Luis Simarro. Oleo pintado por su amigo Joaquin Sorolla en 1896.

Fue uno de nuestros más importantes histólogos y un gran neurocientifico, pero hoy su nombre, su obra, es muy poco conocida.

Nació un 4 de noviembre de 1851, en Roma donde trabajaba su padre, el pintor Ramón Simarro Oltra. Su infancia fue muy difícil, su padre murió de tuberculosis cuando él tenía solo 4 años y su madre se suicidio al día siguiente. Él quedó al amparo de su tío, el también pintor Luis Madrazo.

Cursó sus primeros estudios en el colegio de Nobles de San Pablo de Játiva. También en Valencia estudio el Bachillerato y posteriormente Medicina. Mientras estudiaba en la facultad participó activamente en el levantamiento de 1869, esto le supuso que tuviera que terminar su carrera en Madrid, ya que a pesar de ser el mejor alumno de la promoción, sufrió represalias de sus profesores con ideas políticas contrarias a las liberales y positivistas de él. Se doctoró en Medicina en 1873.

Comenzó trabajando en el laboratorio de micrografía del Museo Antropológico de Madrid. Impartió clases de Física, anatomía, Histología y Fisiología en la Institución Libre de Enseñanza y publicó artículos sobre estos temas en el Boletín de dicha institución.

Fue seguidor de las ideas de Darwin y las aplicó en su trabajo desde una perspectiva evolucionista.

En 1876 obtiene una plaza en el Hospital de la Princesa, mediante oposición. En 1877 es nombrado director del Manicomio de Santa Isabel en Leganés-Madrid. Cargo del que dimitió dos años después debido a los problemas surgidos con las autoridades eclesiásticas.

Viajó a París para ampliar sus estudios y tuvo la oportunidad de aprender de grandes científicos. Perfeccionó sus técnicas micrográficas y orientó su especialización hacia la neuropsiquiatría. En 1885 regresa a Madrid, inaugurando su propio consultorio dedicado a la neuropsiquiatría

En 1892 opositó a la cátedra de Histología normal y anatomía patológica de la Facultad de Medicina de Madrid, pero la plaza es conseguida por Santiago Ramón y Cajal.

En 1894 alcanza el rango de profesor ayudante del Museo Pedagogico, donde funda el primer Laboratorio de Antropología Pedagógica de España

En 1902 consigue la primera cátedra de Psicología Experimental en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid

Luis enseñó a Ramón y Cajal el método de tinción cromoargéntica que aprendió en París y que permitía la tinción selectiva de las células nerviosas. Ambos eran amigos, ambos masones, ambos eran dos Genios.

Difundió en España el método cromoargéntico de Golgi, y a su vez inventó el llamado “método fotrofragico” que sirvió de base a Cajal para desarrollar su método del nitrato de plata.

“Yo procuraré siempre hacer justicia al que, discípulo de Ranvier, trajo de París la buena nueva de la histología, esparciéndola a los cuatro vientos y beneficiándonos a todos. De su generoso magisterio guardo los mejores recuerdos y así, en mi autobiografía procedí como con todos aquellos sabios a quienes debí el inestimable favor de una enseñanza práctica… murió sin haber leído mis Recuerdos y sin saber lo mucho que yo le veneraba y quería”. Ramón y Cajal

En 1907 los dos, Santiago y Luis, los más eminentes neurocientificos españoles formaron parte de la Junta para la ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas.

Simarro fue promotor e impulsor de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, ejerciendo de Presidente del Primer Congreso que se celebró en Zaragoza. También participó activamente en la Real Sociedad Española de Historia Natural. Su exaltación del positivismo le llevó a crear la “Asociación para el progreso de las ciencias”

Formó una gran biblioteca en su casa con más de 3.000 ejemplares. En su domicilio realizaba reuniones de intelectuales, artistas y políticos de la época.

Simultaneo sus investigaciones sobre psicología experimental y psicotécnica con un activismo librepensador. Fundó la Liga de los Derechos Humanos (1913), una de sus campañas en esta institución fue a favor de Miguel de Unamuno, perseguido por supuestos delitos de imprenta. (1920), “a la Liga pueden ser miembros todos los que aspiren al fin concreto de afirmar y extender los derechos del hombre, sin renunciar a sus compromisos de escuela, religión o bando político”. En el Comité Nacional de la Liga, fue presidido por Simarro, Benito Pérez Galdós y Roberto Castroviejo.

Masón. Se conoce que en 1912 ya era Grado 33, miembro de la logia Ibérica nº 7 de Madrid, perteneciente al Grande Oriente Español. Adopto el nombre simbólico “Franklin”.

Desde 1913 a 1917 fue elegido Gran Comendador del Supremo Consejo del grado 33º. En 1917 fue elegido Gran Maestre, cargo que desempeño casi hasta su muerte.

Después de su fallecimiento, sus bienes se constituyeron en Fundación Simarro que contenía sus objetos científicos, su biblioteca y una importante colección pictórica. Actualmente la fundación está integrada en la Universidad Complutense de Madrid

Falleció el 18 de junio de 1921 en Madrid

Por decisión propia fue enterrado entre acacias y cipreses en el Cementerio Civil del Este

“Su cadáver fue llevado en un coche de dos caballos e iba en una caja de pino forrada de paño negro y cubierto con el paño funerario de Fraternidad Cívica

Sin semillas como las de Simarro, nuestra sociedad actual no sería igual

¡Cuánto les debemos, pero que olvidados los tenemos!

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