Bancada del PP ayer en el Congreso.

Ni supo ganar, ni ha sabido perder. Si a alguien le quedaban dudas, Mariano Rajoy y su grupo de palmeros las han aclarado de forma cristalina. Su falta de respeto a los ciudadanos ha vuelto a quedar patente, con desprecio, con chulería, con desdén y sin_vergüenza.

No ha sido capaz ni de guardar las formas. Ausente de la mayor parte del debate en el que se le ponía en cuestión, aunque presente entre viandas y sobremesas con sus acólitos, ha contagiado sus formas (malas) a la mayoría de sus diputados y diputadas. Dirá que para recibir palos, mejor que se los vayan contando por SMS (¡sé fuerte Mariano!) en torno a mesa y mantel. Ya se sabe, las penas con pan son menos.

Para Mariano Rajoy es tarde

Entiendo que a Mariano Rajoy no le gusten las críticas y los desplantes, y seguro que para el resto de diputados y diputadas tampoco es plato de gusto cuando les toca ‘recibir’. Pero los que debían estar en sus escaños son el presidente del Gobierno y quienes representan a la sociedad española que les ha elegido en las urnas. Va en el sueldo.

Probablemente a mí me importe muy poco –más bien nada– lo que diga Mariano Rajoy Brey, pero no así mi presidente de Gobierno, el que representa a todos los españoles para bien y para mal. Y también me importa lo que digan quienes representan a mis conciudadanos, los y las portavoces de los distintos grupos, esté o no de acuerdo con ellos. Por eso, quiero que quienes me representan escuchen lo que tiene que decir el resto, lo valore, lo rebata en su caso y tome iniciativas al respecto.

Me produce bochorno ver la imagen, por ejemplo, de la bancada ‘popular’ mientras intervenía el portavoz de En Marea, Miguel Anxo Fernández Bello. Un poema, como se puede ver en la imagen. La mayor parte de los escaños estaban vacíos, los poquitos diputados y diputadas que quedaban estaban hablando por teléfono o enredando con él, de tertulia o mirando para otro lado. En la foto, sólo una diputada miraba al interviniente, aunque con una cara de asco que quizá hubiese sido mejor que jugara al Candy Crush…

Es verdad que, por desgracia, estas escenas y vacíos se han producido con lamentable frecuencia a lo largo de las legislaturas y protagonizadas por muchos de los grupos políticos. Pero es el colmo hacerlo en el debate de una moción de censura en la que tu partido se está jugando su futuro. Si no te importa entonces…

Tienen razón quienes abogan por una necesaria regeneración política institucional

Tienen razón quienes abogan por una necesaria regeneración política institucional, que debería ir acompañada de un manual de instrucciones sobre cómo funciona la Democracia y una brújula para que nuestros representantes políticos no pierdan el norte y, si fuera necesario, encuentren su camino a casa.

Para Mariano Rajoy es tarde. Son muchos años y muchas costumbres adquiridas, plasma entre ellas. Sus constantes faltas de respeto a sus rivales políticos –con los propios es peor–, a los jueces, a los periodistas… en definitiva, a los ciudadanos y ciudadanas, le hacen merecedor del calificativo que utilizó con Pedro Sánchez durante un debate electoral: ruiz.

Pues eso. Mariano lo ha conseguido, ha ido ‘in crescendo’ y ha sido ‘ruiz’ hasta el final.

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Periodista con 27 años de profesión a sus espaldas, ha trabajado en medios de Comunicación de Extremadura y Castilla y León, además de colaborar con prensa económica como el Cinco Días y de poner en marcha su propia agencia de Comunicación Comunica2, que se ha caracterizado por la organización de eventos nacionales e internacionales y gabinetes de Comunicación para empresas públicas y privadas. También ha dirigido campañas de Comunicación Política y asesorado a personajes públicos. Según su criterio, los principios básicos del Periodismo, sólo pueden tener como base la libertad de expresión. Algo que empresas e instituciones políticas se han ocupado de manejar en favor de sus intereses.

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