Según los datos del Banco de España, a cierre del primer trimestre del año había en situación de mora 26.489 millones de euros en créditos vinculados a la compra o a la rehabilitación de una casa. Es la cifra más baja desde 2012 y representa un 4,7% de la cantidad total prestada para tal menester.

En apenas un año, los créditos morosos para la adquisición o rehabilitación de la vivienda se han reducido en 7.732 millones. El Banco de España destaca, además, que la morosidad en la adquisición de la vivienda es la mitad que en el total, que se situó en junio pasado, en el 9,44%. Es decir, que los españoles atendemos prioritariamente al pago de nuestros préstamos hipotecarios. Consideramos los gastos destinados a la vivienda como los más importantes. De ahí que los impagos sean los menores del sector financiero.

Además, la tendencia de la morosidad en los créditos ligados a la vivienda es claramente a la baja. En el último trimestre de 2015 afectaba al 4,85% del total, frente al 4,7% actual.

Otro dato revelador es que la tasa de impago de las familias en relación a su casa es muy inferior a la que aún registran los promotores, La tasa de morosidad de éstos sobrepasa el 20%. De ahí que si tenemos en cuenta tal circunstancia el dato que obtendríamos sería demoledor y muy negativo: de todos los créditos morosos que soporta la banca doméstica, unos 118.000 millones de euros, un 22% está ligado a la compra o rehabilitación de viviendas.

Según los datos hechos públicos por el Banco de España, la tasa de morosidad cayó hasta el 9,44% en junio, situándose muy cerca de los niveles previos a la crisis. Desde que ésta estallara, con la quiebra de Lehman Brothers, la tasa de morosidad ha descendido en 4,16 puntos porcentuales, desde el 13,6% que se encontraba en junio de 2013.

En el dato de junio se tiene en cuenta el cambio metodológico en la clasificación de los Establecimientos Financieros de Crédito (EFC), que han dejado de ser considerados dentro de la categoría de entidades de crédito. Este tipo de establecimientos tiene un altísimo índice de morosidad que sobrepasa el 22%. Su exclusión, sin duda, ha repercutido de forma positiva en el índice.

Desde 2012 el volumen de créditos dudosos del sector financiero estaba en plena escalada tras los decretos de Economía que pusieron al descubierto la morosidad inmobiliaria de las entidades. En comparación con el mismo mes del año pasado la mora también ha bajado, ya que en junio de 2015 estaba en el 11%.

 

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