Los Reyes entregan el premio Cervantes a Sergio Ramírez, el primer escritor centroamericano en recibir el galardón más importante de las letras castellanas, quien en su discurso ha elogiado las figuras de Rubén Darío y El Quijote

El ministro de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo ha leído el discurso previo a la recepción del premio Cervantes 2017, donde ha subrayado el “trepidante presente” de la realidad literaria iberoamericana.  “El español es libertad, de Cervantes a Sergio Ramírez, una lengua que no tiene dueño y ahí está su fortaleza”, asegura. “Nuestros artistas, premios Cervantes y talentos emergentes” son la esperanza de la lengua, según el ministro de Educación. “El edificio que encarna Sergio Ramírez es sólido”, asegura el titular de Cultura, al hablar de la voz latinoamericana de la que el galardonado es uno de los mejores ejemplos.

“Su obra es total”, afirma al hablar de Margarita linda la mar, una de las grandes obras de Sergio Ramírez. El ministro de Cultura, considera que, ante todo y a pesar de su gran pasión y actividad política, Ramírez es sobre todo escritor. Méndez de Vigo ha contado cómo Ramírez “le robaba horas al sueño cuando era vicepresidente de Nicaragua”.

El realismo mágico de Juan Rulfo y Rayuela después “convirtió a Ramírez en un novelista contumaz”, según el parecer del ministro de Educación, que ha repasado en su discurso el periplo literario de Sergio Ramírez.  “Cerca de medio centenar de libros llevan la firma y el talento de nuestro galardonado. Su genuina manera de escribir impregna tanto su obra de ficción como sus ensayos. La literatura tiene un poder redentor, asegura el señor Ramírez”, asegura Méndez de Vigo que ha recordado a Sabina y a José Alfredo en Por el bulevard de los sueños rotos para evocar la pasión literaria de Sergio Ramírez.

“Seríamos peor de lo que somos sin los buenos libros que leímos”, ha rematado el ministro de Educación. 

 

Discurso de Sergio Ramírez

Sergio Ramírez ha comenzado su discurso:“Quería dedicar el premio a la memoria de los nicaragüenses que han sido asesinados en las calles por reclamar justicia y democracia y a los miles de jóvenes que siguen luchando porque Nicaragua vuelva a ser república”. Así inicia Sergio Ramírez su discurso. Ha recordado el discurso de Caballero Bonald y San Juan de la Cruz en su discurso. “Alguien que no se ha pasado la vida leyendo poesía difícilmente puede encontrar las claves de la prosa”, ha asegurado el premiado.

 Nicaragua y Rubén Darío

  “Lo esencial de un escritor es encontrar la esencia de las cosas perdidas y no esas cosas perdidas”, ha asegurado Ramírez recordando a Rubén Darío. “Es curioso que una nación latinoamericana haya sido fundada por un poeta con las palabras y no por un general con la espada al aire”, ha rematado. “Todo lo renovó Darío. Su labor no ha cesado y no cesará. Quienes lo combatimos comprendemos ahora que lo continuamos”, ha continuado.

Tres siglos después de Cervantes el devolvió  a la Península una lengua que entonces resultaba extraña”, asegura Ramírez sobre Darío antes de glosar la gran tradición de autores caribeños entre los que incluye a Miguel Ángel Asturias o Gabriel García Márquez. “Rubén reconoció las señales de su mestizaje triple. (…) La virtud de Rubén está en revolverlo todo, en hallar gusto en los colores contrastados (…) Ser dueño de un oído mágico”.

 Homenaje a El Quijote

 “Al revés que Ulises, Don Quijote quiere ser interrumpido (…)” inicia Ramírez su homenaje a la gran obra de Cervantes. “Es su imaginación encandilada la que creará los obstáculos, peligros y desafíos. Claro que los que encontrará Ulises son fruto de la imaginación, la imaginación de Homero (…) pero los gigantes, magos, damas cautivas, cuevas y castillos encantados que va hallando en la ruta nacen de su propia imaginación (…) es su propio personaje, mientras que Ulises es un personaje de Homero”.

Ramírez une a Darío y al autor de El Quijote

 “Cervantes narra con naturaleza esas historias disparatadas, lejos de aportaciones que generalmente esconden ignorancia”, asegura. “Frente a la locura que pasma, Cervantes no se inquieta”, continúa “Cervantes nos enseña a ser combativos”.  “El humor de Cervantes pierde la pesadez corpórea de lo cómico, vive de la ligereza”, asegura Ramírez antes de rendir homenaje y recordar a Sergio Pitol, “cervantino hasta la médula”.

 La lengua se hace primero en el oído”. El mundo del niño es un mundo de voces que se hacen luego palabras, asegura el premio Cervantes, que recuerda a su padre, sus tíos, pobres como su progenitor, autores de barraca, historia familiar de conversaciones y música, de gente que se burlaba de la desgracia y que se ganaba “al reírse de sí mismos” la potestad de “burlarse de los demás”.

“Siento que soy así la síntesis de mis dos abuelos, el músico y el ebanista”, asegura en su evocación familiar. “Escribo entre cuatro paredes pero con las ventanas abiertas”, continúa. “Mi América (…) a ese paisaje iluminado y al mismo tiempo lleno de sombras (…) recurro  “A través de los siglos, la historia se ha escrito siempre a favor de alguien o en contra de alguien. (…) Una novela es una conspiración permanente contra las verdades absolutas”.

Critica a los “caudillos disfrazados de libertadores

Ramírez critica a los “caudillos disfrazados de libertadores” que ofrecen salvación; rinde homenaje “al exilio de cientos de miles de centroamericanos que van hacia la frontera de EE UU”; recuerda el tren de la muerte de México antes de señalar que “cerrar los ojos, apagar la luz, bajar la cortina, es traicionar el oficio”. Vivo en mi lengua, un territorio verbal y a la vez una marcha indeleble”, asegura recordando a Carlos Fuentes, “amigo y referente”. Ramírez aprovecha esta referencia para repasar la influencia que el boom ha tenido en su obra y en la de muchos otros.

Agradecimientos

“La otra deuda imperecedera, Tulita, mi esposa. Ella inventó las obras para escribirla, así como, mejor novelista que yo, ha inventado mi vida” “Mi prole de la primavera del patriarca”, califica al resto de su familia, emocionado casi al cierre del discurso.

Gracias Juan Cruz, Juan de Juanes”, ha iniciado Ramírez, quien ha explicado que fue el periodista de EL PAÍS, entonces editor de Alfaguara, quien supo traerlo de nuevo a la literatura. También se ha acordado de Antonia Kerrigan, su agente, y a Pilar Reyes, su editora, a las que califica como las mejores del mundo en lo suyo.

Discurso del Rey Felipe VI

“España lleva a los nicaragüenses en su corazón”, ha asegurado el Rey Felipe VI en su discurso en el que ha recordado a Sergio Pitol. “La vida ha puesto a nuestro autor muchas veces en la encrucijada”, ha asegurado el Rey para hablar de las dos vocaciones, la política y la literaria de Sergio Ramírez y subrayar las renuncias y los esfuerzos de toda la familia para acompañar al premiado en este periplo doble que se llevó “su tiempo completo y sus energías”.

“Embajador de una lengua de todos enriquecida con la herencia indígena (…),  embajador de Cervantes y de la patria de Darío que con usted ha vuelto a casa, a esta casa que es la lengua de todos”, ha concluido el Rey su discurso de homenaje a Sergio Ramírez.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

3 × uno =