El calvario vivido por los 13 hijos del matrimonio de California detenido por mantenerlos en situación límite, sin comida ni condiciones mínimas para vivir, ha horrorizado al mundo.

Vivían de noche y dormían de día, por eso nadie los vio durante años. Los niños no comían, no veían la luz del sol y desconocen los mínimos conocimientos de un niño de cuatro años.

Desde hace dos años planeaban huir, sin encontrar la manera o la forma de hacerlo. Muertos de miedo. Finalmente, una niña de 17 años reunió el valor suficiente para salir por una ventana de su casa, llamar a la policía y sacar a la luz uno de los casos más graves que ha visto Estados Unidos.

Este jueves se conocieron los primeros detalles de la casa de los horrores de Perris, California, donde la policía encontró a 13 hermanos, de entre dos y 29 años, desnutridos y malolientes secuestrados por sus propios padres.

La rueda de prensa del fiscal del distrito de Riverside, Mike Hestrin, para explicar los cargos contra el matrimonio reveló el infierno que se ocultaba en un chalet de clase media a 120 kilómetros al Este de Los Ángeles y que fue descubierto por la policía a las siete de la mañana del domingo pasado.

La familia entera se acostaba sobre las 5 o las 6 de la mañana, explicó el fiscal. Dormían todo el día y estaba despiertos toda la noche. La casa apestaba. A los niños solo se les permitía bañarse una vez al año. Si se lavaban las manos por encima de las muñecas, los padres los castigaban por malgastar el agua.

La rueda de prensa del fiscal del distrito de Riverside, Mike Hestrin, para explicar los cargos contra Los Turpin reveló el infierno que se ocultaba en un chalet de clase media a 120 kilómetros al Este de Los Ángeles y que fue descubierto por la policía a las siete de la mañana del domingo pasado.

Ni los vecinos, ni sus familiares, ni su entorno más cercano. Nadie reparó en que entre las cuatro paredes de la vivienda de los Turpin, en la localidad californiana de Perris, trece hermanos luchaban por sobrevivir a los continuos malos tratos.

La pesadilla llegó a su fin cuando una de las víctimas, de 17 años, se escapó de sus captores y llamó a la Policía. Lo había planificado durante dos años. Cuando los agentes llegaron se encontraron a los hijos del matrimonio en condiciones infrahumanas. Incluso tres de ellos permanecían encadenados.

Era solo uno de los castigos al que David Allen Turpin y Louise Ann Turpin de 57 y 49 años, sometían a sus hijos. Les daban de comer una sola vez al día y les permitían ducharse una vez al año. La Fiscalía ha comunicado que todas las víctimas padecen una severa desnutrición que les ha provocado un desgaste muscular y, en algunos casos, ha derivado en un deterioro cognitivo. Tal es la falta de alimentación, que cuando las autoridades policiales les rescataron pensaron que todos eran menores. Después descubrieron que la mayor de las víctimas, una mujer, tenía 29 años. Y pesa 37 kilos. Otra, de 12 años, tiene el peso de un niño de 7.Ni los vecinos, ni sus familiares, ni su entorno más cercano. Nadie reparó en que entre las cuatro paredes de la vivienda de los Turpin, en la localidad californiana de Perris, trece hermanos luchaban por sobrevivir a los abusos y malos tratos.

Cuando los agentes llegaron se encontraron a los hijos del matrimonio en condiciones infrahumanas. Incluso tres de ellos permanecían encadenados.

Era solo uno de los castigos al que David Allen Turpin y Louise Ann Turpin de 57 y 49 años, sometían a sus hijos. Les daban de comer una sola vez al día y les permitían ducharse una vez al año.

La Fiscalía ha comunicado que todas las víctimas padecen una severa desnutrición que les ha provocado un desgaste muscular y, en algunos casos, ha derivado en un deterioro cognitivo. Tal es la falta de alimentación, que cuando las autoridades policiales les rescataron pensaron que todos eran menores.

Después descubrieron que la mayor de las víctimas, una mujer, tenía 29 años. Y pesa 37 kilos. Otra, de 12 años, tiene el peso de un niño de 7.El entorno de los Turpin, además, habría pasado por alto los graves abusos a los que estaban siendo sometidos los hermanos por la actividad del padre de familia en Facebook. En ella publicaba numerosas imágenes propias de una familia corriente, en las que se puede ver a los hijos posar sonrientes en lugares como Disneyland.El nivel de aislamiento era tan grave que no sabían lo que era un agente de Policía. Ni siquiera un medicamento. “Las víctimas informan que como castigo, al principio, hace años, comenzaron a ser atadas con cuerdas”, detalló Hestrin. Cuando los acusados vieron que podían escapar decidieron encadenarlos a sus camas. A menudo las víctimas no eran liberadas de sus cadenas para ir al baño, y eran obligadas a dormir de día y vivir de noche.

En cuanto a la alimentación, el fiscal detalló que el matrimonio no solo les mantenía desnutridos, sino que también les torturaban comiendo delante de ellos. En los últimos cuatro años ninguno de los hermanos había visto un médico. El “malgasto de agua”, al parecer, era una de las mayores preocupaciones de los Turpin.

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4 Comentarios

  1. No puedo con esta noticia, no consigo acabar de leerla por la impresión. Qué sociedad estamos creando para que alguien sea capaz de hacer algo así con sus hijos…Dios mío

  2. YO les aria lo mismo a ellos que padres mas desalmados dar ese trato inhumado a sus propios hijos en bec de cuidar de ellos que es su deber y obligación pero están en el país en el que la hace la paga les darán lo que se merecen ya les piden una condena de 99 años yo les tendría a trabajos forzados

    a los 13 hijos les deseo lo mejor que seguro esta por llegar y que no les separen sin su consentimiento

    en fin la raza humana de genera a comportamientos que ni los animales

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