Desde los años 80, se ha perpetuado el maltrato a la mujer en nuestro país. Se empiezan a contabilizar oficialmente desde el año 2003. No me gusta hablar de números en casos de Violencia de género, porque la cifra es aterradora según las estadísticas del Ministerio de Sanidad, del Consejo General del Poder Judicial y los diversos Organismos adjuntos que se hacen cargo de los informes detallados en esta materia. Una democracia manchada de sangre que no ha sabido poner punto y final a este feminicidio. Váyase contento Sr. Rajoy, de no haber facilitado los presupuestos en su totalidad, del Pacto de Estado contra la violencia de género, váyase contento.  Una democracia que no ha formado en los ámbitos públicos a su sociedad para combatir la peor de las lacras sufridas desde que tenemos Derechos regulados por Leyes bálsamo, una democracia que no ha sabido reeducar a los maltratadores, reincidiendo una y otra vez aunque cambien de pareja, con menores en manos de agresores verbales, psicológicos y físicos que a solas con los más vulnerables ejercen también la violencia, para seguir demostrándole a la madre que siguen siendo fuertes ante ella. Una ley que castiga penalmente a la mujer que huye del miedo con sus hij@s ante la ineficacia del sistema, que supone la desprotección social y judicial de los más débiles.

Legislar ya, en materia de prevención y protección a la Mujer y a l@s Menores.

¿Pero qué legislación es esa, que la mujer tiene derecho a desplazarse a otro lugar de trabajo porque un malnacido la tiene amenazada de muerte? ¿por qué tenemos que irnos de nuestras casas, de nuestros pueblos, de nuestra vida social, de nuestras familias? ¿Por qué no se los llevan a ellos a vivir a Guantánamo? ¿Por qué se aprueban medidas paliativas de pensiones de orfandad a los hij@s víctimas de violencia de maltratadores, cuándo no se les ha protegido debidamente, ni a sus madres ni a ellos? Los centros de prevención  de maltrato en el ámbito doméstico exigen la autorización del verdugo para dar tratamiento a sus hij@s maltratad@s por ellos, ¿Pero nos hemos vuelto loc@s? Quién ha legislado tales componendas?  Dependiendo de en qué juzgado sea tratado tu asunto, te conceden o no medidas cautelares. ¿Y ésto? ¿A qué se debe? ¿Patriarcado detrás de las togas? Juzgados que tardan 10 minutos escasos en valorar a un menor tras una denuncia de la madre por violencia en el ámbito doméstico. Vaya panorama!

Demasiado caro nos sale apartarnos de misóginos incurables que se ceban también maltratando a nuestr@s hij@s, que te esperan en la puerta de tu casa, que te siguen, que te observan, que te insultan, que en el intercambio del menor, aprovechan para culparte de la separación, que les contaminan sus pequeñas cabecitas con tu madre es una puta, que me odia, que la doy todos los meses una pensión para sus caprichos… Basta ya!, que se ahorren su sucio dinero, utilizan la pensión alimenticia como arma de doble filo para llamarte “mantenida”. Cansadas de escuchar en los juzgados que hay que separar el maltrato a la madre de la relación con l@s menores. Que NO, señor@s letrad@s, que NO. Que un maltratador no es buen padre. No nos vendan ideas de beneficencia, que no tragamos más. A las dificultades extremas de compatibilizar la vida laboral con la familiar,  se le suma el peso del déficit del sistema que no apoya a la víctima, la desgasta.

Que la Justicia nos mire de frente ya, que los juzgados no sean el depósito de denuncias archivadas, ni los cementerios depósitos de cadáveres de mujeres asesinadas. Ningún sobreseimiento más de una denuncia acreditada por maltrato. Quiero Centros de la Mujer, Observatorios de Violencia de género, Defensor@s de l@s menores, Servicios de Prevención de malos tratos en el ámbito doméstico, cuerpos y fuerzas de seguridad, trabajador@s sociales, educador@s sociales, competentes, preparados y firmes contra la batalla machista. Hay que empezar a sembrar jurisprudencia desde el día 1 de Junio de 2018.  Hay que proteger ya, a l@s menores de cualquier tipo de agresión verbal o física de un machista, sea su progenitor, su profesor del colegio, su tío, su abuelo, su vecino, o un extraterrestre venido de otra galaxia.

Quiero a las Ministras de Trabajo, Igualdad, Educación y Justicia, haciendo lo imposible, trabajando con víctimas, colectivos, expert@s, desde hoy, coordinando los servicios sociales, evaluando situaciones de riesgo, emitiendo informes ligados a las versiones de los menores vinculantes al régimen de visitas con los maltratadores. No quiero a más mujeres y niñ@s asesinad@s, pero tampoco les quiero muert@s en vida. Quiero un gobierno comprometido, socialista y efectivo con la libertad de la Mujer y del Menor. Quiero efectivos de las fuerzas de seguridad especializados en violencia de género. Quiero a todo el poder judicial, velando por nuestra seguridad con garantías. Quiero la subida del salario mínimo interprofesional y combatir la brecha salarial, porque un grano hace un granero. No quiero pagar más deudas morales de un sistema amortizado que nos culpabiliza de haber elegido a una mala persona para formar una familia. Lo hace indirectamente y con sigilo, pero lo hace. No quiero actos en memoria de mujeres, quiero actos reales y efectivos que nos protejan. No queremos aplausos públicos con mujeres y menores en ataúdes. No quiero salir a la calle todos los días con una grabadora, para demostrar nuestro calvario. Quiero a todos los Ayuntamientos trabajando con las plataformas del 8 de marzo.

No nos queremos valientes, nos queremos libres, independientes y seguras, y por defecto, a nuestr@s hij@s.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

13 + diez =