En los años sesenta del siglo XX, en los libros que utilizaban la práctica totalidad de los niños españoles, los de la llamada Enciclopedia Álvarez, se podía leer que “Hace varios años España estaba muy mal gobernada. Todos los días había tiros por las calles y se quemaban Iglesias. Para acabar con todo esto, Franco se sublevó con el ejército y después de tres años de guerra logró echar de nuestra Patria a sus enemigos”. En la versión para los niños más pequeños, llamada “Parvulitos” se podía leer, además de loas a Franco, que José Antonio Primo de Rivera “fue un gran patriota que fundo la Falange, y que por defender a España sus enemigos le fusilaron”. Durante esos años sesenta era ministro de Franco el señor Fraga Iribarne, fundador del partido político que hoy se llama PP o Partido Popular. Así mismo, entre los fundadores de AP, que se convertiría en PP, podemos encontrar a Silva Muñoz, Licinio de la Fuente, López Rodó, Martínez Esteruelas o Gonzalo Fernández de la Mora, todos ellos ministros del dictador y altos jerarcas del franquismo. Tal vez por ello el Partido Popular de Rajoy o de Aznar nunca haya dicho nada de la educación franquista, de su adoctrinamiento fascista, que se traducía, además de los libros de texto mencionados, en “El Cara al Sol” que se cantaba obligatoriamente a la entrada de las escuelas, en la OJE o en esa asignatura que se llamaba “Formación del Espíritu Nacional”, donde se explicaba los principios del Movimiento, es decir de la Falange, es decir del fascismo. Ni una palabra. Ni una crítica. Nunca.

Por ello, las palabras del PP, acusando a los profesores de la democracia de “adoctrinar”, o de los friki fachas de Vox o de ese movimiento joseantoniano llamado Ciudadanos, causan en una primera instancia sorpresa, bochorno y vergüenza ajena ante la desfachatez manifiesta que suponen. Sin embargo el tema es mucho más grave. Y es que responde a unas constantes históricas de la Derecha española. Así conviene recordar que en Abril de 1934, Luciano de la Calzada, diputado de la derechista CEDA, afirmaba que “España es una afirmación en el pasado y una ruta hacia el futuro. Sólo quién viva esa afirmación y camine por esa ruta puede llamarse español. Todo lo demás (judíos, heresiarcas, protestantes, comuneros, moriscos, enciclopedistas, afrancesados, masones, krausistas, liberales, marxistas) fue y es una minoría discrepante al margen de la nacionalidad, y por fuera y frente a la Patria es la anti-Patria”. Esa era la Derecha de entonces, esa me temo es su constante histórica todavía hoy: excluir al discrepante, física y moralmente. De ahí la campaña de difamación contra los docentes, de ahí su añoranza de aquellos tiempos en los que la inteligencia estaba muerta siguiendo a Millán Astray, el conmilitón de Franco. Y es que un pueblo inteligente y culto no se deja adoctrinar. Ni se deja excluir. Ni deja que excluyan.

 

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1 Comentario

  1. Qué más añadir?
    Yo pertenecí a esa escuela donde se cantaban esas canciones escritas a lápiz en un miserable cuadernillo..
    Y falta la asignatura de la Sección Femenina para las niñas…
    Y aún oímos apellidos que ” nos suenan” …….

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