Desde nuestra concepción hasta los primeros años de nuestra existencia, hasta que empezamos a tener consciencia de nuestra identidad, hemos ido construyendo un yo separado y diferenciado del resto del universo, necesario para poder experimentar el mundo material al que hemos venido. Esta nueva identidad no ha hecho el trabajo solo, todo un entramado familiar y social ha ido inculcando unos sentimientos, reglas y valores para que podamos convivir con el entorno.

Está claro que estas normas deberían facilitar nuestra existencia con los mínimos conflictos y máximas posibilidades, pero por desgracia no siempre es así y esto nos crea un sinnúmero de conflictos que nos debilitan. Toda esta fase tan importante de nuestra vida, de la concepción al uso de razón, está almacenado en la memoria, está en el subconsciente, sin un análisis guardado en un cerebro, que entonces era virgen; aunque lo enseñado sea mentira, sea una regla absurda o unos sentimientos equivocados, es cierto en sí mismo, pues antes, exceptuando la genética (ADN, inconsciente), no había nada.

Los sueños son el mundo del subconsciente y por eso esta fase tan importante de nuestra existencia se manifiesta sobre todo cuando dormimos.

Según Freud la mente soñante utiliza un lenguaje complicado y encriptado, porque tenemos un censor moral interior fruto de la educación, de la sociedad en la que nacimos y que nos rodea, pero yo no comparto del todo esa idea, aunque en algunos casos pueda ser cierto (complejos, traumas, discapacidades); más bien pienso como Jung, que el lenguaje de los sueños es una forma de comunicación universal que trasciende el espacio tiempo y que debe de ser analizado, interpretado para ser comprendido según nuestro espacio y tiempo; según nuestras leyes, relaciones sociales, economía, tecnología, filosofía y un sinfín de acuerdos personales y comunitarios, que mutan constantemente de generación en generación.

Hace unos meses recibí un sueño en mi blog de una mujer de treinta y cinco años en el que hay represiones personales, sexo clandestino, relaciones familiares y apariencias sociales que transcribo tal y como ella lo escribió:

Soñé que tenía una hija de la edad de 15 a 16 años, y que mi esposo mantenía relaciones sexuales con ella, y yo me daba cuenta pero me hacia la que no se enteraba, y ellos hacían como que dormían cuando yo llegaba y los encontraba en el acto.

El ser humano se empezó a vestir para adaptarse al medio y protegerse del clima, como resultado tapo su cuerpo, su sexo y empezó a funcionar su imaginación a desear aún más aquello que quedaba oculto. Todas las sociedades y culturas han intentado solucionar de diferentes maneras este asunto, desde las más liberales (amor libre, comunas…) a las más restrictivas (celibato, pecado…), pero todas absolutamente todas las soluciones propuestas no han resuelto el problema, es mas en la mayoría de los casos lo han agrandado.

El subconsciente le dice a esta mujer que es ella la que ha creado, la que ha alimentado el problema (su hija), la que lo ha consentido (hacia que no me enteraba). Pero el problema ya no lo puede controlar (dieciséis años), aunque le gustaría que todo siguiese igual (hacen que están dormidos), es imposible ocultarlo más (los ha visto).

Si el problema se pudiese mantener en un círculo muy íntimo (niña), cerrado, ella probablemente continuaría con la farsa, pues por educación, por razones personales, familiares, culturales e incluso sociales podría seguir manteniendo el engaño afectivo-sexual. Pero este círculo vicioso ha crecido (mujer), ya no hay motivos que lo sostengan.

Buenas noches.

Felices sueños.

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