El informe de los detectives contratados por las defensas de los cinco jóvenes sevillanos acusados de violación grupal sobre una chica de 18 años en los Sanfermines de 2016, para certificar la supuesta vida ‘normal’ que ha seguido la denunciante en los días y semanas inmediatamente posteriores a la presunta agresión sexual, se ha vuelto a priori en contra de la ‘La Manada’, como se autodenomina este grupo de amigos, desde el mismo anuncio de la admisión de esta prueba testifical por parte del tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia de Navarra. Finalmente, la defensa de los acusados ha decidido retirar del sumario esta prueba pericial después de la polémica surgida con su anuncio días atrás.

La defensa de ‘La Manada’ retira del sumario el informe de los detectives sobre la vida privada de la denunciante

Este jueves tenían previsto testificar dos investigadores privados a petición de la defensa de los acusados, después de que el abogado de tres de ellos, Agustín Martín Becerra, consiguiera incluir como prueba una foto en la que la víctima se había etiquetado y recogida por una empresa de detectives contratada ex profeso para rastrear en la vida privada diaria de esta joven, que tenía 18 años cuando sufrió presuntamente la violación grupal el 7 de julio de 2016.

Este abogado de tres de los cinco jóvenes acusados de violación, entre ellos su líder, apodado El Prenda, no contaba con que incontables asociaciones feministas y medios de comunicación en general iban a volcarse en criticar sin tapujos esta estrategia de defensa de sus representados, basada en hurgar en la vida privada de una joven que acababa de denunciar una violación grupal. El objetivo del seguimiento de estos detectives parecía claro, aunque sobrepasara todos los límites éticos permitidos: poner el foco sobre la víctima y ‘certificar’ que la joven hacía una vida completamente normal a tenor de las imágenes recogidas y subidas por ella misma a las redes sociales.

No sólo eso, sino que también la imagen concreta aportada como prueba por este letrado, etiquetada por la denunciante en el canal Instragram, es la de un maniquí con una camiseta que luce el lema “Hagas lo que hagas, quítate las bragas”, una frase muy popular entre los seguidores de un conocido ‘reality show’ gracias a que una de sus participantes lo ha elevado a la categoría de eslogan.

Con esta prueba, Martínez Becerra intentaba de facto desacreditar a una joven de 18 años que, según la tesis mantenida durante todo el juicio celebrado en la sala de vistas 102 de la Audiencia de Navarra, hace supuestamente de su vida una provocación constante hacia los hombres, como así lo han intentado corroborar los testimonios expresados de forma unánime por los encausados al asegurar que fue ella la que los provocó cuando conminó a demostrar al líder del grupo que era “cinturón negro practicando sexo oral”, expresión utilizada por el propio acusado.

Investigadores privados consultados por Diario16 han criticado esta actuación llevada a cabo por estos compañeros de profesión. “No todo vale, porque la profesión de detective privado es igual de digna que cualquier otra y esta actuación sobrepasa los límites de la ética”, apunta a este diario un detective privado. Añade que muchos de ellos son asiduos de los tribunales como peritos en causas de todo tipo, pero su trabajo también tiene límites y éste es uno de ellos, ya que entra a indagar en la vida privada de una joven que ha denunciado unos hechos sumamente graves.

Por el contrario, la Asociación Nacional de Agencias de Detectives Privados ha emitido un comunicado en el que defiende “los límites legales” en que se realizó el seguimiento a la joven madrileña denunciante de los hechos. “Los detectives no prejuzgamos ni valoramos, aportamos información veraz obtenida legalmente”, apunta en el comunicado esta asociación, que del mismo modo condena “cualquier acto que pueda suponer un abuso o delito sexual”. Recalca la Asociación de Detectives Privados que “solo un informe relativo a unas investigaciones desarrolladas escrupulosamente dentro de los límites legales puede ser admitido por un juez en el marco de un proceso”.

Antes de que comenzara este novena sesión del juicio, el abogado de tres de los acusados había considerado oportuno mantener el testimonio de los detectives contratados por sus representados “por una cuestión meramente formal”, aunque es evidente que el objetivo de esta prueba pericial iba destinado en todo momento a desacreditar la vida diaria de una joven de 18 años que hace de eslóganes supuestamente provocativos un estilo de vida, pasea con sus amigas, va a la universidad sin problemas, etc.

Martínez Becerra ha asegurado también que “por decirlo de alguna manera, el juicio ya está visto para sentencia” aunque aún quedaban por testificar los citados dos detectives así como el amigo de la denunciante, que nunca supo que estaba con estos cinco jóvenes sevillanos pese a que mantuvo una breve conversación telefónica con ella antes de que se produjeran los hechos denunciados, así como el policía municipal que le tomó declaración. Las defensas han renunciado a la declaración de otros testigos inicialmente propuestos, entre ellos cuatro amigos de Sevilla de los procesados y una ginecóloga que atendió a la joven.

Los cinco acusados se enfrentan a peticiones de cárcel que oscilan entre los 22 años y diez meses solicitados para cada uno de ellos por la Fiscalía, a los 25 años y nueve meses que pide la acusación popular ejercida por el Gobierno de Navarra.

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