Dentro del mundo de la estrategia empresarial se ha difundido desde hace unos años la teoría de los océanos rojos y azules. Los océanos rojos son esos lugares donde todas las empresas compiten, donde el mercado queda saturado por la proliferación de competencia. Sin embargo, los océanos azules son aquellos lugares donde acuden las empresas en busca de nuevos nichos de mercado u oportunidad. Desarrollada por W. Chan Kim y Renée Mauborgne, profesores de la Escuela de Negocios INSEAD, para la innovación sobre proyectos industriales, bien puede aplicarse a las estrategias que están llevando a cabo las empresas relojeras suizas.

El reloj suizo siempre se ha identificado como un producto exclusivo, con un alto valor, un diseño sofisticado y un perfil de ventas de alto poder adquisitivo. Nada de esto va a cambiar en las nuevas estrategias industriales. Tienen un monopolio de exclusividad que funciona actualmente. Ahora bien, a futuro los distintos directivos han visto como ese mercado, que tienen tan bien asentado, puede venirse abajo por la irrupción de los smartwatches. Los jóvenes de hoy en día utilizan los relojes de ese tipo porque tienen una visión digital de la vida. Y el dilema que se plantea a estos directivos es si a futuro cambiarían al otro tipo de reloj más clásico y más exclusivo.

En este sentido, han decidido irse introduciendo entre el público joven de alto standing y capacidad adquisitiva a futuro para generar una especie de vínculo afectivo que posibilite la compra de modelos de mayor valor en el medio plazo. Los famosos y la publicidad muestran a estrellas de diversos ámbitos, o imágenes de esos futuros directivos de empresas con relojes de categoría, como los de esta plataforma especializada. La utilización de personas jóvenes en anuncios o la proliferación de imágenes de futbolistas, por ejemplo, con relojes exclusivos de estas empresas supone una inversión en un océano azul comercial.

Saben perfectamente en esas empresas de relojes que hay que construir hoy los cimientos del futuro mercado. Potenciar entre los futuros compradores una imagen y un deseo de tener en posesión un producto de alta calidad. Todo ello frente a la homogeneización que suponen los relojes con tecnología digital. Ahí no hay diferencias realmente, son casi todos similares. Sin embargo, el reloj suizo de diseño exclusivo y producción limitada les ofrece esa distinción acorde a la carrera profesional que elegirán. Por eso no es extraño que diversas marcas suizas inviertan en centros de altos estudios y escuelas de negocios. Ya están ganándose un mercado para más adelante. Si no lo hiciesen de esta forma, estarían en el océano rojo.

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