Jugadores del Luton Town durante la campaña contra el juego. Foto: Luton

Que un club de fútbol rechace medio millón de euros en publicidad por razones altruistas y humanitarias no es algo habitual. Pues hay uno que lo ha hecho: el Luton Town, un modesto equipo de fútbol de la Tercera División inglesa ha descartado patrocinios de casas de apuestas por valor de hasta 500.000 euros. “No queremos promover el juego a través de nuestro equipo y nuestros jugadores, es una cuestión de principios”, ha asegurado el presidente del club, Gary Sweet.

Las casas de apuestas se han convertido en un auténtico fenómeno sociológico que preocupa a los gobiernos de los países de la Unión Europea por el alto número de casos de adicción por ludopatía que está generando. En España, en solo cuatro años el número de personas que se han prohibido a sí mismas la entrada en estos establecimientos de juego ha pasado de las 4.227 en el año 2013 a las 17.735 en 2017, según datos que maneja el partido político Podemos-Madrid. Esta formación ha presentado una proposición no de ley en la Asamblea Regional madrileña en la que se reclama una ley para combatir la ludopatía y regular la publicidad de las casas de apuestas y locales de juego cerca de colegios e institutos.

Las casas de apuestas en el mundo del fútbol y en otros deportes se han disparado de forma alarmante en los últimos años. Solo en Madrid han aumentado exponencialmente, pasando de las 47 que estaban oficialmente registradas en el año 2013 a las casi 200 que funcionan en la actualidad.

Pero lo que más preocupa al Gobierno central y también a los autonómicos es el juego en Internet. Las asociaciones de consumidores y de rehabilitación de ludópatas están alarmadas por la fácil accesibilidad de los menores a este mercado descontrolado. La principal consecuencia del juego en Internet es que abre una importante puerta a aspectos peligrosos como el juego solitario, no social, sino individual; el juego anónimo; y el uso del llamado “dinero de plástico” a través de transferencias bancarias, sin presencia de dinero en metálico.

En las apuestas por Internet ya no sucede como en el tradicional juego de la quiniela futbolística, por ejemplo, que se jugaba una vez a la semana. Ahora se puede apostar durante todo el día, de forma continuada y en cualquier momento, a través del móvil o el ordenador, con el consiguiente peligro de adicción. Además, apenas existen controles de acceso a menores. Todo ello sucede mientras las casas de apuestas lanzan agresivas campañas de publicidad en televisión, radio y cines y mientras hay un vacío legal casi absoluto. La falta de regulación hace que este tipo de juegos sean alegales y creen fuertes contradicciones (la mayoría no están permitidos pero se puede hacer publicidad).

La situación ha adquirido tintes de auténtica epidemia. A falta de estudios oficiales todo apunta a que miles de personas están sufriendo graves adicciones y problemas nerviosos por culpa de las casas de apuestas deportivas. Ante este panorama, el Gobierno español se está planteando seriamente regular el mercado, como ya se hizo en su día con los anuncios de prostitución y contactos en la prensa escrita y con la regulación de la propaganda de alcohol y tabaco.

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