Muchos de los antiguos filósofos griegos encumbraban la amistad como la forma de relación más enriquecedora, por establecerse entre personas afines, que pueden aportarse mucho y el alto grado de libertad y apoyo que proporciona (si bien daban un importante valor a los otros tipos de relación). A todos nos gusta tener buenos amigos, pero a veces nos cuesta ser verdaderos amigos de nosotros mismos y nos saboteamos en muchos momentos.

En numerosas ocasiones nos comportamos como si fuéramos nuestro peor enemigo, y nos decimos cosas como: ¡¡No serás capaz!!, ¡¡No puedes!! Y de esta manera sentimos inconscientemente que siempre falla algo en nosotros. Ante un descuido o un error nos denigramos: ¡¡soy tonto!!, ¡¡soy torpe!!.

Nos cuesta encontrar cualidades positivas en nuestro carácter (incluso las personas que parecen más vanidosas y orgullosas esconden esto).Sentimos que nada de lo que hacemos es suficiente para estar satisfechos con nosotros mismos. No somos capaces de mirarnos al espejo con comodidad, sentimos rechazo hacia nuestro propio cuerpo, en el que encontramos sobre todo defectos.

Hemos de aprender a tratarnos con amabilidad. Nos tenemos que relacionar con nosotros mismos con amor, tolerancia, respeto, comprensión y una mirada positiva. Hay que mimar nuestro cuerpo y considerarlo como un instrumento que nos permite abrazar a los que amamos, que nos crea placer, y nos permite sentir. Es necesario poner la lupa mental en lo positivo, en vez de en lo negativo, que de esta forma se potenciará, siendo conscientes de nuestras cualidades y méritos.

Tenemos que tener muy claro que la opinión que uno tiene sobre sí mismo es más importante, y con más conocimiento de causa, porque sabe todos sus condicionantes, que la que tienen los demás. Es bueno que cada uno se acepte como es, sabiendo profundamente y en detalle, cuáles son sus características y sus deseos, conscientes e inconscientes. Así como identificar nuestros límites para después determinar cómo ensancharlos. Es conveniente no cultivar una figura ideal de uno mismo inexistente. Ni preocuparse por los defectos, mejor es potenciar las virtudes que los contrarrestan.

Para definir nuevas metas he de saber: ¿Qué es importante en mi vida? y ¿Qué necesito para tener paz y armonía? Es preciso quitar de nuestra vida lo superfluo que nos quita energía, y tener respeto hacia la propia persona, así como aprender de la adversidad, luchando con perseverancia y disciplina por nuestros objetivos, sin caer en el derrotismo, ni en el pesimismo. Darnos cuenta que lo que consideramos fracaso es solo una interpretación negativa de un acontecimiento o circunstancia, con una visión a corto plazo. A veces del aparente mal sale un bien, y del aparente bien sale un mal. También es verdad como dice el refrán que: “grandes males traen grandes remedios”. Todo tiende al equilibrio en la vida. Hay que sacar partido de estas experiencias aprendiendo de los errores que hemos cometido. Pedir ayuda no es vergonzoso, y desarrolla la humildad. “Todo lo que nos conduce a la superación y al crecimiento se puede considerar como exitoso”. Podemos tener algunas claves para querernos más. Una de ellas es defender la opinión propia, manteniendo el criterio, aunque no es necesario llegar a una acalorada discusión, simplemente dejar constancia firmemente de nuestro punto de vista. Es necesario asumir el control, no dejar en manos de los demás la responsabilidad de la felicidad propia. Decidamos por nosotros mismos como deseamos que sea nuestra realidad y actos. Hay que cuidar la comunicación, explicando sin miedo, ni excesivo pudor lo que se siente y procurando hacerse entender, para que no haya equívocos ni malos entendidos. Aprender a decir “no” sin sentirse culpable, y a decir “si” cuando así lo sintamos y deseemos. El respeto por los demás se basa en el respeto por uno mismo. Todas las personas son valiosas, incluido uno mismo. Reivindiquemos el derecho a equivocarnos. Esperar a ser experto sin intentarlo es la mejor manera de no hacer nunca nada. Solo a través de la inseguridad se llega a la confianza del maestro. Lo esencial: tener buen ánimo para tratar de hacerlo bien y no tomar los errores por derrotas, sino como oportunidades para aprender. Seamos indulgentes, tratándonos con benevolencia. Halagarse a sí mismo cuando se experimenta un triunfo y darse ánimos cuando las cosas salgan torcidas.

FELICIDAD =Equilibrio + pensamiento positivo

El equilibrio es el estado natural. Cuando nos despertamos y a no ser que hayamos pasado mala noche, y antes de que se cargue el sistema operativo mental con la identidad y la identificación estamos en paz, pero se produce por la armonía, y el buen estado de los elementos psicofísicos. Hormonas, descanso, cansancio, salud, y factores psicológicos lo perturban o propician. Buscamos la paz, la alegría y el goce, pero la paz ha de ser dinámica, en un estado de movimiento, de conciencia lúcida y de serenidad activa (ya que obviamente no podemos estar todo el día en la cama o meditando). Los indues dicen que: manos activas, mente tranquila. Para que la tranquilidad se produzca debemos eliminar el residuo de las emociones. Uno se puede emocionar, pero no hay que mantener la emoción mental residual. Otro dicho de la India dice que “un monje puede llorar una noche, pero solo una”. No hay que obsesionarse en la emoción mental realimentada por la imaginación y la evocación. Y para esto hacen falta herramientas psicológicas que podemos conseguir y aprender a utilizar. Porque la creación y el mantenimiento de lo bueno se produce cuando hay amor puesto en lo que se desea o se tiene, y también conciencia esperanzada. Hay fuerzas mentales que enviamos y recibimos del entorno, positivas y negativas. Y hacemos juicios de valor sobre todo lo que nos rodea y sobre los demás, lo que genera emociones de simpatía o antipatía, inclusión o exclusión. De esta manera elaboramos un mapa de creencias personal.

Y vemos nuestras carencias, algunas de hace muchos años, y queremos incorporar algo en nosotros mismos que las eliminen, de manera que le atribuimos mucha importancia (lo convertimos en un tótem) a nuestro juicio. Pero con frecuencia, a lo que atribuimos importancia no es lo mismo que a lo que la vida (o nuestra alma o nuestro inconsciente) la atribuye, de manera que no sabemos lo que queremos, solo tal vez lo que los medios de comunicación, el grupo, la familia o los amigos, nos han dicho que es bueno. A veces queremos cosas antagónicas, y la intención no está definida, y el deseo lucha consigo mismo, apareciendo el temor y la ansiedad porque el Yo siente que no se está dirigiendo donde realmente debe ir, y se pone obstáculos a través del ego, generando un exceso de importancia del objeto o cualidad y al perder atención se cometen errores. Para sentirse a gusto con uno mismo hay que cultivar el mérito, que consiste básicamente como decía C.G. Jung de la libertad: en “Hacer alegremente lo que debo hacer”. Y empeñarse en cosas de las que sentirse satisfecho. Dejando el logro y el éxito como algo secundario (ya que deriva de causas innumerables, de las que solo tenemos control de unas pocas). Amarse a uno mismo es natural, pero hay que aprender a amarse sabiamente, con consciencia, con conocimiento. Tenemos cuatro cuerpos que necesitan atención y cuidados constantes: el físico (que se cuida con actividad física, buena alimentación, descanso y demás cuidados corporales), el emocional (que necesita relaciones positivas, la música, y el afecto de la pareja, familia y amigos…), el intelectual (al que hay que alimentar con información interesante y útil, lecturas, películas, charlas que no sean insustanciales, conferencias….), y el espiritual (que se nutre mediante la meditación, la contemplación o cualquier práctica que alimente el anhelo de transcendencia). Es posible que no se logre en un día, pero poco a poco podemos ser maestros es este arte que nos esculpirá, y seremos dioses de nosotros mismos que insuflan vida al barro y alquimistas que convierten el plomo en oro. Siendo mejores podremos dar y relacionarnos más y mejor, y la vida se convertirá en una experiencia apasionante y significativa.

 

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Presidente de la ONG Paz en Acción, Director de Radionuevaera.es Coproductor del Programa Tiempo de Cambio en Madrid. Coach, empresario, escritor y conferenciante. Tiene un profundo interés por todas las ciencias humanísticas, dedicándose al estudio de la Psicológia, especialmente el análisis de C.G.Jung, mediante una introspección de más de dos años. También se forma en técnicas bioenergéticas durante un año y medio, y meditación, tres años. Su interés por comprender al ser Humano y su destino. Desarrolla varios productos que comercializa a nivel nacional como: -CURSOS DE AUTOAYUDA (12 TÍTULOS) -LIBRO: RELACIONES HUMANAS. -REVISTA: EL MUNDO DE LO INCREIBLE -PROGRAMA ELIMINE SU ESTRÉS Y PROGRAMA DE VALORES PARA UNA CULTURA DE PAZ -LIBRO: TECNICAS ÉTICAS DE VENTA

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