Deoleo es el grupo alimentario líder mundial en venta de aceite embotellado. Grandes empresas como Carbonell, Sasso, Koipe o Bertolli pertenecen a este grupo y gracias a estas marcas de prestigio logra ese liderazgo en el mercado del aceite de oliva. Tiene presencia en más de 100 países y su facturación global supera los 800.000 millones de euros. El mercado español copa el 24% del total de ventas.

El grupo aceitero tiene planteado prescindir de un 28% de su plantilla a través de un Expediente de Regulación de Empleo que presentó a finales del mes de enero y, según fuentes sindicales, la pretensión final de este despido colectivo es eliminar la actividad industrial para convertirse en una mera comercializadora. Por otro lado, Deoleo ha planteado a los sindicatos que quiere externalizar una parte importante de los procesos productivos, tal y como permite la Reforma Laboral y que, en consecuencia, precarizará las condiciones tanto laborales como salariales de los trabajadores afectados. El Comité de Empresa de Córdoba ha anunciado, además, que no van a permitir que la planta de Carbonell se trocee ni que se produzcan más despidos cuando en la actualidad hay déficit de capital humano.

El grupo aceitero tiene planteado prescindir de un 28% de su plantilla a través de un Expediente de Regulación de Empleo

Según el planteamiento de Deoleo hay actividades que no le son rentables, que tienen un coste elevado o que tienen poco volumen de mercado como, por ejemplo, la refinería de aceite, el vinagre o las salsas. Estas son las actividades que Deoleo quiere externalizar o dejar en manos de su propia competencia. La única fábrica que el grupo multinacional pretende dejar abierta es la de Alcolea, en la provincia de Córdoba.

La consecuencia de este movimiento de Deoleo es muy clara: con el número de trabajadores que quedarán tras el ERE la actividad sólo se podrá mantener si se precarizan las condiciones laborales y salariales, se incrementan las horas extraordinarias o si se echa mano de la subcontratación.

El planteamiento del grupo aceitero es muy similar al ocurrido en el conflicto de la planta embotelladora de Coca Cola en Fuenlabrada: eliminar la producción para transformarla en comercialización que tiene menos costes directos.

Ante esta situación los sindicatos CCOO, UGT y CSIF han anunciado que comenzarán a organizar movilizaciones a partir de la próxima semana.

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