Todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho.

Todo lo que vemos es una perspectiva, no es la verdad.

Marco Aurelio


La verdad anida entre dos paradojas, no habita la línea recta ni es un punto perdido en el horizonte.

La verdad, para ser llamada así, siempre ha de poder verificarse.

De otra forma, su percepción sólo será un acto de fe.

El mundo de las ideas, repleto de opiniones y teoremas, alcanza la otra orilla del río únicamente si es capaz de soltar sus manos y navegar el cauce incierto que es la vida.

Opinar con una base empírica comporta la solidez de los hechos y hasta su eventual distorsión.

Mas la perspectiva nunca debe tomar la forma de una razón falaz, sino ser una limpia condición de posibilidad que ayude al esclarecimiento.

Hablar sobre lo acontecido, pensarlo, significa atravesar el tiempo para aprender a no perderlo de nuevo quizá, a no ser un náufrago errante sin eternidad.

La opinión podría definirse como una reacción cuyas raíces vinculan al primer temblor de la realidad, ese que hace despertar del sueño de la mansedumbre y abrir los ojos ante lo innegable.

No es cierta aquella opinión que no avanza, la que visita la frecuencia de los círculos con el secreto afán de no encontrar salida.

Una misión de los hechos reside en su verificabilidad y su espontaneidad, cuando son improvisados.

Es lúcido quien los tiene como aliados para incidir en la realidad, pues es la única forma de cambiarla.

El hecho en sí muta lo real, no así las opiniones q tienden a perpetuarlo sobre las entretelas retóricas de la tradición.

Extramuros del tiempo.

Por ello son, entrelazados, los nuevos enfoques de la misma realidad, el eficente factor creativo capaz de liberar situaciones paradójicas aparentemente irresolubles.

Contemplar los hechos desde ángulos a veces incómodos, por desconocidos, pero donde la autenticidad alumbra como un sol de mañana; ayuda a deshilar el centro mismo de la verdad, que no es otro más que la suma gravitatoria de sus poliedros.

Cada plano yacente por donde resbala el agua emocional del sentido de una vida, es la construcción, consciente o no, de perspectivas que abren o cierran confluencias.

Perspectivas creadas en los caminos y sinapsis de la mente, como si fueran reales o a partir de los hechos.

Pero si sólo son una representación a través de interminables “como si”, no existirá conexión de facto y la fuerzas acabarán fallando.

Se apagará la luz, convirtiéndose en guía la oscuridad.

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Escritora, poeta, crítica literaria. Formación académica en Filosofía. Perita titulada en grafología documentoscopia y psicografología. Análisis textual lexicológico, semántico, de trazos y estético. Autora del libro "Bahía de un cuerpo"

2 Comentarios

  1. Gracias por tu comentario.
    Ciertamente, la grafía desvela muchos datos acerca de su autor.
    Me alegro que te guste el artículo.
    Buen día.

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