Si se buscaba un guiño cómplice de aproximación entre el susanismo y el sanchismo ya lo tienen, aunque otros no elevan tanto el calificativo y lo dejan en simple diezmo de la cuota territorial. Por algo la federación socialista andaluza es la más numerosa y determinante y Andalucía sigue siendo el decisivo granero de votos del PSOE a nivel nacional.

Chaves y Griñán la tuvieron en sus ejecutivos para gestionar la sanidad andaluza, que se lleva un tercio de los presupuestos de la Junta

María Jesús Montero comenzó su andadura en altos cometidos de la Junta de Andalucía en tiempos de los dos principales encausados en el juicio de los ERE, los expresidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Actualmente dirige la Consejería de Hacienda y Administración Pública del Gobierno de Susana Díaz y se ha señalado como la principal interlocutora y estilete del ejecutivo andaluz durante la etapa de Mariano Rajoy para reclamar un nuevo modelo de financiación autonómica.

En el año 2002 se estrenó como viceconsejera con Manuel Chaves, quien después la elevó al cargo de titular de Salud dos años después. Con Griñán se mantuvo al frente de Salud y Bienestar Social hasta la dimisión del presidente por el escándalo de los ERE en 2013. Ya con Susana Díaz al frente de la Junta, Montero asumió la cartera de Hacienda, que ya ha mantenido desde entonces, siendo uno de sus principales baluartes.

Esta sevillana de 52 años es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad y también técnico de Función Administrativa de hospitales. Su trayectoria profesional casi siempre ha estado ligada a la especialización en gestión sanitaria, aunque también fue presidenta de la Comisión de Marginación del Consejo de la Juventud de Andalucía entre los años 1986 y 1988, y, posteriormente, secretaria general del mismo hasta 1990.

Montero contrapesará a otra andaluza y destacada sanchista, la ‘superministra’ Carmen Calvo

Cuando Susana Díaz emprendió la fallida carrera para dirigir Ferraz se especuló con la posibilidad de que Montero fuese una de sus más firmes candidaturas para sucederla, aunque no era ni mucho menos la opción preferida de la presidenta andaluza. Ahora, con Sánchez en Moncloa, Montero es la principal embajadora de la causa a la que el Gobierno andaluz ha dado prioridad absoluta, la negociación de un nuevo modelo de financiación, que Mariano Rajoy fue retrasando sine die pese a las insistentes campañas desde Sevilla para sentarlo a negociar.

La elección de Montero al frente del Ministerio de Hacienda viene a cotrapesar la elección de otra andaluza, la cordobesa Carmen Calvo, como vicepresidenta con competencias directas en el área de Igualdad, un cometido clave en el nuevo organigrama de la era Sánchez.

Calvo, doctora en Derecho Constitucional y feminista activa, ya fue consejera de Cultura con Manuel Chaves en Andalucía entre los años 1996 y 2004, que fue elegida por José Luis Rodríguez Zapatero para dirigir el Ministerio de Cultura. Calvo se señaló muy pronto como afín a Pedro Sánchez cuando el ahora presidente del Gobierno emprendió la carrera interna para dirigir Ferraz, pese a que la mayoría de dirigentes históricos y barones territoriales mostraron su predilección por Susana Díaz.

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