La guerra causó miles de muertos y otro número indeterminado por causas muy diversas. Durante la interminable posguerra se echaron de menos algunos brazos para el trabajo, pero hubo que lamentar la cantidad de cabezas que habían dejado de pensar. Unos porque murieron, otros porque fueron obligados al exilio y otros porque prefirieron permanecer callados en aquel incierto exilio interior de las ideas. Desde el siglo XIX los intelectuales andaluces habían logrado hacerse notar en el panorama cultural y artístico nacional. Los andaluces habían aportado su valía al movimiento del Modernismo, la Generación del 98 y la Generación del 27. La del 27 fue uno de los referentes más consagrados entre la intelectualidad de la II República. El poder franquista supone la pérdida de una extraordinaria generación que militaba en todos los campos del conocimiento. Al exilio marcharon poetas como Juan Ramón Jiménez, cineastas como Luis Buñuel y pintores como Pablo Ruiz Picaso. En 1.941 en México había exiliados 100 catedráticos, 225 médicos, 60 químicos y gran número de matemáticos, músicos, pintores, biólogos y filósofos. El franquismo hizo el gran esfuerzo de borrar los “años liberales”, la prensa, la radio y las editoriales sospechosas. La llamada por José Bergamín “España peregrina” dirigió sus pasos hacia México, Argentina o los EE.UU. Una de las personalidades que con más profundidad siente el exilio es León Felipe y desde México escribe en este año de 1.942:

Tú te quedas con todo y me dejas desnudo

y errante por el mundo…

Mas yo te dejo mudo…, ¡mudo!,

y ¿cómo vas a recoger el trigo

y a alimentar el fuego

si yo me llevo la canción?

 

En los años cuarenta la cultura española cambia de signo hacia la imposición de un nacionalismo estatal, los nuevos responsables empezarán negando las peculiares de los distintos pueblos que constituyen la variada geografía peninsular. Manipulan o impiden las manifestaciones culturales de carácter diferencial o reividicativo, toda referencia a lo andaluz va a tener un significado pintoresco y negativamente folklórico. La Andalucía de pandereta fue convertida en una manipulada visión de la España alegre y turística. El propósito olvidó lo que había tenido una repercusión y significación cultural anterior a la victoria franquista. Desaparecen de las bibliotecas parte de producción considerada peligrosa y entre ellas estaban muchos pensadores andaluces. Este año Miguel Hernández, nacido en Orihuela en 1.910, moría en una cárcel franquista de Alicante el día 28 de marzo de 1.942. Miguel Hernández es representativo de la poesía republicana y de la guerra civil, autor de “Perito en lunas” y de “El rayo que no cesa”. En 1.937 apareció su obra “Viento del pueblo” para luchar contra el fascismo y defender la España de la pobreza, con ella recorrió los frentes como soldado y poeta.

Una de las obras más representativas de la década es “La familia de Pascual Duarte” escrita por un joven vinculado al régimen llamado Camilo José Cela. La novela es una sorpresa en el momento de su aparición, cuando el panorama cultural español se hallaba sumido en el letargo. En “La familia de Pacual Duarte” y “La colmena” parecen combinarse la tradición literaria y una visión “tremendista” de la España profunda. Ramón J. Sender escribe “Crónica del alba” donde recogerá una serie de obras dedicadas a la recreación de la infancia, su edición definitiva será en 1.965-66. Los narradores andaluces de posguerra seguirán fieles a la temática realista. Juan José Mira, Mercedes Fórmica y Jesús de las Cuevas. Sus principales obras son de finales de los cuarenta o entradas en los cincuenta. El autor andaluz más reconocido es Manuel Andújar, nacido en La Carolina (Jaén) en 1.913 y su obra está identificada con su condición de exiliado, pues comenzó a escribir al salir de España.

En la poesía de posguerra algunos colaboradores oficiales eran andaluces como Adriano del Valle y Luis Rosales, de la Generación del 27 quedaban poetas de la talla de Vicente Aleixandre, aparte de los exiliados. Un poeta exiliado en México fue Juan Rejano que llevó a la poesía las preocupaciones por el hombre y su realidad. Cantó a la tragedia de la guerra y del exilio, su poesía trata del destierro y del dolor de una España que esperaba liberarse, Rejano escribe su amargura de ausente:

España, España, vienes a mí, hieres a golpes

mi corazón. De lejos, te escucho, me aniquilas

de lejos, me aniquilas, y no encuentro otra orilla

donde dejar mis ojos. España, España, España.

 

EL CINE

Entre 1.930 y 1.940 el cine mundial consiguió un extraordinario avance técnico, este importante desarrollo habría de influir positivamente en la evolución del lenguaje fílmico. La mayor parte del cine occidental lograba un equilibrio entre lo que se entiende como fondo y la forma, entre las obras más destacadas citamos: La ciudadela (1.938), de King Vidor; La regla del juego (1.939), de Jean Renoir o La loba (1.941), de William Wyler que son una muestra de esta evolución. En la parte técnica destacamos la aparición de la película pancromática y el aumento constante de su sensibilidad, la perfección de los sistemas de sonidos y la luminosidad de los objetivos. Los creadores sintieron más seguridad a la hora de planificar, así como prestar atención a los fondos que quedaban mejor definidos. La conquista de la profundidad de campo y su empleo impulsará un nuevo concepto del plano. La imagen cinematográfica consigue su propia autonomía plástica y los elementos dentro del plano tienen mayor libertad y realismo. La segunda guerra mundial acelera la utilización ventajosa de los nuevos procedimientos técnicos, los reportajes se rodaban con mayor rapidez, aunque no cuidaban tanto los encuadres. Por su parte los realizadores tenían la certeza que los planos estaban llenos de contenidos y detalles identificables, a partir de estas nuevas premisas trabajaron los documentalistas que lograron el reconocimiento de los realizadores, por el valor de la información y por su influencia estética en la obra cinematográfica. En 1.942 el cine consigue una importante evolución. De un lado estaban los documentales con pretensiones de captar la realidad, de otro lado, el cine unas veces de evasión y otras de concienciación. Durante la guerra el cine aumenta la producción de imágenes y sólo por dificultades del rodaje o medios fueron abandonados los proyectos.

La Francia ocupada siguió haciendo películas, en 1.942 realizaron 72 films, aunque los alemanes habían confiscado todos los medios cinematográficos, además establecieron una censura y prohibieron la proyección de películas inglesas y norteamericanas. Los realizadores que trabajaron durante la ocupación trataron de hacer un cine lejano a la realidad, buscando la fantasía o el desenfado. De 1.942 es El capitán intrépido de Abel Gance, films agradable de aventuras. La honorable catalina de Marcel L´Herbier que es una especie de comedia burlesca. Marcel Carne dirige Los visitantes de medianoche, una especie de leyenda medieval donde el autor pretende escapar de la realidad del momento histórico.

Alemania siguió produciendo su cine durante la guerra, en 1.942 salieron de los estudios alemanes 53 películas. Igual que en otros países estas películas tenían una temática diversa, las había de información, de propaganda y melodramas o de entretenimiento. De este año es La aventuras del Barón Münchhausen de Josef von Baky, película desenfadada y de aventuras que logró imponerse en los países ocupados.

La Italia fascista tiene un periodo de gran producción cinematográfica, en 1.942 realizaron cerca de 120 filmes. Carmine Gallone es el realizador con más prestigio, rodando en 7 años 16 cintas, entre ellas se encuentran Más allá del amor y Las dos huerfanitas ambas interpretadas por Alida Valli. Augusto Genina estrena Bengasi. Mario Soldati Trágica noche y Malombra dos obras fantásticas, grandiosas, románticas y escapistas. La película más grandiosa y colosal del cine de los cuarenta es La corona de hierro de Alessandro Blasetti, pero del mismo autor es Cuatro pasos por las nubes que resulta una cinta innovadora, sencilla y de una fantasía costumbrista. 1.942 es el debud cinematográfico de Luchino Visconti con Ossessione film que marca el comienzo del neorrealismo. El ministro alemán de Información y Propaganda Goebbels visitó el Festival de Venecia en el intento de patentar la unidad y el poder del Eje.

En los años anteriores Inglaterra había entrado en crisis, entre las causas de este descenso encontramos la fuerte rivalidad con el cine norteamericano. Aunque las películas inglesas tenían prestigio dentro del país, las capitales estaban abriendo las puertas a la producción norteamericana. Para salvar la competencia los ingleses producen una importante cantidad de filmes, aunque las películas carecieran de valor y no resistieran la competencia norteamericana que logra hacerse con el mercado. La guerra moviliza a técnicos y actores, otros emigraron a Hollywood, algunos estudios tienen que cerrar y en estos años producen unos 50 títulos, cuando en 1.936 se habían realizado 220. El único empresario importante en estos años será J. Arthur Rank que se dedica a la distribución y consiguió recuperar la mitad de los estudios y abrir 600 salas de proyección. Durante la guerra Inglaterra fundó la escuela documentalista como un medio de información y propaganda, su éxito es tan importante que influirá en el resto de la producción inglesa. Los documentalistas más significativo serán John Grierson, Alberto Cavalcanti y Humphrey Jennings. Éste último realiza una serie de documentales entre los que destaca Fires werw started de 1.942. A parte del cine documental tambien hubo un cine de misterio, histórico y comedias, entre las primeras está Luz de gas de Thorold Dickinson y la histórica Enrique V (1.944), de Laurence Olivier.

En 1.942 la U.R.S.S. inició nuevamente la producción cinematográfica, la actividad estaba casi paralizada tras la invasión alemana. Los estudios rusos se trasladaron hacia zonas más seguras en el Asia central y la parte administrativa empieza a funcionar en Samarcanda. En 1.942 estaba en las pantallas soviéticas El jardín de los pájaros de Samion Ivanov, un corto donde por primera vez es utilizado el relieve.

Para la industria cinematográfica de los Estados Unidos la segunda guerra mundial fue un contratiempo, por causas de la guerra se cerraron parte de los mercados habituales. Algunos actores americanos fueron al frente, pero la industria era demasiado potente para detenerse aunque baja un 25%. El cine clásico se resiente de los acontecimientos y algunos géneros dejan de realizarse para acudir a lo más inmediato. Gandes directores fueron movilizados y realizaron una serie de documentales de guerra, John Ford realiza La batalla de Midway y Torpedo Squadrón en 1.942. Norteamérica produjo un cine de propaganda contra el fascismo como Ser o no ser (1.942), de Ernst Lubitsch. En 1.941 Howard Hawks había realizado una obra pro-bélica El sargento York, el film era una exaltación del valor y pedía la entrada en la guerra. Comedias desenfadas como El mayor y la menor (1.943), de Billy Wilder y melodramas como La señora Miniver (1942), de William Wyler. Comedias fantásticas como Me casé con una bruja (1.942), del francés René Clair y de intrigas como: Seis destinos (1.942) y El falsario (1.943), del realizador francés Julien Duvivier. De orgullo americano como El orgullo de los yanquis (1.942), de Sam Wood. Películas de intriga o suspense como Sospecha (1.941) y Sabotaje (1.942), de Alfred Hitchcock. En este tiempo desstaca Orson Welles que dirige su segunda pelíocula. El año anterior había sido Ciudadano Kane, que había desatado una fuerte polémica entre los cineastas y la crítica. La segunda obra de Orson Welles es El cuarto mandamiento, en esta obra el gran director se decide por la mesura y la sencillez formal apartándose bastante de la ampulosidad y el barroquismo de su anterior película, esta segunda película tiene un argumento del propio Orson Welles que recuerda el naturalismo francés de Honorato de Balzac.

 

EL CINE ESPAÑOL

El año 1.942 demostró que el cine franquista había conseguido un avance importante “como cumple nuestra tradicional soberanía de raza”, esto decía Méndez-Leite con el entusiasmo de las fuerzas dirigentes del régimen. El film Malvaloca nace en competición con títulos importantes para la historia del cine español. Las películas se ruedan en Madrid y Barcelona y consiguen premios notables en la Bienal de Venecia. Las premiadas son Goyescas de Benito Perojo y La aldea maldita de Florián Rey. También es el año de Raza de J.L. Sáenz de Heredia y el debut con gran éxito de Rafael Gil, algunos directores tienen varias realizaciones. Rafael Gi dirigel: El hombre que se quiso matar y Viaje sin destino. Gonzalo Delgrás: Un marido a precio fijo y La condesa María. Fernando F. Iquino: Los ladrones somos gente honrada y El pobre rico. Claudio la Torre: La Blanca Paloma y Primer amor. Juan de Orduña: Nostalgia (corto) y ¡A mí la legión! Benito Perojo: Eramos siete a la mesa y Goyescas. Eusebio Fernández Ardavín: Unos pasos de mujer, Forja de hombres y La rueda de la vida. Luis Marquina: Malvaloca y Vidas cruzadas. Carlos Arévalo: Rojo y Negro.

Fernando Méndez-Leite en su “Historia del cine español” comienza el capítulo correspondiente a 1.942 con el texto siguiente:

“A partir de la Liberación, el avance de nuestra industria cinematográfica se evidencia día por día, cobrando importancia, personalidad y volumen. (…). La marcha evolutiva que emprende la producción nacional obedece exclusivamente a dos razones fundamentales: a la concreta política de protección y estímulo de un Gobierno capacitado y a la tónica general de reconstrucción y recuperación seguida por los organismos oficiales en todas las manifestaciones de la industria. El cine ha dejado de ser, en su mayor parte, aventura o quimera; hay un propósito noble de encauzarlo por derroteros firmes y honrosos, con tanto anhelo artístico como cálculo comercial”.

 

La sociedad española tenía una profunda estratificación social, los barrios periféricos estaban ocupados por los trabajadores y presentaban grandes diferencias con las clases acomodadas. Esto se repetía en las zonas rurales, donde habitaban grupos marginales y una clase trabajadora jornalera, por otra parte, estaban la clase media y los terratenientes. La cultura no llegaba a todos por igual, ni estudios ni lectura eran comunes en la España de posguerra, en los pueblos eran contadas las personas que habían leído un libro, el periódico a diario o escuchaban la radio de forma habitual. Pocos estaban al tanto de los acontecimientos sociales y menos de los políticos, la sociedad de los cuarenta no estaba informada ni le importaba demasiado. El cine tenía capacidad de conseguir cierta igualación social ante la cultura universal.

Las diferencias regionales eran notables y dentro de cada región las zonas urbanas y las rurales, tampoco las películas no llegaban a todo el mundo ni a todos los rincones. Las obras de más éxito eran: Raza y ¡A mí, la legión!. Las comedias cómicas y sentimentales como: Los ladrones somos gente honrada y El hombre que se quiso matar. Abundaban una serie de obras sofisticadas de alta comedia con personajes elegantes y aristocráticos. Hacía falta un cine realmente popular, con lenguaje sencillo capaz de hablar a los espectadores de sus problemas cotidianos. Lo que habían conseguido el espectáculo folklórico, el teatro y el sainete. Un tipo de cine para la mayoría de la población que se emocionaba con la historia que relataba Malvaloca.

 

EL 1 de Enero de 1.943 se creó el NODO. Portavoz oficial de la propaganda cinematográfica del Estado Franquista.

Malvaloca IV

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