Ha sido el Hospital General de Villalba, ubicado en Madrid, el que ha tomado esta humana iniciativa. Se trata de permitir a los padres o tutores legales de un menor entrar en quirófano durante la inducción anestésica de sus hijos.

La separación de los padres al entrar los pequeños es ahora menos dura

Esto se está empezando a realizar para disminuir la tensión emocional que implica pasar por el quirófano. Y más teniendo en cuenta que se trata de menores. Desde su inicio, en marzo de este año, los más de cien niños menores de 10 años que han tenido que ser operados han estado acompañados de sus padres, lo que pone de manifiesto el éxito de esta medida.

La separación de los padres al entrar los pequeños es ahora menos dura y se ha humanizado. Ello es gracias al Plan de Humanización de la Asistencia Sanitaria impulsado por la Comunidad de Madrid, al que se ha atenido el Servicio de Cirugía Pediátrica y de Anestesiología del Hospital General de Villalba.

El doctor Gracia Martínez, Jefe del Servicio de Anestesiología explica que “el padre o la madre colocan la mascarilla facial al pequeño con los gases suministrados por el anestesista hasta el momento en que el menor empieza a dormirse. En ese instante, el progenitor es acompañado hasta el área de espera de los familiares donde permanecerá hasta que finalice la intervención”.

Además añade que “existen trabajos que demuestran los beneficios de esta práctica sobre el postoperatorio”.

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