Madrid ha acogido la mayor manifestación de protesta de la historia de agentes de Policía y la Guardia Civil. Miles de personas han salido a las calles de la capital de España en una multitudinaria manifestación contra una “discriminación histórica”: la brecha laboral con el resto de policías autonómicas.

Diferencias económicas y laborales que se cifran en unos mil euros brutos al mes en el caso de los Mossos y Ertzaintza y las tensiones vividas en los últimos meses con el conflicto soberanista han crispado el ambiente en ambos cuerpos de seguridad que se han visto obligados a representar la imagen más dura de un Gobierno en Cataluña que, sin embargo, no tiene en cuenta sus necesidades ni sus diferencias salariales.

La protesta ha partido de una abarrotada Puerta del Sol de Madrid y ha concluido en la plaza de Colón, frente a la sede del Ministerio del Interior.

Miles de policías se concentraron ayer bajo las siglas de la asociación Jusapol para denunciar la diferencia salarial que existe entre la Policía Nacional y la Guardia Civil y policías autonómicas como los Mossos dEsquadra o la Ertzaintza.

Los agentes han estado acompañados en la protesta por familiares y políticos de Ciudadanos y Podemos.

David Gómez, uno de los portavoces de Jusapol, ha destacado que, en sueldo bruto, un mosso d’Esquadra puede cobrar “como mínimo” 600 euros más que un policía nacional y un guardia civil. “Llevamos escuchando 26 años las misma palabras. Queremos hechos. Queremos que se sienten en la mesa y que en los PGE de 2018 se contemple una partida que empiece a contribuir ya con la equiparación salarial”, ha instado.

Todas las asociaciones con representación en el Consejo de la Guardia Civil han respaldado dicha manifestación, mientras que los sindicatos policiales se han desmarcado parcialmente de la organización de la protesta por discrepancias con los criterios fijados por Jusapol, que vetó cualquier logotipo que no sea el de esta asociación de reciente creación.

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Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible.
Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre y Directora de Comunicación de HoffmannWorld y Catalina Hoffmann.

Asesora a personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública.

Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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