Dicen que el ser humano es el que siempre tropieza dos veces con la misma piedra. Pero parece que en España ese destino aciago que compartimos los seres humanos se convierte en una especie de regusto masoquista y no sólo tropezamos más de dos veces con la misma piedra, sino parece que nos gusta y nos deleitamos tropezando y cayendo una y otra vez, una y otra vez…

Me refiero, claro está, a los españolitos de a pie, pero en especial a los votantes del Partido Popular, que por mucho que sus representantes roben, dilapiden el dinero público, acaben con las pensiones, etc… ellos, cual hinchas enloquecidos de un equipo de fútbol, van cada cuatro años una y otra vez y echan la papeletita del Partido Popular en la urna.

Un ejemplo digno de estudiar por un psiquiatra. Tengo una amiga a la que le producen un terror atroz las gaviotas. Un día estaba paseando por el puerto de Huelva comiéndose un helado y una gaviota la atacó y le arrancó de las manos el adorado manjar veraniego. Desde ese momento, mi amiga es ver una gaviota y empieza a sentir por el cuerpo unos sudores fríos y comienza a sufrir pequeñas convulsiones que la dejan en estado de shock. Por cierto, mi amiga es votante del Partido Popular. ¿Se le puede llamar a esto una actitud masoquista?… No soy psiquiatra, pero cada uno afronta sus miedos como puede.

“¿Nos estarán echando algo en el agua?”…, me pregunta mi abuela que a sus años no entiende lo que está pasando en nuestro país. Porque no es normal que los españoles aguantemos tanto la corrupción y la podredumbre de un partido que actúa como una auténtica organización mafiosa, mandando “cabezas de caballo” en forma de vídeos y noticias de periódico para cargarse a gente de su propio partido y para encubrir su corrupción.

“A lo mejor somos un poco masoquistas, abuela”…, le digo en tono burlón. Ella no sabe muy bien qué es eso del masoquismo, pero tras una breve explicación, me comenta que no tiene ningún género de dudas. Somos masoquistas.

Según la R.A.E, masoquista es quien goza con verse humillado o maltratado por otra persona. Pues si se ríen de nosotros en nuestras narices, si nos dejamos engañar cientos y cientos de veces por los mismos políticos, si nos humillan y nos tratan como basura a la que hay que poner buena cara sólo en campaña electoral y después los votamos de nuevo, es que España es un país lleno de masoquistas.

A veces somos tan masoquistas que si la piedra no está en el camino, vamos a buscarla para tropezar otra vez con ella. En este caso la piedra en vez de ser azul gaviota será de color naranja. Como dice mi abuela: “Que Dios nos pille confesados”…

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