El sábado un total de 112 organizaciones ha convocado una marcha por los refugiados y el compromiso incumplido del Gobierno de España. El recorrido del sábado será entre la plaza de Cibeles y Plaza de España, bajo el lema “Basta de excusas. No más barreras. Queremos acoger ¡ya!”.

Esta manifestación quiere recordar que el próximo mes de septiembre finaliza el plazo para que España acoja a las 17.337 personas con las que se comprometió ante la Unión Europea. Hasta hoy sólo ha acogido al 7% de todas ellas, lo que sitúa a España en el primer puesto de falta de cumplimiento respecto al resto de los países europeos.

“Dejemos la palabra al periodismo. Retiremos las barreras y saquemos a nuestros corazones a acompañar a las miles de personas que sufren por las guerras, por las hambrunas, por la pobreza”, explica Vicente Romero, uno de los nombres destacados del periodismo español, dijo en su intervención lo que a continuación se narra:

“¿Se oye?, ¿se oye?”, comenta en la rueda de prensa.

“Estáis equivocados, no se oye”, afirma, . Según sus propias palabras, “No es que el sistema funcione mal y por eso no se oye, es qué el sistema funciona muy bien, perversamente bien, y por eso no se oye”.

En la rueda de prensa se insistió en que “No se oyen las voces de los refugiados y migrantes, de las personas sufrientes”.
Según comenta el periodista, “No sé qué pasa en la sociedad española, que nos pasa a los españoles como individuos, como sociedad, como nación, como Estado.”

Sin imágenes no hay tragedia, sin imágenes no hay posibilidad de conciencia, sin imágenes no hay movilización, defienden los grupos consonantes de esta marcha.

Hay poca y mala información. Hace años, en 1994, en la crisis de Ruanda, en el genocidio y en el éxodo. En toda aquella enorme tragedia africana, estaban todos los medios de comunicación. Yo recuerdo que allí coincidimos, Telecinco, Antena 3, Telemadrid, Cadena SER, El País, El mundo, Televisión Española, La Vanguardia, El País, El periódico, La Agencia Efe, etcétera.

Hoy vemos repetidas las imágenes de agencia, las de freelance que se juegan la vida por cuatro perras, porque se pagan las crónicas por debajo de los 100 €. Son héroes de la información pero su trabajo no es suficiente.

Los medios de comunicación no tienen interés en ese drama humano terrible, que está pegado a nuestras fronteras, al otro lado de la puerta. Todos los días vemos cadáveres encontrados en el Mediterráneo, imágenes de destrucción, imágenes del corredor humanitario, de la guerra de Siria. Lo terrible es que como sociedad y como individuos, acabamos asumiendo esas imágenes como algo que ocurre, y que parece inevitable que ocurra. Es evitable, tenemos que conseguir que sea evitable. Este no es un problema de partidos de derecha o de izquierda, es un problema transversal, es un problema humano.

Todo el mundo, independientemente de su orientación, de su ideología tiene que conmoverse frente a esas imágenes. Las imágenes no tienen voz. Se trata de no escuchar las historias que humanizan a las personas, las historias que antes escuchábamos de manos de los periodista. La recogíamos y permitíamos que hubiera una empatía, una comprensión, una movilización.

En el año 94 España se convirtió, cuando el genocidio de Ruanda, en el mayor donante porcentual de Europa. Ahora mismo estamos absolutamente en la cola de los fondos para ayuda humanitaria, no solo los fondos oficiales, sino los fondos que aportamos como individuos. Hay imagen, pero no hay voz y parece que no tenemos conciencia.

Tenemos que echarnos a la calle y presionar a nuestros políticos. Tenemos que pedirles lo que decía el poeta. “Poeta empieza por contar las piedra, ya contarás las estrellas”. Político empieza por quitar las piedras, ya conquistarás los cielos.

Cada semana que se debería estar hablando de este drama. Cada semana aumenta una cuenta de muertos que no lleva nadie. Una cantidad de sufrimiento que es imposible contar. Hay que echarse a la calle y gritarle a todos nuestros políticos sin ninguna excepción, que se dejen de la política de la política y que empiecen a hablar de la política de las personas, de las políticas de los seres humanos, de los que no hayan nacido aquí y también de los que están aquí.

El Manifiesto a la manifestación del 17 de junio en favor de los refugiados “Basta de excusas. No más barreras. Queremos acoger ¡ya!”, está impulsado por más de 100 organizaciones sociales, sindicatos, partidos políticos y organizaciones humanitarias. Estas organizaciones le dicen a la gente que se eche a la calle. La gente son nuestros vecinos, no solo es firmar nuestro manifiesto. La gente es nuestros compañeros de trabajo, es nuestra familia, a los que hay que movilizar, para que haya voz y no solo imagen. Que se oiga alto y fuerte ese grito de basta ya.

Porque hay sobre todo entre los refugiados, no solamente refugiados, sino aspirantes a refugiados, no solo de guerra sino del hambre de la persecución de género, de multitud de causas que no se ajustan a la definición obsoleta de Naciones Unidas de lo que es un refugiado. Cómo le podemos preguntar a un somalí que huye de la intransigencia religiosa, que huye de la guerra, que huye de la hambruna en la frontera, ¿de qué causa huye usted?

Este manifiesto pide que se llame la atención también sobre los grupos vulnerables, las mujeres, los niños, los ancianos, los enfermos, los disminuidos, los discapacitados, todos ellos al ser ese elemento más frágil del grupo, son los primeros que mueren y a los que más secuelas y daño les hace esta injusticia radical, que nosotros como sociedad y como país, estamos consintiendo.

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