El fraile carmelita Luis Baraiazarra se ha quedado sin Premio Nacional de Traducción por su trabajo de llevar al euskera las Obras Completas de Santa Teresa porque, por error del jurado, se admitió su candidatura a pesar de que no se trataba de una obra en una lengua extranjera, como establecen las bases.

El jurado de este premio estaba formado por: José Pascual Marco, director general de Política e Industrias Culturales y del Libro (presidente del jurado); como vicepresidenta ha actuado Mónica Fernández, subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. A estos se sumaban Gonzalo Navaza, por la Real Academia Gallega; Andrés Urrutia, por la Real Academia de la Lengua Vasca; Carme Arenas, del Instituto de Estudios Catalanes; Anna Gil, de la Escuela de Traductores de Toledo; Isabel García, de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE); Dámaso López, de la Conferencia de Rectores de las Universidades de España (CRUE); Agustín Valladolid, de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE); y Carmen Mejía, por el Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid.

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha explicado que la obra premiada pasó por error un primer corte de candidatos. Finalmente el Ministerio que vuelve a dirigir Iñigo Méndez de Vigo ha anulado el fallo del jurado, se lo han comunicado al premiado inicialmente y se han disculpado con él. En los próximos días procederán a convocar de nuevo al jurado.

Las bases del premio, que se falló este 3 de noviembre (el mismo día que el ministro era renovado en el cargo) junto con el del Premio Nacional a la Obra de un Traductor, que fue para Ramón Buenaventura, establecen que el galardón distingue la traducción “de una obra escrita originalmente en lengua extranjera a cualquiera de las lenguas españolas, y que haya sido publicada por primera vez en España en 2015”.

“Gracias a esta traducción he podido conocer mejor a Santa Teresa, he descubierto al detalle su humanismo a través de sus cartas y fundaciones”, manifestaba a Efe el carmelita vizcaíno (Meñaka, 1940), que recibía con “gran alegría” el galardón, sin saber que le sería retirado en menos de 24 horas, por una obra que hasta ahora no existía en euskera.

La nota oficial del Ministerio de Educación apuntaba con claridad que “este Premio Nacional tiene como objeto distinguir el conjunto de la labor realizada por un traductor español, sea cual sea la lengua o lenguas utilizadas en el desarrollo de su labor, y que haya dedicado especial atención a la traducción de obras extranjeras a cualquier lengua del Estado español”.

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