La discriminación por razón de sexo está a la orden del día en un cuerpo militar como el de la Benemérita. Prueba de ello, es la sanción de un mes -con la nueva dirección tras el cambio de Gobierno se ha reducido de 90 días a 30- sin empleo y sueldo que cumple este mes de agosto la agente Pilar Villacorta, que se negó en 2016 a ponerse un chaleco antibalas masculino.

Varios compañeros, por orden de un superior,  obligaron a Villacorta a  ponerse el chaleco a la fuerza. La denuncia de la guardia civil no prosperó,  como es habitual. Sin embargo, sí que lo hizo la que puso el mando superior contra ella cuando esta le preguntó que cómo se sentiría él si le obligaran a ponerse un tanga.

Poco después, y tras otra negativa con la  consiguiente sanción de otra guardia civil en Salamanca, la Benemérita tuvo por fin chalecos antibalas femeninos. Pero para llegar hasta aquí, dos mujeres valientes fueron sancionadas. Una está hoy en casa cumpliendo la sanción y la otra también de baja psicológica por imperativo legal del Cuerpo.

Diario16 ha hablado con Pilar Villacorta, que afirma : “los representantes  de la AUGC estamos tan adiestrados en que la lucha por nuestros derechos acaba con una sanción, aunque luego nos den la razón, que sinceramente,  yo siento  que he hecho una gran labor y asumo la responsabilidad de las sanciones militares”, pero advierte que eso no significa que ella no haga uso de los recursos que tiene a su alcance como es ahora el de “interponer un recurso de alzada ante el ministerio de Defensa”.

Pilar Villacorta: “Lo que este tipo de sanciones nos hace pensar a la AUGC es que se trata de acciones de represalia,  muy ejemplarizantes,  a modo de  advertencia”

Villacorta asegura que la sensación es la de “un trabajo bien hecho de representación”,  “que me supone unas consecuencias económicas importantes, ya no solo a mí, también a mi familia”.

La agente nos relata cómo en el ámbito de la igualdad, desde la AUGC,  han  conseguido muchas cosas “a través de sentencias judiciales, sobre todo cosas relacionadas con la maternidad y la lactancia”, “derechos que nos deniega la guardia civil y posteriormente el juzgado nos concede”. En la guardia civil “conciliamos a golpe de sentencias y sanciones a sus representantes”, afirma.

La AUGC le pide al nuevo ministerio de Interior que “abra una segunda generación de derechos laborales para la guardia civil”.

“He conseguido los chalecos a costa de una sanción y estoy dispuesta a seguir trabajando, desde la AUGC, por conseguir derechos laborales en general, y en particular, por supuesto, los relacionados con la igualdad de género”, asegura.

“Todos los derechos que figuran en el estatuto básico del empleado público llegan tarde a la guardia civil”, la razón, afirma Villacorta, es la ausencia en la guardia civil al derecho a la negociación colectiva, que en algunos casos es esencial para matizar ciertos derechos.

Mi sensación: “tengo una sanción, pero he conseguido un resultado”, algo que desde los sindicatos de trabajadores no pueden entender, explica la agente.

“Lo que este tipo de sanciones nos hace pensar a la AUGC es que se tratan de acciones de represalia,  muy ejemplarizantes,  a modo de  advertencia”, concluye Pilar Villacorta.

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