A la salida de la reunión con Mariano Rajoy los secretarios generales de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández “Toxo”, y UGT, Josep María Álvarez, hicieron un aparte antes de comparecer ante la prensa. No lo iban a anunciar allí mismo, pero tenían preparado un “plan B”, un plan que pasa por el inicio de movilizaciones. “De momento, concentraciones desde el 15 de diciembre hasta el 18, que culminarán con una gran manifestación en Madrid”. Pero los dos dirigentes tienen claro que, si con las mismas no consiguen que el Gobierno ceda, se subirá el tono de la protesta hasta llegar, si hace falta, a la huelga general. Es la primera, vez desde hace ya unos años, que las centrales mayoritarias optan por la “respuesta contundente”, aunque de momento sea en forma de asambleas en los centros de trabajo y manifestaciones.

El encuentro mantenido por los agentes sociales con Mariano Rajoy y la ministra de Empleo, Fátima Báñez, sólo ha sevido para que los sindicatos constatasen lo ya sabido: “No se toca la reforma laboral porque ha dado muy buenos frutos”. Esa es la línea roja establecida por el presidente del Gobierno en el proceso de diálogo social. La CEOE, de momento, calla y asiente. Sin embargo, varios empresarios ya han advertido que los efectos perniciosos de dicha reforma se están notando en la enorme grieta que se ha generado en las condiciones laborales en el seno de las empresas, sobre todo en lo que a retribuciones se refiere. Incluso algún patrón de prestigio, como es el presidente de AC Hoteles, Antonio Catalán, ha denunciado la “explotación salarial” que viven sectores como el suyo.

A Toxo y a Álvarez no les ha hecho falta profundizar en el análisis de la reunión. “Es intolerable que este Gobierno diga que está dispuesto a dialogar y que establezca, de principio, condicionantes a ese diálogo”, afirman en Comisiones Obreras, donde también se celebra que “el sindicato hermano”, la UGT, por fin, “haya salido de su letargo” y haya optado por la movilización como respuesta.

 

También las pensiones

Pero no sólo la reforma laboral va a ser objeto de esta protesta. Los sindicatos consideran inaceptable la pretensión del Gobierno de revalorizar las pensiones “conforme a lo que marca la Ley”, es decir, el 0,25%. En UGT comentan que “la inflación ha vuelto a la senda positiva y va a terminar el año con un incremento superior”. Y son tajantes: “Los pensionistas van a perder poder adquisitivo”. Tampoco consideran suficiente el incremento del 1% de los sueldos de los empleados públicos “cuando hace cinco años se les recortó un 5% que ahora tienen que recuperar”. El Salario Mínimo Interprofesional tampoco se incrementará hasta los 800 euros mensuales, con el fin de acercarse a lo exigido por la Organización Internacional del Trabajo de llegar a los 1.000 euros a finales de 2017.

Los sindicatos consideran inaceptable la pretensión del Gobierno de revalorizar las pensiones

Y para, colmo de males, las reuniones de seguimiento del III Acuerdo Interconfederal para el Empleo y la Negociación Colectiva, en las que se pretende acordar una banda salarial de incrementos que oscila entre el 1 y el 3% no avanzan lo suficiente. CEOE insiste en que los empresarios no pueden dar más del 1%. Y sin clausula de revisión para el supuesto de una inflación mayor de la prevista.

Con estas condiciones, los sindicatos no ven otra salida que las movilizaciones. Todavía en forma de asambleas en los centros de trabajo, concentraciones y manifestaciones. Pero sin descartar dar un “salto cualitativo”. UGT y CCOO pretenden recuperar la calle que perdieron hace unos años.

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