La baronesa andaluza del PSOE, Susana Díaz, ha marcado la senda del partido para el 26-J: “Salir a ganar”. No les cabe otra si no quieren pasar definitivamente al ostracismo y dejar que la coalición Unidos Podemos ocupe el lugar de referencia de la izquierda en España. Díaz sabe que, para ganar, el camino inexcusablemente pasa por obtener mejores resultados en comunidades que, en otros tiempos, acompañaban a Andalucía como graneros de votos socialistas. Son los casos de Euskadi y Cataluña, que pasan horas más que bajas en cuanto a votantes potencialmente socialistas.

Eran los tiempos de Felipe González y los últimos años de la presidencia de Rodríguez Zapatero cuando el PSOE obtenía excelentes resultados en estas comunidades históricas –e incluso llegaban a gobernar–, siempre acompañando a los andaluces, verdadero bastión inexpugnable de los socialistas, aunque sigue perdiendo votantes elecciones tras elecciones.

En aquellos años, el declive del voto socialista no era una evidencia en esas comunidades como lo es en la actualidad ante la aparición de nuevas formaciones políticas como Podemos o Ciudadanos. Por ello, el ‘consejo’ del secretario de Organización del PSOE andaluz, Juan Cornejo, a sus colegas del PSC y PSE-EE para “trabajar más” y así poder mejorar los resultados electorales de las pasadas elecciones generales del 20-D en la próxima cita con las urnas del 26-J no ha sentado especialmente bien en estas formaciones y ha abierto una nueva brecha interna, ya de por sí acostumbrada a ellas después de la estrategia discutida de Pedro Sánchez de relanzar la carrera política de históricos del felipismo y del zapaterismo.

Chacón-Madina

Tras la reunión de la Ejecutiva del PSOE andaluz, Cornejo subrayó que los socialistas deben afrontar el 26-J reconociendo que “hay territorios en los que se pueden mejorar mucho los resultados que tuvieron, y ahí deben estar los compañeros, centrados en recuperar votos en esos territorios”.

El dirigente socialista andaluz se refería así al PSE-EE. Según Cornejo, la federación socialista vasca “no puede permanecer con un 13% de los votos”, aunque en ningún caso se preguntó por qué se ha llegado a esa cota tan baja de respaldo ciudadano en Euskadi. Tras el rapapolvo, Cornejo intentó tenderles la mano desde Andalucía, mostrándose convencido de que “los compañeros lo darán todo para que no sea la comunidad en la que peores resultados obtuvimos”.

Cuando a continuación se refirió al PSC, el secretario de Organización del PSOE andaluz dijo que “también tendrá que trabajar más para que el resultado el 26-J no sea el 15% de votos de las últimas elecciones”, y añadió que el objetivo evidente de todos los territorios debe ser de cara al 26-J aportar votos al proyecto socialista y que “saquen mejores resultados que en las pasadas elecciones”.

De este modo, el PSOE andaluz no oculta su deseo de ser como cualquier ese padre protector y plenipotenciario del destino de sus descarriados vástagos. Y por encima de todo, mensajes por doquier de unidad, aunque los rapapolvos llevan dirección de ida, pero no de vuelta, y mucho menos de autocrítica, ya que el PSOE andaluz ganó las pasadas elecciones andaluzas de 2015 aun consiguiendo también el peor resultado de su historia, el mismo ‘hito’ logrado por Pedro Sánchez el 20-D para los socialistas españoles.

En Andalucía, Susana Díaz ganó los comicios autonómicos de marzo de 2015 con 120.000 votos menos que los que en 2012 auparon a José Antonio Griñán al poder autonómico. El peor resultado del PSOE andaluz en toda su historia, igualados con los obtenidos por Manuel Chaves en 1994.

Y por si aún no fuese evidente el cisma entre algunas baronías, el número dos del PSOE andaluz, asegura sin dudarlo que el plantón al Comité Federal del sábado de Ximo Puig o Miquel Iceta no estuvo motivado “por problemas de agenda o por motivos personales” como argumentaron los ausentes.

La tirantez entre las federaciones territoriales de Andalucía, Cataluña y Euskadi se hizo palpable recientemente cuando la ex ministra Carme Chacón alegó razones “políticas” que sólo ella conoce para dar un paso al lado y no repetir en las listas por Cataluña para el 26-J. También la tensión se palpó cuando Susana Díaz pidió un mejor puesto de salida en las listas por Madrid para el vasco Eduardo Madina, algo que no consiguió de Pedro Sánchez, que confirmó que el dirigente del PSE repetiría como número siete por Madrid, puesto en el que quedó fuera del Congreso el pasado 20-D.

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