Foto: Amaya Aznar.

El infatigable escritor y viajero se ha volcado ahora en la narrativa tomando como base de su nueva obra, Banderas en la niebla (Plaza Janés), dos arquetipos de un mundo que ya parece haber desaparecido para siempre y que proliferaron en la España de la guerra civil y los años inmediatamente posteriores. El señorito fascista y el idealista defensor de las libertades. En pleno diciembre de 1936, ambos coinciden en un sangriento enfrentamiento en la serranía jiennense y sus destinos quedarán unidos para siempre pese a provenir de dos mundos completamente antagónicos. El mujeriego torero sevillano El Algabeño y un bisnieto de Charles Darwin estudiante en Cambridge representan de manera icónica el enfrentamiento de dos visiones del mundo que colisionaron estrepitosamente, dejando un rastro de odio, muerte y desolación.


 

¿Qué o quién le condujo hasta estos dos protagonistas excepcionales: José García Carranza y John Cornford?

La casualidad. Encontré datos sobre sus vidas, me llamó la atención su destino trágico y común y seguí indagando.

 

¿Qué es lo que le atrajo de ellos a grandes rasgos?

El que eran arquetipos de una guerra terrible, la española: uno, el torero chulo y fascista, el señorito andaluz; y el otro, el poeta idealista.

 

¿Por qué ha elegido esta vertiente narrativa para su nuevo libro: la de la biografía novelada?

No es la primera vez que lo hago. Ya lo he hecho en otras dos novelas y es una forma de narrar que me gusta en lo que tiene de realidad y en lo que tiene de imaginación.

 

¿Hasta qué punto John Cornford fue un lord Byron del siglo XX?

Es lo que él quería ser: un poeta comprometido con las ideas de libertad y de lucha.

 

¿Y hasta qué punto ‘El Algabeño’ condensaba en su figura muchos de los tics del señorito andaluz fascista y machista?

Tenía todos, diría yo. Es una figura que ya casi no existe, pero muy de aquella época y de las postguerra española.

 

¿Cómo se siente más cómodo como escritor: cuando escribe sobre los viajes que realiza o cuando se zambulle en el viaje a través de la historia y novela?

Yo estoy más cómodo escribiendo de viajes, porque me sale muy fácil y natural. Pero prefiero escribir novela porque me exige mayor esfuerzo.

 

Subraya, nada más comenzar el libro, que son los viejos quienes planean las guerras en las que mueren sobre todo los jóvenes tras sentir fascinación por ellas. ¿Por qué ocurre esto y seguirá ocurriendo?

Porque los viejos ya no están para combatir pero a menudo aman las guerras y los jóvenes gustan de la acción. Pero es injusto.

 

¿Qué impulsó a sus protagonistas a mirar la muerte cara a cara?

Su propia manera de ser, sus ideas exageradas, o las circunstancias de un tiempo…

 

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