La llegada en 2004 del Presidente José Luis Rodríguez Zapatero al Palacio de la Moncloa tuvo su reflejo en primer lugar en la construcción de una nueva política exterior que situó nuevamente a España como uno de los referentes en la escena internacional. En este sentido la ingente y tenaz labor desplegada por el nuevo Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, el diplomático y diputado socialista por Córdoba  Miguel Ángel Moratinos, fue clave ante los desafíos de primera magnitud que afrontaba España. En esta agenda internacional compleja se encontraba  entre las prioridades absolutas la guerra en Irak y la recuperación del peso político perdido en la Unión Europea y en la escena internacional.

 

La creciente inestabilidad mundial fruto de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York hizo dudar a muchos de la capacidad de la diplomacia española para recuperar el peso que había conseguido a finales de los años 80 y en la primera década de los 90. La tarea del Ministro Moratinos demostró la voluntad de España de construir espacios para el dialogo en los foros internacionales así como el reconocimiento a la democracia española como una potencia de primer orden en el concierto internacional en base al peso de su economía, la octava del mundo en los años 2004-2010 del mandato del Ministro Moratinos y del gobierno socialista del Presidente Zapatero, así como la firme triple vocación europea, iberoamericana y mediterránea de España.

 

El experimentado diplomático Miguel Ángel Moratinos, nació en Madrid en 1947, Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas, con excelentes calificaciones, en la Universidad Complutense de Madrid. También es diplomado en Estudios Internacionales en la Escuela Diplomática en Madrid. Miguel Ángel Moratinos, que habla entre otros idiomas inglés y francés, estudio en su juventud en el Liceo Francés en Madrid. En el año 1977, en plena transición democrática, entraría en el Servicio Exterior de España y uno de sus primeros destinos fue la Embajada española en Yugoslavia (1984) y posteriormente Marruecos (1987) ascendiendo por méritos a continuación a  Subdirector General para África del Norte en el Ministerio de Asuntos Exteriores. En 1991, en reconocimiento a su experiencia contratada se encargara de dirigir el Instituto de Cooperación con el Mundo Árabe. En 1993, en el gobierno de Felipe González, es nombrado Director General para África Subsahariana y Oriente Medio.

 

1996 será un año clave para la diplomacia española con el nombramiento de Miguel Ángel Moratinos como Representante Especial de la Unión Europea para el Proceso de Paz en Oriente Medio. Estas tareas, que vienen avaladas por su brillante desempeño anterior en la Embajada española en Israel,  impulsan diversos avances en el dialogo árabe-israelí donde establece una relación fluida con los principales líderes políticos de Oriente Medio, tanto árabes como israelíes, además de una amplia proyección mediática internacional. Un libro recomendable para comprender la situación extremadamente compleja de Oriente Medio en esos años y en la actualidad es “Las novias de la Yihad” de la acreditada periodista de TVE Ángela Rodicio que nos da interesantes claves para entender los entresijos de una región que tanto ha afectado a la política exterior española en las ultimas décadas.

 

En definitiva los años del Ministro Moratinos y del Presidente Zapatero serán decisivos en el retorno de España a la primera línea de las potencias internacionales recuperando una política autónoma en sintonía con las principales capitales europeas y con una fuerte proyección en Iberoamérica y el Mediterráneo. La nueva política exterior española impulsada por el Ministro Moratinos tendrá como primer paso el regreso del contingente militar enviado a Irak. El desplazamiento del contingente militar a Irak había suscitado masivas protestas en las principales ciudades españolas y fue recibido con hostilidad por la administración estadounidense de la época. España también volvió a desarrollar un rol central en el proceso de construcción europea retomando su tradicional relación con Berlín y Paris y participando en la adopción de diversas iniciativas y proyectos para avanzar en la integración europea y el fortalecimiento de las instituciones de la UE. Otro de los ejes de la actuación de España bajo el mandato del Ministro Moratinos fue el decidido apoyo a las políticas de cooperación a través de la AECID, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, con el objetivo de cumplir con el 0.7% del PIB destinado a los países menos desarrollados. Esta labor de promoción de la Cooperación Española fue especialmente visible en regiones como Iberoamérica así como África Subsahariana donde España por primera vez desempeño un papel diplomático de primer nivel.

 

En el ámbito europeo y gracias a sus activas gestiones España ostento en 2007 la Presidencia anual de la OSCE, la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa, con un activo papel en los Balcanes o el Cáucaso. El fructífero desarrollo de la Presidencia de la OSCE permitió a la diplomacias española acrecentar su influencia en la escena internacional. Parece obligado en estos momentos en que España se plantea reforzar su acción exterior, con más diplomáticos y más presupuesto una vez superada la crisis económica, observar y tomar las lecciones oportunas de la acción de la diplomacia desarrollada por el Ministro Moratinos como un ejemplo de que una política exterior con prestigio, en línea con nuestros socios tradicionales en la UE y con influencia real en los centros de decisión internacionales, es posible para España.

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