Hasta las viejas sillas de madera del teatro Tribueñe -un lugar mágico, a descubrir pues no es para cualquiera- se conmovían y crujían cuando la impresionante actriz que es Magdalena S. Blesa recitaba los poemas de su libro más reciente: INSTRUCCIONES PARA MIS HIJOS.

Era sábado y era de noche. Llegué un poco tarde, porque el teatro Tribueñe -es una de sus magias- no es un lugar del todo fácil de encontrar. Y allí estaba ella, mi amiga de los muy felices tiempos de Murcia, Magdalena, Maggie, que ha crecido y crecido hasta hacerse enorme.

Ya cuando la conocí sus poemas me cautivaron, y luego -muchos años después- tuve que quitarme el sombrero cuando la vi como protagonista de la película LAS AVENTURAS DE MORIANA. Pero el recital en Madrid fue mucho más. Lloraban las sillas y lloraba el público. El poema dedicado a su madre es maestro. Todos los del libro de un modo u otro lo son, y por ello Magdalena ha conseguido llegar a muchísimos miles de personas a través de los nervios de las llamadas redes sociales.

Ahora es una diva, en el mejor sentido de la palabra, aunque para mí siempre seguirá siendo aquella chica de diecinueve o veinte años de cuando la conocí. Hasta hicimos una peliculita, un corto titulado El Alifib… pero esa es otra historia.

La miro mientras firma libro tras libro, aupada sobre las olas de admiración de sus seguidores y fans. Qué distinta y qué igual. Qué luchadora y auténtica. No me extraña que su hija pequeña la quiera “hasta donde nadan las ballenas”, ni tampoco el éxito creciente que está teniendo. Me llena de orgullo y admiración como enfrenta la vida. La aplaudo y abrazo desde aquí. Estoy deseando tener la suerte de poder volverla a ver en un próximo recital.

 

(mecanografía: Maribel Salgado)

 

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