La crisis económica continua sacudiendo fuerte en España, donde uno de cada cuatro parados mayores de 50 años lleva buscando trabajo más de cuatro años. Esto equivale al 39,2% de los desempleados, mientras que el 72,1% está buscando trabajo desde hace un año o más.

Según un informe elaborado en conjunto por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), señala que los efectos de la fuerte crisis económica originada en 2007 ha supuesto una reducción mínima en la tasa de paro según el tiempo de la búsqueda de empleo a partir de 2015. Dicha tasa se sitúa en un 19,6% durante el 2016 frente al 22,1% registrado en 2015.

Pero, el peor registro se encuentra en las personas que llevan buscando empleo en un periodo inferior a un año. En este sentido, la tasa de desempleados se encuentra en un 42,7%, superando así el registro obtenido en 2013, el peor año de la crisis en términos de empleo, cuando se obtuvo un 41,6% de población parada que llevaba buscando trabajo menos de un año. Una situación que el informe califica como “fijación en determinados colectivos” que pueden provocar consecuencias drásticas como “la pobreza” ante la imposibilidad de encontrar trabajo.

La publicación no muestra diferencias significativas entre hombres y mujeres en relación al tiempo de búsqueda de empleo. Sin embargo, en el análisis por grupos de edad si se aprecian diferencias relevantes, debido a que en el grupo de la población más joven (desde los 16 a los 29 años) el 57,2% de éstos tardan menos de un año en buscar trabajo frente al 10,6% de los jóvenes que se encuentran desempleados durante cuatro años o más.

No obstante, el documento apunta que el grupo de la población mayor de 50 años “presenta características que lo convierten en especialmente vulnerable” en términos de desempleo, y en “riesgo de pobreza”. Este grupo de edad refleja un dato preocupante en nuestro país que no es otro que el 39,2% de los parados mayores de 50 años lleva buscando empleo cuatro años o más; mientras que el 59% de los parados lo son de muy larga duración (dos años o más); y el 72,1% pertenece a parados de larga duración (un año o más). Con estos datos se desprende que el grupo de parado de larga duración se concentra en personas de mayor edad y con menor cualificación.

Por todo ello, el informe concluye que estos datos reflejan que la mejora económica, y por consecuencia el crecimiento del empleo, está abocando al colectivo de personas de 50 y más años -que conforman el grupo más importante de la población-, a una situación laboral “muy difícil de revertir”.

Para impedir que la situación se acentúe más, tanto la Fundación BBVA como el Ivie creen que “las políticas públicas de inserción laboral deben considerar de forma amplia la situación del grupo poblacional con dificultades más serias para salir de la situación de desempleo y que en su mayor parte posee cargas familiares”. Una asignatura pendiente por parte de todos los gobiernos que miran expectantes como el desempleo sigue siendo el principal indicador de pobreza en los países desarrollados y que contribuye a un fuerte incremento de la desigualdad.

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