Nuestro país necesita urgentemente que su clase política se saque un ‘Máster en Sentido Común’ y por supuesto nosotros, ya que España adolece de una “titulitis” endémica, necesitamos también sacarnos a toda prisa un curso que lleve por título: ‘Cómo evitar que se rían de nosotros en nuestra cara’. Porque a los políticos ni a los jueces no les gustará mucho el humor crítico y mordaz de algunas publicaciones como ‘El Jueves’ o los memes que pululan por las redes sociales, pero es que a veces la clase política misma son mejores humoristas que los propios profesionales del humor.

El ejemplo perfecto de lo que digo es el de Cristina Cifuentes que sin cortarse un pelo declara sin ningún tipo de pudor que ha decido renunciar a ese máster falsificado que le regalaron en la Universidad Rey Juan Carlos. Lo dicho, Cifuentes se ha convertido en la humorista número uno de España. Aunque más bien habría que llamarla humorista “a la inversa” porque lo que hace esta señora continuamente es reírse de nosotros, porque, Señora Cifuentes, no se puede devolver lo que nunca ha sido tuyo.

Lo triste es que todo esto no da ni para un chiste malo, sino que en el fondo da mucha pena y la reacción de Cifuentes y del PP tratando de minimizar lo del susodicho máster es uno de los síntomas que hace que nos demos cuenta de la clase política que nos dirige y del bucle de sinvergonzonería en el que han entrado, ya que Cifuentes sabe perfectamente que lo peor que le puede pasar es que la cesen o dimita y termine en el consejo de administración de cualquier gran empresa de nuestro país, mientras que otros, por mucho menos van a la cárcel.

Pero nuestros políticos, aunque mientan, no se van ni con agua caliente. Spain is different.  Nuestra clase política tiene el rostro de hormigón, pero lo tiene porque ellos saben que se irán “de rositas”, ya que lo tienen todo atado y bien atado. El régimen se ha cubierto bien las espaldas con un aliado perfecto vestido de naranja que proclama a los cuatro vientos la regeneración democrática pero que no ha venido a cambiar nada. Está claro que Rivera es cómplice directo de que el Partido Popular siga sin pagar por las tropelías que comete. Esta nueva pata del sistema sirve de ayuda y da sustento a la derecha más reaccionaria y corrupta de España que encarna el PP madrileño y a la derechona vestida de izquierda que gobierna Andalucía. Así es y para eso los que mandan los han nombrado ya como los nuevos sucesores de lo viejo, sino véanse las encuestas cocinadas por el diario ‘El País’. Todo cuadra.

Lo cierto es que no deja de ser triste que nuestros dirigentes se rían de nosotros. A Cifuentes se le debería caer la cara de vergüenza pensando que hay cientos de jóvenes españoles que también renuncian a un máster, pero no porque quieran, sino porque no pueden pagárselo, porque cada vez se invierte menos en becas y porque se apuesta claramente por un modelo de educación privada donde siempre salen beneficiados los que más tienen.

Está claro que o nuestros políticos se sacan un ‘Máster en Sentido Común’ y asumen sus responsabilidades o que después no se quejen cuando comparen a España con una república bananera donde todo vale y nunca pasa nada. Claro que este ‘Máster en Sentido Común’ no lo dan en ninguna universidad sino que se gana ejerciendo la política con honradez, sin querer ser un parásito en el cargo de por vida y saber que la dedicación política debe tener una caducidad para evitar que te encariñes con el sillón y que, como ahora le pasa a Cifuentes, no lo quiera soltar a la de tres.

Desgraciadamente eso del sentido común en política cada vez es menos frecuente.

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