Va a ser cuestión de que el Real Madrid se lo haga mirar. El último título de la pasada temporada llegó vistiendo de negro y el primero de la que comienza, con idéntico color en su vestimenta. Me sé de memoria los que con esta Supercopa se han puesto a temblar. Que estén tranquilos, lo de conseguir los seis títulos en liza es una misión imposible hasta para plantillas como la blanca.

Conociendo como se conoce a Mourinho, nadie se puede extrañar que en este segundo intento de conseguir un título importante, siempre se lleva alguno de plaza de segunda para el dinero que ponen a su disposición, con el Manchester se haya rodeado de jugadores de su plena confianza. Con mucho físico, ahí están Pogba y Matic, intentaron hacerse con el centro del campo. Ni lo lograron ni sus hombres crearon ocasión clara de gol alguna.

Muchos se preguntaban, lo hacen todavía, cómo el Madrid no ficha un delantero para paliar la salida de Morata. El técnico francés tiene muy claro que en su plantilla, la que de momento está a sus órdenes, hay muy distintas y valiosas versiones como para no necesitar un ariete puro. Y Casemiro, que ya hizo bastantes goles de vital importancia en la pasada campaña, demostró en esta Supercopa que continúa con su racha rematadora. Para que luego digan que solo sirve para cortar balones y hacer faltas. Ante el United ya avisó con un cabezazo al palo antes de lograr el primer tanto.

Con un resultado que pocos, los de siempre, podían poner en duda, el Madrid se dispuso a afrontar la segunda mitad sin esperar que Mourinho cambiara muchas cosas. Y hablando del luso, lo siento pero es un personaje por el que no siento aprecio alguno, no creo que Isco, ni marcando goles como el de ayer, fuese titular indiscutible haya donde le dejen entrenar a este señor.

La magia del malagueño queda fuera de los parámetros de don José. A él le van más jugadores como Fellaini, suplente de media tabla para abajo en cualquier club de la Liga Santander, cuya mayor aportación es, de vez en cuando, rematar algún balón con su cabellera que no con la cabeza.

Quitó mi amigo a Herrera, de los pocos que pueden crear fútbol en los de Olf Trafford, en una nueva demostración de cuál es el juego que le gusta. Pudo sentenciar el Madrid con un remate de Bale y una posterior ocasión de Benzema. Pero en ese momento la suerte se decantó del lado británico, al aprovechar Lukaku un rechace no muy acertado de Navas.

Esa ventaja mínima no reflejaba lo visto sobre el césped. El Manchester aprovechó una ocasión, pero el dominio era para los de Zidane. Aunque de ahí al final del encuentro los madridistas perdieron el manejo del balón pero tampoco se vieron especialmente agobiados. Disponiendo, incluso, de algún contragolpe más que peligroso. Hasta llegar al final, Cristiano ya en el césped, con un técnico luso que sufrió, seguro, esta derrota muchísimo más que cualquiera de las que vivirá en esta temporada que ayer se inició oficialmente. El Madrid vistió de negro pero el luto de la derrota lo vivirá José Mourinho.

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