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Nuestra Cultura colabora… Al convertirse en entretenimiento sólo puede hacer el caldo a quien le paga. Éste no es un planteamiento idiota en el que se propone algún tipo de sambenito por sus pecados al intelectual que cobra, yo, si puedo y quiero, procuro hacerlo, admito donaciones. Ya he argumentado en otras ocasiones mi opinión sobre los Derechos de Autor: pago por la explotación comercial de un trabajo, poco más.

La Cultura es el laboratorio de las ideas. Muchas veces, la mayoría, lo que ocurre en esa sala experimental nada tiene que ver con la vida real. Hay quien se defrauda si su poeta no es tan buena persona como quería imaginar, y suele suceder con frecuencia. No debemos exigir al intelectual que sea como su obra, sino que en esa obra haya coherencia y compromiso; lo que haga con su vida va a ser menos importante que lo que ese trabajo pudiera producir en sus intérpretes, en el público; esa vida no deja de ser otra novela, interesante o no.

En esta época de crisis (¿acaso no lo son todas?) más que Cultura debemos vindicar el valor de la Contracultura, entendida como la crítica-análisis sistematizada a toda idea: “¡NO!”, es nuestro lema necesario.

Hemos reivindicado no hace mucho las preguntas más que las respuestas, cada persona que nace debe preguntarse todo otra vez y ahí está incluida la erudición, que no es más que informarse de respuestas de otras gentes en circunstancias distintas. Pensamiento conceptuoso, pensamiento muerto. Nada reposa, tampoco ha de aquietarse la vida intelectual. Normalmente reivindicamos la quietud cuando la vejez nos asola, y no me refiero a la edad: un oficio, un interés, una comodidad nos cercena muchas veces el flujo de la realidad comprimiéndolo en una botella, como una trirreme paródica… taxidermizada y muerta.

No es un problema de un país concreto, sino un síntoma más de la decrepitud del Capital. Hemos transitado de una Cultura de la nobleza a otra burguesa y ésta, que pretendía el bien con la universalización del pensamiento, ha derivado en un confuso batiburrillo de manifestaciones artísticas sin basamento ni consecuencias que sirven para adobar a la riqueza sedienta de dinero y consumo que, a su vez, había sustituido a la posesión de la tierra y la diferencia de cuna. Es un síntoma; la democratización ha generado bienestar pero lleva un tumor en su interior: creer que la consecución de los Derechos es irreversible.

Salvo excepciones, porque la grandeza intelectual siempre existe, vivimos y producimos en mitad de la nada más ensordecedora con la esperanza ingenua de que el mal retroceda solo… A la estupidez humana, sin embargo, hay que combatirla porque como una tela de araña poco a poco se apropia de todo el espacio impidiendo caminar. Y no vamos a ninguna parte, no hay objetivo, el progreso es sólo una idea religiosa, vivimos en una Lucha Continua (LC), la intelectual que no responda, el pensador que no vea el peligro y defienda la Libertad no merecen esa denominación. El intelecto y la sentimentalidad son agua y aceite, agota ya este mundo de pseudohéroes pseudohoméricos que nos venden sus vidas y unas obras que no miran con agudeza la basura que nos rodea, eso sí: persuadiéndonos de comprarles sus miserias para creer que así accedemos a un nivel social diferente, distinguido, cuando en realidad cada libro que nos venden, cada cuadro, cada montaje operístico… es un martillazo en la cabeza de los desgraciados que sostienen la riqueza con su capacidad de trabajo, clavándolos más y más en la pobreza material y en la miseria espiritual, muy amigas. ¿Qué coño es el “Compromiso”?

Y como en todo sistema caótico, cuanto más tardemos en romper el bucle para evitar la hipertrofia y la muerte por complejidad acumulada: peor será el cambio, pues llegará por derrumbe. Eso es la Cultura, la Nocultura, la Contracultura, la Lucha Continua por la Libertad, el riesgo, la vida, la fugacidad y el hedonismo: romper lo estable, volar lo simple, conmover la superficie, no conformarse, oponer: la Belleza.

 

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es

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