No me cabe la menor duda de que Mario Soares ha sido el político más popular de la Democracia portuguesa, y porqué no, una de las grandes figuras mundiales.

Histórico dirigente, fundador del Partido Socialista el año 1973, después de la Revolución de los claveles.

Fue el alma de la transición democrática, hombre de consenso de dialogo. Activo, ágil, presto siempre a negociar, un gran luchador-trabajador hasta su último aliento. Ahora, delicado de salud, lo hacia en la Fundación que lleva su nombre, espacio de negociación y dialogo, abierto a quienes quieran entrar. Curiosamente, en el marco de refuerzo institucional, la Fundación Mario Soares estableció, a mediados de 2016, una relación permanente con socios europeos Fundación Alternativas. La pretensión, trabajar en tres lineas concretas: 1) Contribución de España y Portugal a la gobernanza económica europea y la unión política. 2) Las relaciones bilaterales e inversión mutua. 3) La relación con Iberoamérica, esperando poder contar como socio, el Gobierno do Rio Grande do Sul- Brasil.

Mario Soares era un hombre de compromiso, de gran riqueza verbal, simpático, capaz de atraer la atención dondequiera que hubiera gente, en cualquier lugar del mundo.

Federico Mayor Zaragoza le llamaba el hombre faro, por su innegable búsqueda de soluciones pacíficas para no importa los conflictos.

El mes de septiembre de 2006 compartí con Mario Soares y Federico Mayor unos días en Quito-Ecuador, donde participamos con Ponencias, en la Reunión de Alto Nivel de la Alianza para las Civilizaciones que se llevaron a cabo en La Capilla del Hombre de Guayasamin. Aunque el evento nos ocupó dos días, luego participamos en diferentes actividades.

Recuerdo que una mañana Mario Soares me dijo, ¿te apetece ira la cena a la que nos han invitado esta noche? Yo respondí, ¿por qué me lo preguntas? Simplemente porqué a mi no. Mejor nos vamos a cenar y charlamos. Y así hicimos, dejamos a Federico solo,  en aquella ocasión.

Hablar-escuchar a Soares era, una lección de Humanismo continuada, amena, así era aquel hombre de cara afable y bondadosa que destilaba paz, armonía, serenidad.

Le reencontré en otras ocasiones pero recuerdo, con cariño, la presentación, en Madrid, y también en Barcelona del libro que hicieron a dueto  Mario Soares-Federico Mayor: Un Dialogo Iberico en el marco Europeo y Mundial. Luego, las tertulias que secundaban la presentación eran esperadas por quienes tuvimos el honor de poder estar cerca. Jamás aburridas.

Su luz brillará en el firmamento, dejando a oscuras a muchas estrellas. No me cabe la menor duda.

Hasta siempre amigo, ¡nunca te olvidaremos!

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