Tal y como se esperaba, PP y PNV han barrido en las elecciones celebradas en Galicia y el País Vasco respectivamente. Y la traslación a nivel nacional de los análisis sobre los resultados obtenidos, apenas cambia el panorama político. Seguirá el bloqueo, y en los ámbitos políticos, incluida la izquierda progresista, se baraja, cada vez más, la posibilidad de nuevas generales, muy probablemente para el 18 de diciembre. Toda la maquinaria política y administrativa ya se ha puesto en marcha ante tal contingencia.

Lo de Galicia estaba más que descontado. La novedad reside en que ha surgido un fuerte debate en el seno del PP sobre quién debe capitalizar esta victoria. Unos dicen que Rajoy, que se ha volcado en la campaña, y otros que Núñez Feijoo, con un prestigio intachable entre sus paisanos que le permite asegurar la tercera mayoría absoluta.

El Partido Socialista de Galicia ha sido sobrepasado en votos por En marea. Entre unos y otros se reparten el espacio electoral progresista, mientras que los nacionalistas del Bloque pierden fuerza. Tal vez porque los de En marea les han ganado la partida en todos los aspectos.

Euskadi es otra cosa. Los disputados cinco escaños del PNV en el Congreso de Madrid son motivo de múltiples especulaciones sobre las posibilidades de “cambio de cromos”. El resultado obtenido por Iñigo Urkullu le permite rechazar amablemente los votos de los representantes del PP en el parlamento de Vitoria. De esta manera, Rajoy pierde la esperanza de sumar a su pacto con Ciudadanos y Coalición Canaria los votos de los nacionalistas vascos acercándose a su anhelada investidura. Sólo le hubiesen hecho falta dos votos. Las presiones se habrían hecho insoportables para todos pero, muy probablemente, de una manera u otra, habría logrado su propósito.

No hace falta ni siquiera especular al respecto. El PNV no necesita al PP en Vitoria. Y, en cambio, intentará renovar la “alianza histórica” con los socialistas vascos que se dan un trompazo de padre y muy señor mío, siendo sobrepasados por Bildu y por Podemos. Una circunstancia que va a hacer mucho daño a Pedro Sánchez, en una situación muy debilitada ante el comité federal que se va a celebrar en un ambiente “enrarecido”, tal y como señalan a Diario 16 fuentes del aparato de Ferraz.

Además, a Sánchez se le alejan las posibilidades de lograr su “alternativa parlamentaria progresista contra Rajoy”. Cada vez más acorralado, Sánchez sabe que puede contar con los votos de los nacionalistas vascos, esos que pretende Rajoy. Pero nada más. Ciudadanos ya ha dicho que no se embarcará en ese proyecto. Sólo puede contar con Podemos y los nacionalistas catalanes. Pero si pacta con estos últimos, se le echa encima todo el PSOE. Eso lo debe de tener claro. A la antigua CiU y a ERC “ni agua” dicen en Ferraz. Lo que no es posible no es posible y no lo enmienda ni un comité federal por mucho que César Luena maniobre para recabar apoyos.

Y por último, otra circunstancia a tener en cuenta: la abstención. Los analistas siguen sin acertar el pronóstico de una participación ante la hipótesis de unas terceras elecciones. A pesar del “hartazgo de la ciudadanía” que algunos se hartan de pregonar, en Galicia sigue siendo similar el volumen de participación. Y en Euskadi, aunque ha bajado, tampoco ha habido alguna fuerza política en concreto que se haya beneficiado. Si acaso, ha perjudicado a los históricos del PSOE que siguen siendo las víctimas de toda esta situación.

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