Problemas en la sede del partido liderado por Albert Rivera. Cuatro de cada diez electores que votaron a Ciudadanos el pasado mes de diciembre no dan por hecho que vayan a seguir votándole el próximo 26 de junio. De hecho, un 8% ya anuncia que se pasará al PP y otro 6% piensa abstenerse.

Estos son los datos principales que se desprenden de la macroencuesta preelectroal publicada este jueves por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y de su cruce por el recuerdo de voto de los entrevistados.

Tan sólo un 59,5% de los votantes de Ciudadanos en el pasado 20D da por hecho que lo volverá a votar dentro de dos semanas. En el lado contrario se encuentran los votantes más fieles, los de Podemos, pues tres de cada cuatro, el 74.1% respaldarán de nuevo al partido de Pablo Iglesias, ahora bajo la marca de Unidos Podemos. Tan sólo un 4.4% cambiará hacia el PSOE y un 4.3% piensa abstenerse.

Izquierda Unida se llevará a Unidos Podemos el 69% de sus votantes de diciembre, aunque existe un 30% de los votantes de Alberto Garzón que aseguran que nunca cogerán una papeleta morada. Entre los votantes de IU, un 14,4% no sabe o guarda silencio sobre lo que va a votar en junio, un 5.1% anticipa que les abandonará para irse al PSOE, un 4.35 se abstendrá y un 1.8% prefiere irse a Ciudadanos.

Por su parte, el Partido Popular es el segundo partido con menos riesgo de fugas, porque un 73.8% de sus votantes ya han ratificado que volverán a confiar en el equipo de Mariano Rajoy. Un 4% de los votantes va a abstenerse, un 3.6% confiará en Ciudadanos y un 1.5% lo hará por el PSOE.

En el caso de los socialistas, un 64.45 de sus votantes volverá a votarles, pero hay un 16.2% que no desvela lo que hará y un 5.7% que se abstendrán. Los de Pedro Sánchez pierden apoyos en la misma medida hacia Unidos Podemos, un 3.7% de votantes, que hacia Ciudadanos (3.5%) y tan solo el 1.6% de sus votantes cambiará al Partido Popular.

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1 Comentario

  1. Es que una cosa es elegir una opción simpática ante unas elecciones con resultado incierto, y otra muy distinta encontrarse frente a un posible gobierno de corte mucho más progresista que lo habido hasta ahora con la dicotomía PPSOE.
    Se acabó la aventura naranja, y los ex votantes del PP aun con una pinza en la nariz por el insoportable hedor a corrupción, vuelven al redil. El miedo guarda la viña.

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