el pequeño gran hombre, Sesi García. A pesar del duelo fratricida de la Champions, el local empieza a poblarse poco a poco. Estudiantes de la U.A.M. y demás comunicantes van congregándose alrededor del escenario. Con mi habitual copa de vino en la mano subo a la palestra. Pero justo antes de abrir la boca mi compañero de fatigas enciende la llama. Me recuerda a Castellet, incitando a los Panero, Gimferrer, Carnero y compañía a que le envíen sus versos más provocadores. Así se originó Nueve novísimos poetas españoles, obra referencial de la historia de la literatura española. Al igual que la provocación de Sesi originó un recital controvertido que seguro marcará un antes y un después en la historia de la canalla alcalaína. “Lee tu poesía más guarra” me susurra. Y yo, que nunca dejo escapar la oportunidad de jugar, le hago caso. “¿Qué es poesía? – dices / mientras clavas en mi polla tus labios /pintados de azul”. Antes de continuar observo la cara de los espectadores. Los estudiantes están asustados. Los catedráticos y los escritores todo lo contrario. En primera fila puedo distinguir a Alfons Cervera (novelista español especializado en memoria histórica), Jules Whicker (catedrático de Birmingham) y Marta Simó Comas (profesora de la universidad de Reading). Todos ellos con un gin tonic sobre la mesa y aplaudiendo, agradecidos, por ese soplo  de aire fresco tras un día cargado de conferencias. Continúo declamando versos mordaces, picantes, juguetones, ardientes. Cada vez los mayores aplauden más y los veinteañeros están más escandalizados. En estos tiempos en los que cualquier frase ñoña sin ritmo y sin métrica es considerada poesía, donde los poetas que saben escribir un soneto se cuentan con los dedos de la mano, me sorprende sobremanera que los jóvenes se escandalicen por oír catorce versos endecasílabos de rima consonante que expliquen el arte de hacer un dedo. Pero, desgraciadamente, ocurre. Turno de Sesi. Sale al estrado más comedido. No queremos alterar el orden público. Da igual. Ya nos han catalogado de poetas pornográficos. Terminamos cantando a dúo una versión de la Guantanamera. La juventud huye despavorida. ¿Dónde se ha visto que un rapsoda cante? Pero hay también gente que aplaude. Que se acerca a felicitarnos. Que se interesa en nuestras publicaciones. Profesores, escritores, catedráticos. Incluso compran nuestros libros. Arrasan los de Séxtasis Ediciones. Cervera se lleva Dos islas, Marta De gatos, noches y días, y Jules Diosas de carne y verso. Este último, especialista en Siglo de Oro en Birmingham, me pide permiso para repartir entre sus alumnos uno de mis poemas: Dedeto. Sesi y yo estamos eufóricos. Cambiamos de traje con relativa facilidad. Poetas de noche; filólogos de día. Ahora toca quemar Alcalá con el fuego que bebe en copa la noche y enciende la risa. Pero parece que los asistentes al congreso no arden. Estamos rodeados de gente responsable y aburrida. Se limitan a leer y a estudiar textos de los otros, de sus ídolos, porque de ellos jamás saldrá nada con vida. Todos se van pronto a dormir. Mañana a las diez sigue el programa. Encontramos un bar abierto en la soledad alcalaína de un martes cualquiera. No nos hace falta más. Hay cubatas. Y tapas. Y una guitarra. Y gente que va llenando el bar porque no encuentra nada abierto. Lo mejor de cada casa, sin duda. Personajes con más matices literarios que reales. Locos y dicharacheros. Gente que arde. “Como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas”. Como le interesa a Kerouac. Como me gusta a mí.

El congreso llega a su fin. Cervera se encarga de la conferencia de clausura. Confiesa que se encuentra fuera de lugar entre tantos eruditos y estudiosos de la verdad. Él, un simple poeta y novelista, acostumbrado a lidiar en el terreno de la mentira. Sin embargo, no nos importa si la magia que nace de su boca es o no artificio. No nos hacen falta las fechas, ni las citas en latín, ni las bibliografías. La musicalidad y el sentimiento de sus palabras pueden con todo. Cervera no lee; transmite. No nos narra un estudio sobre nada; nos cuenta una historia de su vida. Nos habla de su obra más popular, gracias a la cual conoció a los maquis que aún existen. Cervera escribió este libro sin saber nada acerca de ellos. No hizo ninguna investigación, usó solo la imaginación para encontrarlos. Y los halló. Y ellos, agradecidos, emocionados con su creación, quisieron encontrarle a él. Y se conocieron. Y le confesaron que de todos los textos que existen sobre los hombres del monte, el suyo es su favorito. Porque no se parece en nada a lo acontecido. “Nos hicimos maquis pensando que todo sería distinto. Hemos vivido en tu libro lo que no pudimos vivir en la realidad”.

El público aplaude con ganas. Una clausura excelente. Lo que no impide mi huida en la ronda de preguntas. Interminable. Todos los filólogos bombardeando con cuestiones complejas y pedantes. No sé cómo Cervera no sigue mi ejemplo y escapa. De camino a la estación pienso cómo reaccionaría yo en su lugar. Rodeado de sabiondos que evalúen una a una mis palabras. Que se sepan de memoria los poemas que escribo. Les imagino disparándome cuestiones ambiguas a diestro y siniestro. Tengo claro lo que haría. Parafrasearía a Manuel Vázquez Montalbán. Ese septiembre de 1985, en un seminario de Sitges, cuando zanjó sin responder la larguísima pregunta de un estudiante de filosofía con un contundente y escueto: “Mire usted, yo soy un poeta”.

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7 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo con el autor del artículo.
    De un tiempo a esta parte toda la formación universitaria y los planes de estudios se han orientado a una excesiva especialización, que al final se revela estéril, miope y discutiblemente productiva. Se ha perdido el porqué fundamental de las cosas, la visión de conjunto, todo está relacionado y un buen filólogo debe saber también de cine, de arte, de filosofía… y por lo que veo este autor y sus colegas sí son de la “vieja escuela”.
    En cuanto a lo de los Congresos, así es, están a los que pagan (aunque ahora ya ni eso, dada la situación actual) y a los que les toca pagar (los sufridos doctorandos, que además pagan su matrícula y tutelas…)

  2. ¿Qué puedo decirte que no hayas mencionado? Que me encanta, que cuando he terminado de leerlo me han entrado unas ganas locas de levantarme de la silla y felicitarte en persona por el artículo.

    Muy bueno, muy real, y, por supuesto, más de filóloga a filólogo que de poeta a poeta (por eso de la modestia y de que a “efectos reales” tienes más camino construido): ya sabemos de qué va esto. Me refiero a tu frase “todos los filólogos bombardeando con cuestiones complejas y pedantes” y enlazo sacando un poco de contexto “la tiranía del ego del artista”, a todos (filólogos, tal vez generalizo porque me incluyo) nos gusta ese puntillismo en las letras y su expresión. Qué se le va a hacer; defecto de fábrica.

    No quita que me sienta ligeramente afortunada por entrar en el grupo de filólogos y poetas a tiempo completo, y que gracias a ello (y a mi carácter, todo hay que decirlo) no solo no me escandalice, si no que disfruto con tus poesías picantonas (acabo de echarme 20 años encima, lo sé) y siempre me quedo (será porque me dejas) con ganas de más.

    Lo dicho, son muchos libros los que tengo que leer y ya he anotado unos cuantos títulos más de Séxtasis Ediciones que incrementan la lista. Espero decirte pronto que, por fin, me has saciado.

    P.D: próxima ponencia que impartas en la U.C.M o en la U.A.M, me avisas.

  3. Crazovey, la felicitación personal te la guardo para otro día, cuando vengas a verme a recitar. Próximos congresos?? Me han invitado al de la U.A.M., EL RECITAL SERÁ EL JUEVES 2 DE JUNIO SEGURAMENTE (YA TE AVISARÉ BIEN). Si dices que siempre te quedas con ganas de más tendré que hacerte un día un recital privado, para que sacias, porque a mí no me gusta dejar con ganas a nadie. Y mientras tanto, al igual que existen la masturbación o la metadona, están mis libros (Séxtasis Ediciones tienen unas ofertas últimamente muy buenas). http://www.sextasis.es Qué lástima que la cenicienta y tú tengáis tantos parecidos…. (buenos y malos). La noche de Madrid se pierde una joyita contigo….

  4. Aunque mis años como doctorando se terminaron hace ya bastante, aún recuerdo dos o tres congresos de jóvenes investigadores -en aquella época no había tantos como ahora- en los que me encontré si no a todos, sí a gran parte de los asistentes con esa actitud que criticas, Alberto. Siempre he creído que en este tipo de encuentros tiene que sobresalir la seriedad y la profesionalidad, pero también el “buen rollo” y el “cachondeo”, pues no éramos catedráticos llenos de polvo, sino jóvenes que empezaban y que creo que debían de apoyarse los unos a los otros. Como en las mejores familias, en la mesa del mundo académico siempre hay algún prepotente. Confío en que, si acudes otros congresos de este tipo, lo que halles sea todo lo contrario, pues me consta que hay buenos grupos de doctorandos en las universidades madrileñas donde la juventud, con todo lo positivo que alberga, camina de la mano de la filología. Un fuerte abrazo

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