El deporte tiene momentos que se convierten en inolvidables. Como cuando este domingo el público se olvida de los colores y reconoce la historia de un deportista.

DEPORTISTA con mayúsculas. Lo que es Juan Carlos Navarro. A quien el destino le deparaba una situación curiosa. Frente a Venezuela, en el Palacio de Deportes de Madrid (no me gustan los nombres comerciales) esta bomba batía un record histórico.

El que estaba en manos de otro de los grandes de nuestro deporte, Epi. Porque el jugador del Barcelona llegó a los 240 partidos con nuestra selección.

En algo poco habitual hasta en amistosos, en el minuto siete el partido se detuvo. Era el momento de homenajear como se merece a Navarro. Quien recibió de manos del presidente de la FEB y otrora compañero, Jorge Garbajosa, un regalo conmemorativo.

Los fastos continuaron con la aparición en la pista de la familia del jugador y hasta del propio Epi para entregarle una camiseta, con el 240 en la espalda. Hubo unas palabras de Garbajosa y del que perdía el record.

Para terminar, Navarro inició su alocución con un emotivo recuerdo a su compañero Llull, que veía el partido en casa con los ligamentos rotos, y agradeció  todo el apoyo recibido en estos muchos años defendiendo la camiseta española.

A Navarro, en esa misma pista donde estaba, se le ha pitado en tantas ocasiones como ha venido a enfrentarse al Real Madrid. Pero ayer todos los asistentes no tardaron ni un segundo en ponerse de pie, agradeciendo  los méritos de este jugador que ya está en la historia del baloncesto español. Madrid reconoce, con 10.000 personas aplaudiéndole, el record de Navarro y sus 240 partidos con la selección.

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