Soberanistas y conservadores han radicalizado sus posturas desde el 1-O. El procès ha arrasado con la convivencia pacífica de las ideas y unos y otros se empeñan en demostrar -desde ambas partes se ha utilizado la exageración- que son “los otros” los responsables de enfrentamientos y algún gesto aislados y violento, como ha ocurrido en las últimas semanas a raíz del interés de Ciudadanos por retirar de la vía pública los lazos amarillos con los que los independentistas reivindican la salida de prisión de los presos del procés. Pero si algo han aprendido los conservadores, es a encontrar la panacea para los réditos electorales. Una política del casi todo vale que ya está pasando factura al pueblo catalán.

Pero PP y Ciudadanos, especialmente desde que sus ideas y líderes se parecen tanto- tratan de encontrar sus huecos y ganar votantes radicalizando las posturas.

Desde ambos partidos conservadores se utiliza el discurso del miedo -ni en Euskadi con los muertos etarras se atrevió a tanto el PP- del chantaje emocional y el de la mano dura para aniquilar al adversario.

En medio, está PSC, con probablemente el mejor discurso desde que estallara el conflicto, pero que la derecha trata de destrozar con ataques como colaboracionistas, blandos o ambiguos.

Probablemente nada será igual en Cataluña desde el 1-O, exactamente lo que pretendían los soberanistas. Pero en el bando constitucionalista la distancia entre unos criterios y otros cada día son más distantes, especialmente desde que el PSOE de Pedro Sánchez llegara al Gobierno de España.

Para Diario16 hablan varias familias catalanas, muy preocupadas por la marcha de los acontecimientos y las tensiones entre familiares, amigos y vecinos:

Los Borja LLuis son una familia con raíces tan catalanas como extremeñas. Su acento es tan catalán como el de Torra o Puigdemont, su idioma, el que utilizan en familia, con sus niños, es el catalán. No abandonarían Cataluña por nada del mundo, y no quieren ni oír hablar del procès, “que nos está amargando la vida”. Votantes en ocasiones de Esquerra y en otras del PSC, creen que “lo de los independentistas clama al cielo, pero cómo puede un Junqueras mezclarse con un Puigdemont?”, se pregunta el padre de familia, que por cierto se llama Oriol, y vive en Hospitalet de Llobregat.

Escuchar a los catalanes no es oír los discursos de sus líderes políticos, salvo excepciones. Lo mismo ocurre con los unionistas. Cataluña ha sido un pueblo admirado y querido. Y el cava el vino espumoso por excelencia en nuestro país para celebrar o conmemorar algo que merezca la pena.

Los Rius, del mismísimo Girona de Puigdemont, familia emprendedora desde tiempos inmemoriables, saben nadar y guardar la ropa, pero reconocen que el discurso radical de Ciudadanos y Podemos “consigue un independentista más cada día”. La madre de familia, Beatriu, que por motivos de trabajo viaja mucho a Madrid, muestra su preocupación porque esa postura de los conservadores “acaba por arrastrar a una población como la madrileña que desde que se levanta hasta que se acuesta escucha en la radio y la tele y lee en la prensa de Madrid barbaridades de Cataluña, que son falsas y que sólo genera distanciamiento y odio”.

Estas posturas no preocupan al PP, que sólo busca ganar votos fuera de Cataluña, ni a Ciudadanos, que aspira a mantener entre los no independentistas catalanes su liderazgo, tal y como ocurrió en las pasadas elecciones de diciembre.

También hablan con Diario16 la familia, con ancestros gallegos, pero que desde hace dos generaciones se sienten catalanes, los García Blasco. De profesión sociosanitaria, se han hecho una buena reputación desde su consulta privada, que comparten con la Sanidad Pública. Ricard, el padre, ya con nietos, cree que “este problema se pasa viajando” y mientras entiende que “Puigdemont es lo peor que nos pudo pasar a los catalanes”, reconoce que cada día “Casado y Rivera me ofenden con sus discursos”.

Los políticos, a los suyo

Mientras los políticos siguen a lo suyo, la propia Inés Arrimadas aseguraba ayer que lo que hace el presidente del Gobierno es “blanquear a Torra para seguir en el Gobierno”.

Ambos partidos conservadores se desgañitan solicitando la aplicación del artículo 155, como si era postura hubiera llevado al ex presidente Mariano Rajoy a algún lado y consideran que la política dura y judicializar la Justicia, como hizo el anterior Gobierno, es lo que necesita Cataluña para liberarse de los independentistas.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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